Racionalismo crítico en Popper

Karl Raimund Popper es uno de los últimos grandes filósofos. Nació en Viena en 1902 y murió en Londres el año 1994. Fundador de la corriente del racionalismo crítico, filósofo de la ciencia y sociólogo, ha pasado a la historia por sus contribuciones a la epistemología, donde intentó distinguir entre filosofía y ciencia, así como esclarecer las posibilidades de estudio que ambos mundos aportan, cómo se enriquecen y cuándo son incompatibles. Se trata del criterio de demarcación. Como sociólogo liberal, también aportó críticas interesantes a los sistemas que él consideraba totalitarios (nacionalsocialismo, comunismo, etc.), muestra de las cuales aparece en The open society and its enemies (La sociedad abierta y sus enemigos, de 1945).

Pero son sus tesis en teoría del conocimiento las que le convertirán en un pensador obligado para entender la ciencia actual. Los principales argumentos del autor son plasmados en su clásico inmortal Logik der Forschung (luego The Logic of Scientific Discovery, traducido como La lógica de la Investigación Científica, de 1932, cuya primera edición fue publicada en alemán). A lo largo del libro, desarrolla el famoso principio de falsación. Popper consideró que el conocimiento científico no daba resultados si se centraba en establecer o confirmar nuevas leyes, sino que lo hacía al descartar las leyes que la propia experiencia denostaba por ineficaces.

La clave estaba entonces en rechazar las leyes que empíricamente no funcionasen. Se trata del conocido descarte por falsación. Lo falso habrá de ser criticado, y la auténtica misión del científico será por ello criticar los principios establecidos, para contrastarlos con las leyes existentes y reducir así el número de proposiciones que se tienen por verdaderas. El criterio de demarcación (delimitación de lo válido) se fundamenta en la capacidad que los expertos tengan a la hora de refutar los cimientos de las hipótesis (o demostrar su “falsabilidad”).

El desarrollo del conocimiento para Popper se logra poniendo en uso el racionalismo (propio del funcionamiento científico) y combinándolo con la necesaria crítica y el ejercicio de falsación. Mientras que la comprehensión de la totalidad será dudosa, el escepticismo popperiano prefiere postular la imposibilidad de comprobar la validez de las proposiciones en ciencia. Tales proposiciones no se podrán comprobar, sino tan sólo ser refutadas.

Karl, ante la complejidad de una idea tan abstracta, ilustró su tesis con el célebre ejemplo de los cisnes. Ya desde la Antigüedad los cisnes eran conocidos en Europa por su precioso color blanco. Estaban bien diferenciados de otras especies, y se daba por supuesto que todos eran blancos. La oración “todos los cisnes son blancos” valía como si hubiese sido comprobada. Pero la realidad es que podía comprobarse. Incluso en el caso de que fuese posible observar la blancura de las plumas de miles y miles de cisnes, ello no garantizaría en modo alguno que, cierto día, se produjese una observación contraria a la proposición, y por tanto que refutase la oración “todos los cisnes son blancos”.

Pues bien, el tiempo dio la razón a Popper y su racionalismo crítico. En Australia, fue descubierto un tipo de cisne de coloración negra. Así, la hipótesis “Todos los cisnes son blancos” quedó refutada de modo definitivo. De hechos similares se extrae la conclusión, según Popper, de que el progreso en ciencia no se produce cuando se confirma una hipótesis, sino únicamente cuando ésta fracasa y es refutada por la experiencia.


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Acerca de Luis Cortés Briñol

Página personal de alguien que dedica una gran parte de su tiempo a observar, leer, escribir y pensar y además considera que algunas de sus inquietudes son lo bastante interesantes como para ser compartidas
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2 respuestas a Racionalismo crítico en Popper

  1. Asier dijo:

    Para alguien como yo, no ducho (aunque aficionado) en temas científicos ni filosóficos, no resultan extraños los planteamientos epistemológicos que propone Popper a la hora de explicar la distinción de la ciencia respecto a otras disciplinas y la forma en que se produce el avance científico. Y no sólo no resultan extraños sino que además parecen ciertamente razonables y certeros.

    El autor sostiene que se puede hablar de ciencia sólo cuando sus teorías y leyes puedan estar sujetas a una imaginable refutación empírica. Según extraigo de las ideas de Popper, no podemos conocer la realidad total de nuestro mundo y de nosotros mismos porque la inducción, como método utilizado en ciencia, no nos permite asegurar la generalidad de un fenómeno. Sin embargo, siguiendo al filósofo de la ciencia, podemos conocer que algo no forma parte de la realidad, definida a través de una afirmación obtenida científicamente, cuando hay una observación o experimento que contradiga dicha afirmación (falsación).

    No obstante todo lo dicho, cuando otro alguien como el catedrático de Historia de la Ciencia Sánchez Ron cuestiona los planteamientos popperianos, uno también empieza a dudar. Sánchez Ron, en su “Diccionario de la Ciencia” (en la edición de 2006), asegura que la explicación de Popper es incorrecta ya que «en última instancia siempre es posible y lícito, además de frecuente, imaginar explicaciones para “salvar” nuestras teorías del duduoso veredicto de las observaciones.» El catedrático y miembro de la RAE alude también a la contradicción de los comportamientos del filósofo en sus intentos de hacer ciencia y al no extendido arraigo de sus ideas metodológicas en la comunidad científica.

    Mi intención es la de ofrecer otra visión, que no puedo argumentar por mi falta de formación pero que está avalada por Sánchez Ron, acerca del pensamiento de Karl Popper y su repercusión y abrir el debate.
    Espero que esté página tome fuerza. ¡Ánimo!

  2. marcela herrero dijo:

    poca es mi formacion en epistemología aero verdaderamente me apasiona. creo que lo fundamental para entender este ovimiento epistemologico es tener en cuente la connotacion moral que pone en tela de juicio Popper, y me refiero al momento de falsar las teorias construidas por los mismos científicos. ¿quien tiene la entereza moral para declar públicamente que las proposiciones teóricas sostenidas por años de investigacion son provisorias, no son verdaderas?. ¿que científco puede quedarse tranquilo esperando que sus creencias sean puestas por el suelo.?

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