Autor: Herbert Marcuse (1898-1979)
Título original: Das Ende der Utopie
Año de publicación: 1967
Género: Filosofía social

La búsqueda de una sociedad libre, solidaria y más justa no es algo nuevo. Pero sí es una herida que sigue abierta. Tal vez más que nunca.
Marcuse (en la foto) es uno de esos pensadores capaz de mover y remover el estómago de la juventud. Lo fue ya en otras generaciones y lo sigue siendo hoy día. Para bien y para mal. Discípulo de Heidegger, es dueño de un marxismo que rezuma algo del erotismo de Freud, en lo que respecta al fin de la represión de todo clase.

El final de la utopía es un librito que corresponde a la transcripción de una conferencia que pronunció Marcuse en la Universidad Libre de Berlín. Para el autor, la humanidad está cada vez más cerca de alcanzar una sociedad en la que los seres humanos se hayan liberado de los males que se proporcionan a sí mismos.
Esos males, las tres pestes, son: la miseria, la represión y la explotación. Para el alemán, la solución estará en planificar adecuadamente la economía, evitar democráticamente la represión y fortalecer la lucha obrera y sindical.
Para Marcuse, la utopía es un concepto histórico dañino y confuso, pues se refiere a proyectos de transformación social que se consideran irrealizables por razones de fuerza mayor (en sentido estricto porque tal transformación social se halle en contradicción con determinadas leyes científicas comprobadas).
Si la utopía no es real, el marxismo no es utopía: es algo posible. Y la emancipación de las personas, según el autor, está en manos del buen uso de la tecnología (un uso capaz de combatir las tres pestes), que dependerá de la voluntad política.
Cosas de la vida, Herbert habló de nuevas fuerzas revolucionarias con movimientos inter-clasistas (estudiantiles, contraculturales, de nueva izquierda, etc.) justo un año antes del Mayo del 68, revuelta con unos líderes sin duda inspirados en buena parte por las palabras del pensador. (En la foto, imagen de París, durante las revueltas de universitarios).
Libro fácil de leer, muy breve, y que llama al debate. Recomendado para los tres o cuatro locos que todavía sueñen con otro mundo. Os dejo con el comienzo y hasta otra.
He de empezar con una perogrullada: hoy en día toda la reforma del viejo mundo, toda transformación del entorno técnico y natural es una posibilidad real. Podemos convertir el mundo en un infierno, y, como ustedes saben, estamos en el buen camino para conseguirlo; pero, también podemos convertirlo en todo lo contrario. Este es el final de la utopía”.
Marcuse, 1967.













