Teletransportación: ¿ficción o ciencia? Parte I, ficción

Uno de los más grandes paradigmas de la literatura de ficción científica universal ha sido la teletransportación (a veces conocida como “teleportación”). El término quiere decir, literalmente “desplazar a distancia”, lo que puede ser entendido como un desplazamiento que se produce sin necesidad de establecer contacto físico directo con el objeto para que éste se mueva. El proceso de tele transportar implica el cambio de posición (movimiento) de las partículas u objetos de modo instantáneo.

El origen de la palabreja parece encontrarse asociada a un nombre: Charles Fort. El investigador estadounidense  (1874-1932), utilizó el nombre para referirse a varios casos de misteriosas desapariciones, que concluían con la correspondiente aparición de las personas ausentes en lugares muy lejanos de aquellos en los que se habían extraviado. Posteriormente, otros escritores usarían el concepto para crear historias fantásticas. Quizá la alusión más conocida al fenómeno de la teletransportación sea la del maestro Arthur Conan Doyle, con su cuento The Disintegration Machine (La máquina desintegradora, de 1927).

Sin embargo, será antes, en 1877, cuando aparece – que se sepa-, la primera alusión a ese viaje sin viaje. La historia se llamó The man without a body (el hombre sin un cuerpo), de David Page Mitchell, y relata las vivencias de un científico que descubre un método para desintegrar los átomos de la materia inerte y viva, y transmitirlos por un telégrafo a su destino. Todavía recuerdo cuál fue mi sensación al comprobar, dentro de la novela, que la batería del teléfono se había agotado antes de tiempo y el proceso se paralizó a mitad, siendo un gato el “objeto” desplazado. Puede el lector intuir las consecuencias sobre el cuerpo del félido.

Más adelante, otros autores como Alfred Elton Van Vogt, Algis Budrys o George Langelaan tomarán el testigo y lo reproducirán en sus relatos, marcando la que será proclamada edad de Oro de la ciencia ficción.  El primero de los citados, por su curiosa vida, merece un artículo aparte. Queda pendiente.

El mito crecía y fue respaldado con importantes series y producciones de cine. No puedo pasar por alto la aclamada saga “Star Trek”, (serie de televisión de 1966) y sus correspondientes filmes.

Los famosos transportadores de Star Trek cumplía esa función artificialmente, mientras que muchos superhéroes (Son Goku o X- Men, por ejemplo) cubrían sus necesidades de desplazamiento gracias a unos poderes innatos que provocaban la envidia de quienes éramos más bien soñadores. Ese concepto fue incorporándose poco a poco a los videojuegos, hasta constituir hoy en día uno de los grandes atributos para cualquier aventurero digital que se precie.

Nuestras ansias de evasión, de lucha heroica por trascender los límites de lo corpóreo,  resonarían largo tiempo con las palabras tele y transportación unidas, fusionadas en las inquietas mentes de los lectores aficionados al género.

Hasta aquí la ficción.

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