Pinceladas sobre la idea de libertad para Mill

John Stuart Mill (filósofo y economista inglés, 1806-1873)  habla de la libertad social e individual (no se refiere al llamado “libre arbitrio”) desde una perspectiva empapada del utilitarismo que heredaría  principalmente de Jeremy Bentham y su propio padre (James Mill), y que posteriormente desarrollaría en su libro Sobre la libertad (1859) y El utilitarismo (1863). La libertad humana es considerada por el autor como un principio de obligado respeto, crucial para el desarrollo de las personas y que no ha sido tenido como importante (o más bien ha convenido no respetar). El filósofo plantea la necesidad de un cambio en el tratamiento de las libertades humanas, para lo que contrapone otros sistemas de gobierno con su enfoque, según el cual, la libertad no se considera un principio absoluto ni un fin en sí mismo.

A diferencia de los autores de otras corrientes filosóficas considero que, para Mill, la libertad no es un objetivo en sí sino el camino para poder alcanzar la felicidad de los ciudadanos de cada nación, una nación entendida como sociedad basada en el progreso. La herramienta que capacita el crecimiento de los seres humanos es el ejercicio de sus libertades, sin opresión, discriminación o imposición por parte ya sea de los gobiernos o de los mismos conciudadanos. Está claro que en un primer momento los tiranos, que ostentaban el poder absoluto, ejercían su cargo con el consentimiento (o asentimiento pavoroso) del pueblo, que era controlado, sin queja aparente o notoria. Se daba por supuesto que era natural que ciertas personas, las poderosas, mandasen por encima del resto, del vulgo. Más adelante, las naciones (centrándonos en Europa) comenzaron a considerar que aquello que los poderosos decidían no era lo mejor de acuerdo a su beneficio como habitantes de tal o cual país. De este modo, los gobernados creyeron vital que formasen parte del pueblo quienes estuviesen al mando, constituyendo una sección del gobierno, para así poder evitar que las decisiones que éste último tomase estuviesen en contra de los intereses de los gobernados. Siglos después los pueblos tenían más poder, pero esto no aseguraba que los gobernados evitaran encontrarse oprimidos por la plebe, en el caso de divergencias de opinión. Teniendo en cuenta que el pueblo que accedía al poder no representaba al total de los ciudadanos, podía perfectamente darse la situación de individuos oprimidos a causa de la tiranía de los ciudadanos de “ideología dominante”.

Así, se pueden distinguir dos formas de imposición de poder y restricción de las libertades: el despotismo político y la tiranía de los ciudadanos. Queda claramente comprobado como, a lo largo de la historia, tan temibles han sido unas formas como las otras.

Así pues, queda claro que, según Mill, existen dos formas diferenciadas (aunque en ocasiones ligadas) de despotismo, elemento éste siempre negativo. Si esto es correcto, parece razonable que haya alguien o algo que proteja a los ciudadanos de las distintas formas de represión y garantice así su libertad. ¿Quién ejercerá tal cometido?

Es tanto a los gobiernos como a los propios ciudadanos a quienes corresponde rechazar las tiranías. Sin embargo, serán las autoridades gubernamentales las que estarán obligadas a controlar los ataques a los individuos de forma organizada y profesional. No obstante, resulta paradójico que un gobierno corrupto y autoritario tenga que ser el encargado de procurar que se respeten las libertades. Mill hace alusión a que será la humanidad misma quien habrá de proteger y velar por esos derechos. Partiríamos entonces de que las autoridades son, efectivamente, cargos libres de preferencias injustas o aversiones hacia su sociedad, que dejen en entredicho las libertades de los ciudadanos. Siendo un gobierno la representación de los intereses y libertades de sus gobernados (y sólo entonces), podrá constituirse como órgano encargado de salvaguardar las libertades individuales. En caso de que esas libertades sean violadas por los cargos mandatarios, el pueblo estará en legítimo derecho de sublevarse contra los mismos.

Queda claro que las limitaciones de la libertad de los individuos vendrán marcadas por el respeto de las libertades del resto de individuos, y sólo en el caso de que haya que proteger al género humano de sí mismo se podrá obligar (por la fuerza incluso) a quienes atenten contra otros a impedir que sigan haciéndolo. Es decir, la libertad queda anulada si se utiliza para hacer daño a los demás. En tal tesitura queda legitimada la intervención social por ser útil para todos, lo cual no quiere decir que se apruebe, ni mucho menos, una acción parcial y favoritista.

“Todo individuo es soberano de su propio cuerpo y espíritu”, decía Mill; pero este motivo no da valor ni permite que unas personas agredan a otras. Cada persona es libre de ejercer sus derechos, mientras éstos no pongan en peligro a la sociedad en que se vive.

Parece lógico lo visto hasta ahora. Cada cual es libre y tiene derecho a no ser coaccionado mientras no haga daño a los demás. Parece también sensato que la autoridad intervenga cuando esos principios se infrinjan, pero encuentro un problema. ¿Cómo puede alcanzarse el equilibro entre la libertad individual y esa intervención social de la que hablamos? ¿Acaso interviniendo socialmente en ciertas libertades individuales no se restringen las mismas por tal razón? Es evidente que la intervención social efectuada con el fin de proteger las libertades y derechos fundamentales puede conllevar restringir libertades. En la teoría de Mill es fácil conjeturar, pero tras el depurado estilo y rigor que siempre le caracterizaron escribiendo, se esconden realidades no tan claras y delimitadas.

La dificultad en este punto, que considero de lo más relevante, se encuentra en cómo definir las normas que establecen hasta dónde puede uno ser libre. En casos extremos como un asesinato no hay duda posible. Tu libertad no permite que mates a otra persona por muy mal que te caiga. No obstante, la vida no se configura por lo general de casos extremos.

En el día a día de las sociedades modernas (y ya era así en el siglo XIX) existen multitud de circunstancias en las que no es fácil delimitar qué aspectos del comportamiento resultarán con probabilidad una agresión para otras personas. Ése es el problema, que es muy complicado matizar cuándo existe una agresión a los demás y qué la desencadena. Hay contextos en los que una persona ejerce su libertad, pero de modo indirecto daña a otros. Mill propone que cada país acordará (por normativa constitucional) los actos que quedan restringidos, teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de actuaciones habrán de permitirse por el bien común. Será cada nación la que, conociendo el funcionamiento interno de su sociedad, establecerá esos límites de los que hablamos, si bien habrá casos de universal valía. Para lo que se tendrá en cuenta una máxima en toda ocasión: “El individuo no tiene que rendir cuentas ante la sociedad por sus actos, en tanto estos no comprometan los interese de nadie más allá de sí mismo”. Lo que para Mill era una máxima, a saber, la libertad de opinión (incensaurable ni por gobiernos ni por ciudadanos), se revuelve con fuerza en manos de quien ose controlarla.

Muy a menudo nuestros actos comprometen a alguien más allá de nosotros mismos, seamos conscientes o no. Conseguir ese equilibrio, sobre todo en ciertos ámbitos, como el de la opinión religiosa, por ejemplo, se torna in extremis delicado y no deja de sonar a utopía. La solución que nos da el autor, es un constante reajuste del modelo y una supervisión detallada. Ante los fallos, se introducen mejoras, que serán modificadas en consonancia con el propio avance del complejo entramado social. Tan complejo como los propios sujetos que lo protagonizan.


9 comentarios en “Pinceladas sobre la idea de libertad para Mill

  1. Primero quería felicitarte Luís, no sólo por el texto sino por el conjunto de la página, que, como veo, está teniendo una buena acogida.
    Respecto al texto acerca de Mill, quería hacer una apreciación. Cuando dices que es el país el que decide hasta qué punto se han de respetar las libertades, e incluso decidir qué es o no digno de respetar, parece que te refieres al país como un ente físico capaz de tomar ese tipo de decisiones, cuando un país está formado por millones de personas. A mí no se me ha preguntado (ni a nadie que yo conozca) lo que opino sobre las leyes existentes ni sobre lo que es lícito o no sobre las acciones policiales o de otra autoridad competente, sin embargo parece que por el mero hecho de vivir aquí hemos de aceptarlas. Parece que la libertad es lo que ellos quieren que sea…y el problema es que ni siquiera se a quien me refiero cuando digo “ellos”. A veces me da miedo pensar quien o quienes son las personas que lo deciden o decidieron, y por qué sique siendo así. Realmente no creo que sea el pueblo, el “país” o la nación como dices tu (o Stuart Mill) quien haya puesto esas normas, sino personas concretas que son las que realmente deciden sobre nuestras vidas, y no siempre con nuestro beneplácito.
    Un saludo amigo, espero que estés bien, y enhorabuena de nuevo por el resultado de la web.

  2. Un fugaz (esperemos) apunte que tratará de mostrar lo terriblemente complejo del concepto de libertad:
    Creo que queda claro que no se puede decir que una persona no sea libre porque no pueda traspasar una pared, o derribarla, o porque no pueda volar. Hasta aquí, supongo, todos de acuerdo. Una vez, con mucha prudencia, me atreví a sugerir, para poder disponer de una base sobre la que partir en una charla sobre la libertad, que una persona es libre en la medida en que nadie le impide hacer aquello que quiere hacer. Era bastante consciente de las limitaciones de la definición, y éstas no tardaron en aflorar. En principio, yo puedo salir a la calle con un cuchillo y matar a una persona, soy libre de hacerlo, pero creo que es evidente que en ningún momento se puede decir que las leyes y normas no sean instrumentos que, al tratar de regular las condiciones para una vida en común, limiten nuestra libertad. Y a pesar de todo, insisto, en la gran mayoría de los casos no me impedirán hacer aquello que quiero hacer.
    Por otra parte, tratemos de imaginar una situación de máxima (o casi) privación de libertad: completamente atados a un poste, con los ojos vendados. Creo que nadie dudará de que esto sí que es una situación de gran falta de libertad, a no ser que yo haya decidido estar en esta situación, lo cual complicaría aún más el asunto.
    Sea como fuere, el caso es que en esa circunstancia, nadie me está impidiendo hacer aquello que quiero hacer. ¿O sí? Alguien me ha atado, alguien ha establecido unas circunstancias por las cuales no puedo hacer aquello que quiero.
    Poder y libertad, fascinante combinación de conceptos. ¿Y no hay una estrecha relación entre poder y libertad? ¿No somos mucho más libres en la medida en que podamos elegir entre más y más posibilidades diferentes? No han sido pocos los pensadores que han diferenciado entre libertad positiva (libertad para, relacionada con la idea de democracia y con la posibilidad de elegir) y libertad negativa (libertad de). Aunque todo resulta muy confuso, no sé hasta qué punto se puede hacer una diferenciación tan nítida.
    No deja de resulta paradójico cómo algo creado por el propio ser humano, que debería estar completamente bajo nuestro control (me refiero, claro, al lenguaje), pueda cobrar tal grado de independencia que haga confundirnos, devanarnos el seso, y con frecuencia hasta hacernos sentir incapacitados para comprender algo siquiera. Es la grandeza y la bajeza del lenguaje, de las palabras, tan poco concisas la mayoría de las veces, y tan susceptibles de ser utilizadas y comprendidas de diferente manera, que nos llevan a confundirnos, y con frecuencia a tener discusiones vicentinas. Y por hoy, ya basta de tonterías.

  3. Saludos.
    Bueno sin duda la libertad es un valor “de moda” en estos tiempos, casi es una maxima para nuestra sociedad. Pero me pregunto a que se le llama libertad socialmente, cual es la libertad que nos dan, que nos permiten, y mas que libertad hacen que busquemos y queremos.

    Instintivamente relacionamos la libertad con la capacidad de tener opciones diferentes ante cualquier situacion o eleccion, y en especial, de tener la opcion que queremos. De ser asi bastaria, como se ha dicho siempre, de que cada cual disponga de su libertad siempre que esta no coaccione o limite la libertad de los otros.
    A mi, pero, me gusta más ligar la libertad a otros terminos de relacion social, que són, de alguna forma, superiores a la libertad (que no se escandalize nadie). De modo que la libertad serie el tercer escalon, de forma que si has subido los otros la libertad se define de tal forma que nunca puedes suprimir parte de la libertad del resto de la gente, siendo este uno de los grandes problemas para determinar hasta donde llega la libertad individual. Esa escalera seria; IGUALDAD, JUSTICIA y LIBERTAD.

    De todos modos, para mi, entender la libertad solo como eso, la capacidad de eleccion entre varias opciones, es como quedarse a medias. La libertad debe ser más que poder comprar tal o cual, o ir aqui o alli, o hacer esto o aquello. Pues a parte que en la sociedad actual no estoy seguro de hasta que punto al hacer esto estamos usando nuestra libertad o solo conformandonos con la libertad que nos dan, y que ademas se han encargado que relacionemos, precisamente estas elecciones, como libertad. Con eso quiero decir que me parece que el concepto de libertad que se nos da en nuestra siociedad, donde ademas el concepto de libertad es el principal, sino la insignia del sistema, esta enfocado de tal forma que se use precisamente para coaccionar y reducir nuestra propia libertad. Al estilo de la religion durante largos siglos pasados.
    Como decia Spinoza “El secreto de los regimes no democraticos (él hace más referencia a las monarquias), y su maximo interes, consiste en mantener engañadas a las personas y disfrazar, bajo el engañoso nombre de religion, el miedo con el que se quiere controlar, con el proposito de que se luche para esclavitud como si se tratase de su salvacion”

    Pienso que la libertad es algo mucho mas ambiguo e intangible que eso. La libertad debe provenir, en primera instancia, de uno mismo. Si uno no es capaz de sobreponerse a si mismo, entenderse y crear su propio concepto de las cosas, de si mismo y del mundo no puede haber libertad. Porque la libertad no es algo que cojemos de los demás o del aire, es algo que sale de nosotros, un proyecto de vida, pero un proyecto racionalizado, consensuado con notros mismo. La libertad no es el acto sino la finalidad con la que vivimos nuestras vidas.

  4. “La libertad no es el acto sino la finalidad con la que vivimos nuestras vidas.” Me gusta la afirmación. Se complica al argumentarla, pero es contundente.

    No digo nada nuevo si digo que libertad suena a todo y a vacío. Como comentas, libertad es el emblema “de moda”. Ideal fundamental de los Estados democráticos modernos, la libertad es entendida y analizada desde y bajo muchos puntos de vista.

    La libertad es un concepto ambiguo y engañoso. Para aproximarnos a su estudio, hay que partir de ciertas premisas consensuadas, de ciertos mínimos. Henrik von Wright traza su tesis sobre la acción humana y la analítica de la libertad en Sobre la libertad humana. Frente a un determinismo causal de los acontecimientos, la libertad se sitúa como idea incluida en la acción humana, en su composición individual y grupal.

    Estaremos de acuerdo en que si la libertad es definible, la definición (que la matiza y acota) habrá de ligarse a la acción, en tanto que la acción humana, por naturaleza, es la que concede la capacidad de autodeterminación humana y por tanto de libertad.

    Habrá personas libres o no libres en función de si sus actuaciones y pensamientos lo son. Los actos mecánicos carecen de libertad porque no son razonables. La libertad va asociada al concepto de “razonabilidad”. Pero exige más condiciones. El acto libre, fruto de cierto grado de “razonabilidad”, no excluye de su banco de intelección los actos deliberados sopena de ciertas restricciones. Las restricciones limitan la libertad pero no excluyen los actos deliberados del análisis racional.

    Otra de las condiciones exigidas para poder considerar un acto libre es su condición contingente, a saber, que el individuo pudiese haber optado por otra respuesta. Ligar la libertad a otros términos de relación social, como la igualdad o la justicia, rescata la antinomia kantiana del baúl de las montañas inalcanzables.

    Estoy conforme con que la libertad sea un constructo social, cuyo modelo de explicación tenga que tener en cuenta al entorno para dibujar la acción individual. Y dices (en referencia a la igualdad y la justicia): “són, de alguna forma, superiores a la libertad […]”. Mas esto trae consigo no pocos problemas.

    Plantear una escala, una escalera de estadíos sociales implica comparar el esquema causal de consustancialidad de la libertad positiva. Queda claro que la libertad no es (ni puede ser) el único valor defendible. Existen otros supuestos de valores que hay que preservar para clasificar la cuestión antinómica de libertad como realidad material. Ahora bien, paradójicamente, los contenidos de contingencia y convergencia casual se desarrollan como un vericueto entrelazado de libertad conceptual y real-material.

    Citas al igualdad, por ejemplo. La igualdad no es un derecho aislado de los sociales. Más al contrario, se enmarca dentro de lo que suele definirse como “derechos políticos, civiles e individuales”. Más allá de un derecho es un hecho, un valor.

    Pero es un valor confuso, de cuya confusión se aprovecha a menudo el poder político para dilatar las verdades reveladas en un contexto determinado por tal categorización. ¿Por qué es confuso? Porque parte de la premisa de que todo el mundo es igual. Y obtiene como conclusión que debería serlo, en el caso de que no lo sea. Dejando de lado las cuestiones de presuposición cultural (que nos me llevaría demasiado tiempo abordar), cuando hablamos de igualdad nos referimos a igualdad política o bien a igualdad económica o de relación con la adquisición de bienes. Sin embargo, la consecución de esa igualdad o esa justicia significan restricción de la libertad.

    Pienso, para concluir, que la igualdad ha de tratarse como ideal respecto a las oportunidades políticas y económicas. La defensa de la libertad por encima de la igualdad de oportunidades desemboca en situaciones de miseria para gran cantidad de personas. La defensa de la igualdad por encima de la libertad individual se resume, como demuestra la historia, en tiranías. La clave se sitúa, como anunció Mill, en el grado de intervención estatal a la hora de garantizar los valores.

    ¿Estamos de acuerdo hasta este punto?

  5. Estoy mayoritariamente de acuerdo contigo, sin duda la libertad va muy ligada a la acción, para no decir que necesariamente la libertad se construye sobre las acciones, y que no hay libertad si no hay acción. Al menos mayoritariamente.

    “Ligar la libertad a otros términos de relación social, como la igualdad o la justicia, rescata la antinomia kantiana del baúl de las montañas inalcanzables.”
    No quería decir yo eso exactamente. Es más bien que creo que la libertad, ya no solo debe basarse en unos términos morales o éticos primordiales, evidentemente los cuales deben ser racionalizados también. Sino que irremediablemente se construye encima de los mismos. Me parece que es evidente que no puede existir la justicia sin la igualdad, de ser así la justicia ya no seria justa en cuanto hace discriminaciones en función de uno u otro aspecto. Así mismo me parece que la libertad debe surgir, o para que sea realmente libertad, una libertad racional y ética, (puntualizo que para mí la mayoría de las capacidades o construcciones intelectuales deben ya no solo racionalizarse sino filtrarse según la ética, por lo menos para que tengan realmente un valor intelectual. De lo contrario llegamos a casos límites, un claro ejemplo seria el sistema nazi. No hay duda que dicho sistema era en muchos aspectos inteligente, siempre entendiendo eso como la capacidad para resolver problemas, de la creatividad o efectividad en sus actos. Pero si dicha inteligencia no va acompañada o racionalizada según la ética se pierde toda inteligencia. Claro ejemplo el que he dado.) de esos “escalones” inferiores que serian la Igualdad y la Justicia. De lo contrario obtenemos inteligencia, en bruto por decirlo de una forma, pero las personas debemos sobreponernos a nosotros mismos, y la naturaleza de la que surgimos, para llegar a un mundo que no se base en las bárbaras leyes naturales sino en las delicadas y suaves leyes que la inteligencia nos dicta. Esas leyes deben estar marcadas por la ética que engloba los conceptos de igualdad, justicia y libertad.

    Si, pido perdón, porque me doy cuenta que escribí muchas cosas que dependen de la subjetividad individual sin llegar a concretar mi propia visión. Que fui demasiado rápido vaya. Más que decir que la igualdad y la justicia son superiores a la libertad me refería a que son, o deberían ser, los pilares sobre los que se construye o reside la libertad. Y no en cuanto a importancia de conceptos, pues me veo incapaz de hacer tal clasificación.

    Ciertamente, y seguramente es aquí donde residen los problemas, “parte de la premisa de que todo el mundo es igual. Y obtiene como conclusión que debería serlo”. Porque evidentemente no es así, por mucho que en nuestra época de lo políticamente correcto nos intenten convencer de lo contrario. Ya los griegos, en sus discusiones filosóficas, trataron estos temas y por lo menos ellos fueron suficientemente valientes para sentenciar “como van a ser igual un buen ciudadano y un mal ciudadanos. Como van a ser iguales un hombre justo y uno cruel y avaricioso, un hombre culto y versado en la inteligencia y la razón que uno vendido a la ignorancia y la comodidad. Y en tal caso, si no son iguales, porque debe valer lo mismo su opinión”. Es evidente pero, lo difícil de aplicar dicho razonamiento a la realidad actual.

    “Sin embargo, la consecución de esa igualdad o esa justicia significan restricción de la libertad.” Por supuesto, y de eso mismo se trata. Pero debo añadir que se supone que la libertad que arrebata a cada individuo el hecho de basarse en la igualdad y justicia para beneficiarse de su libertad, es precisamente aquella libertad de la que cualquier persona debería estar dispuesta a ceder porque pese a disponer de esa opción nunca la escogería por violar alguno de sus principios básicos.
    Cuando una persona decide someter su libertad a la igualdad y la justicia esta perdiendo libertad. Claro. Pero que libertad pierde?? La de usar la fuerza, el miedo, la agresividad, la violencia… que son precisamente la parte de la libertad que una persona debería eliminar de su propia libertad por iniciativa propia. Aquí es donde entra el hecho de que no todos somos iguales, por mucho que se empeñen algunos. Porque la verdadera diferencia recae, ya no es las diferencias culturales, de capacidades, sexo… sino de esa elección que solo puede ser individual, voluntaria y racionalizada. De ese proyecto interno que debe asumir cada uno para ser persona. Para aceptar como “leyes” sociales las leyes que emanan de la inteligencia y no de la naturaleza animal.

    Si estamos bastante de acuerdo, o eso me parece, aunque creo que no hablábamos exactamente de lo mismo. De aquí que yo dijera que la libertad debe provenir siempre, en primera instancia, de uno mismo.

  6. Tsarei creo que tienes el problema del relativismo. Yo soy del Peru y hay muchos relativistas como tu que no saben separar la verdad de lo que no es verdad. Si piensas en la realidad como sujeto egoista y no en la verdad absoluta a la que puede llegar el hombre nunca seras libre.

    Para ser libre hay que tener moral pues la moral es lo unico que garantiza la libertad del hombre a pensar en los demas y en Dios. Solo las leyes que emanan de la inteligencia Superior hacen del hombre persona, con alma y lo separan de los demas animales que no tienen alma.

    creo que deberias ampliar tu vision y no ser tan materialista.

    Luis la libertad no puede sonar a vació porque es lo fundamental. Reduces todo a un buen lenguaje que dominas a la perfeccion pero olvidas que la libertad, el libre albedrio, es lo que Dios da a disponer de los hombres para que eligan el bien o el mal

  7. Saludo loply, me parece o que no has entendido nada de mi argumentacion o que estas demasiado ansioso de verlo todo desde tu punto de vista para poder ir dejando estos mensajes de materialismo y Dios. Entiendo pues que dicha necesidad para transmitirlo es debido a; o que es una conclusion a la que has llegado hace poco o que, de no ser asi, no has tenido ocasiones para transmitirla a los demas, y debido que, en ambos casos, crees que es una conclusion importante e interesante, lo haces aqui y ahora. Por ello agradezco que lo compartas conmigo e intentes ayudarme en pro de esa verdad absoluta.

    Pero bien puedo decirte que tengo muchos defectos, como cualquier persona, pero no seria esos ni el materialismo ni la falta de una moral como dices, pues esa ultima es para mi una de las grandes cuestiones, la de ligar todo proceso racional e intelectual a la etica (ejemplizado esta en el comentario que precede al tuyo)

    Pero veamos lo que dices.

    Empiezas hablando del relativismo, del que, me parece, dices que en mayor caso impide a uno separar la verdad de lo falso. Dudo que el echo de que un hombre sea incapaz de separar, en ultima instància y con precision, la verdad de lo falso sea otro que la pròpia condicion de persona. Acaso crees tu que el echo de reconocer la verdad, la verdadera verdad, y no la que estima cada sujeto como la realidad (incluso aceptando esta como realidad subjetiva) no depende del tema y la situacion, asi como de muchos otros factores?? Y que por lo tanto ninguna persona esta en la posesion de esta capacidad en todo momento de la vida. Acaso crees tener tu esa capacidad?? Asi pues no convendras conmigo que, independientemente, de las creencias y conocimientos de que alguien dispone nadie dispone de la facultad de separar siempre lo autenticamente verdad de lo subjetivamente falso, no?? que todo que relativizado por el sujeto, el tema concreto, la situacion… y entonces que eso del relativismo tampoco me impide, tanto, almenos no mas que otras muchas formas de pensamiento, discernir entre lo que considero verdad y lo que considero no verdad.

    “Si piensas en la realidad como sujeto egoista y no en la verdad absoluta a la que puede llegar el hombre nunca seras libre.”

    Sobre esto, entiendo, que vienès a decir que las personas tienen dos opciones la de vivir como egoistas, o no, en tal caso supongo que seran no egoistas. Yo usaria otros terminos, però bien. Però en tal caso crees que una persona solo puede ser egoista, o no esgoista. Mas, diria yo, crees que dos personas egoistas deben serlo siempre igual, y que dos personas no egoistas deben serlo, tambien, en el mismo grado?? aceptaras conmigo que en todo, aunque no quieras llamarlo relativismo, o almenos en todo lo que concierte al hombre y sus facultades intelectuales y efectivas, existen siempre casi infinitas posiciones entre dos extremós bien delimitados. En este caso ser egoista y no ser egoista. Y entre ser completamente egoista y no ser nada egoista hay un enorme abanico de posibilidades en las que se encontrarian todas las personas. Crees acaso que alguna persona puede, realmente, encontrarse en uno de esos extremós??
    Y por tanto creo que una persona nunca puede evitar pensar en la realidad de forma que no sea egoista. Pues tenemos que ni una persona puede ser realmente no egoista, por cuando no puede situarse en ese extremo puro, ni que una persona puede separar siempre, con total imparcialidady exactitud lo verdadero de lo no verdadero. Y en consecuencia lo más que puede hacer uno es ser consciente de ello y esforzarse para no caer en lo que uno no quiere ser y trabajar para ser lo que uno quiere ser, es decir lo menos egoista posible y lo más cerca de discernir la verdad.

    En cuanto a la segunda parte de la frase y por analogia a lo que he dicho, ningun hombre puede siquiera imaginar estar en posesion de la verdad absoluta. Dire más, creo que una cosa son los conceptos con los que trabajamos, realidad, igualdad, justicia, inteligencia… y otra es que esos conceptos se den en la realidad de la misma forma que los concevimos. Es decir igual que con lo de egoista, los conceptos existen para limitar la realidad entre dos aspectos antagonicos, pero que a la vez en la misma realidad no se llega a los extremos, que son algo inalcabnzable. Algo asi como lo son los limites para el pensamiento matematico.
    Y en consecuencia todo esto es algo que las personas debemos esforzarnos para conseguir, aprender, mejorar pero que debemos entender que por mucho que aprofundamos en algo nunca llegaremos a ese limite en el cual se pueda decir que se es completamente justo, o completamente egoista… y por tanto tampoco llegaremos a esa verdad absoluta, que solo por ser absoluta ya queda fuera de nuestro alcane.
    Ya que hablas de Dios, y dire que yo no creo en ninguno de ellos, me parece que de existir la verdad absoluta solo un ser perfecto como, supuestamente, es Dios podria alcanzar a poseer, asi como la justicia absoluta, o la razon absoluta. Pero que por mucho que trabajemos los hombres siempre hombres seremos y por ello imposibles nos son algunas cosas, entre ellas la posesion de la verdad absoluta.

    Asi pues me parece que no se puede sentenciar tan a la ligera las cosas. Y que tanto el relativismo es un buen corriente de pensamiento del que toda persona deberia estar enterada pues evita pensar en el mundo solo en blanco y negro, en los extremos vaya. Y nos recuerda que la realidad esta, en todos los aspectos, por encima de las capacidads humanas. Por lo que mejor ser consciente de que nunca podras alcanzar la verdad absoluta, la justicia universal o la razon pura, por lo menos para que no uno no se crea en posesion, de algo de tanta importancia como esto, sin ser esto verdad. Pues no hay mayor esrupido que el que cree saber aquello que desconoce.

    Me encantara continuar esta conversacion contigo, más antes me gustaria que me explicases para ti que quieres decir con alma. Pues mas me parece que en tu contexto podriamos cambiarlo por razonamiento.
    Espero tus razonamientos, y gracias por compartir conmigo tu saber o tus creencias, de ambos me nutro.

  8. Mill: Padre del Liberalismo, aportes que justamente alertan contra el despotismo político así como contra la tiranía de los ciudadanos… Y además siendo éstos dos actores los encargados de auspiciar el equidistante contrabalanceo, con el fin de evitar excesos del Otro. Aquí es donde se hace patente lo que decías en relación al “vínculo entre libertad y razonabilidad” siendo la actualización operativa de esta última, la Restricción. Corolario: el concepto de “Libertad Negativa”.-

    Muy interesante este artículo; Luis.

    Afectos, Aquileana :)

  9. Sí. El concepto de libertad negativa aporta al artículo la revisión de un concepto apadrinado por los filósofos políticos ingleses clásicos. Sin estar de acuerdo sobre cuál podía o debía ser la extensión del ámbito de esa libertad, establecieron la distinción entre libertar de acción y de restricción.

    El ámbito de la autoridad pública entraba en conflicto con la vida privada continuamente. ¿Y aún hoy lo sigue haciendo, no?

    Saludos afectuosos para ti.

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