Las bibliotecas también se van de vacaciones

[Artículo de opinión publicado en Diario de Noticias el miércoles 20 de septiembre de 2006]

Pocas cosas hay tan placenteras en esta vida como disfrutar de una buena lectura. El verano es una época en la que suele contarse con más tiempo del habitual. Hay quienes lo aprovechan para trabajar, salir de la ciudad, estudiar o tumbarse a la bartola. También están los que, entre otras cosas, practican una satisfactoria actividad: la lectura.

Si bien durante el curso el número de horas libres es generalmente menor, el estío se presenta como una oportunidad para conocer nuevos autores, fulminar algunos tomos pendientes, descubrir otras formas de entender la vida o repasar aquellas grandes obras que dejaron huella en nuestra mente. Y todo sin salir de entre las páginas. Puede parecer menos sugerente que un buen viaje, pero, para los aficionados a las letras como yo, supone un pasatiempo reconfortante. La pena es que las bibliotecas públicas con las que contamos también se van de vacaciones. Todas las tardes.

La opción de pasar un buen rato en la biblioteca o de tomar prestado un libro y sentarse a la sombra para degustarlo se ve trabada. La de Yamaguchi, que me queda a tiro de piedra, ofrece la posibilidad de leer revistas, prensa, conectarse a Internet, alquilar películas o compactos de música y, claro está, disponer de cantidad de volúmenes ordenados por categorías. Es cómoda (aunque no muy grande) y está pensada para el uso por parte de mayores y pequeños. Lástima que sus puertas permanezcan cerradas todas las tardes de julio y agosto y hasta el 16 de septiembre.

De forma similar ocurre, en Pamplona, con las bibliotecas de Echavacoiz, Milagrosa, Orvina, San Jorge, San Pedro… y la propia Biblioteca General de Navarra. En otros municipios, más de lo mismo. Para acceder a estos servicios hay que visitarlas en un horario aproximado de 8,30 a 14,30. En caso contrario, nada. Y, ¿qué ocurre el resto del año con estas despensas bibliográficas? Que la oferta continúa limitada, sólo que en esta ocasión a las tardes.

Resumiendo, las pequeñas bibliotecas públicas, símbolo de un avance en bienestar cultural, sólo son útiles por las tardes en invierno y por las mañanas en verano. Hace poco tiempo se unificó su administración. Con un carné único y sin coste adicional se puede disfrutar de sus servicios (cuando están abiertas). Sin embargo, no veo por qué tengamos que renunciar por fuerza a la utilización de sus infraestructuras esa otra mitad del año. Si el tiempo que dedica la población en general y la juventud en particular a la cultura es preocupantemente poco, tal vez debiera plantearse el Gobierno bienhechor del Reyno romper estas barreras; demostrar que las alternativas de ocio no son sólo palabrería y que los esfuerzos también van destinados a las personas que entendemos de otro modo el tiempo libre.

¿Tanto cuesta mantener en funcionamiento una biblioteca? No será, desde luego, por la ausencia de personas queriendo ocupar el puesto de funcionario como auxiliar de las mismas o por falta de ganas de los usuarios a la hora de ocupar sus mesas.

En fin, tal vez esté perdiendo el tiempo pensando esto pues siempre queda la opción de acudir, al aire libre, a un esporádico concierto de menos de 90 decibelios mientras alguien que tenía ganas de visitar la moderna biblioteca de su barrio las pierde definitivamente. 

Un comentario en “Las bibliotecas también se van de vacaciones

  1. Hola Luis, me reconforta descubrir que hay alguien más que piensa como yo, me encantan las bibliotecas, creo que es el mejor sitio en el que se pueda pensar para disfrutar de la intimidad más absoluta. Pensar en la cantidad de volúmenes disponibles (casi todos) para poder leerlos tranquilamente en casa, o para ojearlos in situ, a veces genera algo de ansiedad, así que suelo acabar en la mesa con una montaña de libros. Pero como tú comentabas en el artículo, el horario es muy limitado y no siempre el que más se ajusta al nuestro. No entiendo en qué se han basado para establecer ese horario, sobretodo los fines de semana, que sólo abren por la mañana. Recuerdo la primera vez (y única) que viajé a Suecia, a Malmö exactamente, cómo veía con envidia a través de las cristaleras cómo los estudiantes podían disfrutar de la biblioteca hasta altas horas de la madrugada. ¿cuándo ocurrirá esto en España? …Sería tan fácil hacer felices a algunos..

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