Gordon Brown: ligeras esperanzas en el sucesor de Blair

La política británica está todavía de estreno gracias a Gordon Brown, primer ministro del Reino Unido desde el 27 de junio de 2007. Nacido en Escocia, es además líder del Partido Laborista (Labour Party) y viejo conocido de gabinete, habiendo ocupado antes el cargo de Ministro de Hacienda (Chancellor of the Exchequer).

Su antecesor, Tony Blair, protagonizó durante los últimos años algunas escenas propias de políticos artificieros y sensacionalistas y dimitió tres días antes del nombramiento de Brown. De ese modo, Bush se ha quedado sin su alfil de estrategia. La carta de presentación oficial del nuevo líder tuvo lugar recientemente, en su primera visita a George Bush en Camp David, donde Gordon se mostró más serio y reservado que Blair.

En mi opinión, y como anuncia el título, Brown no supone muchas novedades. Su dirección se entrevé paralela al camino ya trazado. Es cierto que las cosas cambian en Londres con mejor pronóstico, pero muy levemente.

Brown tiene un buen dominio de la economía, y parece querer distanciarse de las políticas de invasión militar con fines supuestamente antiterroristas, prioridad del gobierno estadounidense. O eso dice por ahora.

 Brown y Blair

Sin embargo, según reconoce, su forma de gobernar pertenecerá al mismo sistema de lucha contra el terrorismo que encarnaran Bush y Blair hasta hace nada, encabezando lo que considera la gran batalla del siglo XXI. La dependencia de los Estados Unidos parece estar garantizada unos cuantos años más, si tenemos en cuenta las declaraciones de Brown en Camp David, en las que habla así de la relación anglonorteamericana: “va a seguir siendo tan fuerte como en tiempos de Blair, y no vamos a permitir que nos separen en la lucha contra enemigos comunes como el terrorismo internacional”.

Su última apuesta, que considero destacable, resonó en la cámara de la ONU, donde el pasado 31 de julio de 2007 Gordon Brown lanzó un plan de nueva alianza internacional para erradicar la pobreza en el planeta. A ese esfuerzo se sumarán gobiernos, empresas y sociedad civil en una lucha común. Brown anunció que ha conseguido que doce líderes mundiales y 20 de las principales multinacionales, como Microsoft y Google, apoyen su nuevo plan de desarrollo.

Según la ONU, “a mitad del camino hacia el plazo del 2015 para alcanzar los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM), la meta queda aún muy lejos”. A siete años de que se cumpla el plazo acordado, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se alegró al conocer las intenciones del nuevo primer ministro y repasó los famosos objetivos del ODM, entre los que se incluye reducir la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad entre géneros y la autonomía de la mujer, combatir el VIH/SIDA y otras enfermedades, garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, etc. 

 “Digamos la verdad, [señaló Brown] los objetivos que se marcó el mundo no se van a conseguir y afrontamos una emergencia, una emergencia de desarrollo, y necesitamos tomar medidas de emergencia si los queremos alcanzar […] Los ricos tenemos que aceptar nuestra responsabilidad, e invertir, ayudar, terminar con el proteccionismo y cumplir nuestras promesas”.

Ésos son algunos de los propósitos del nuevo líder británico. Confiemos ahora, a pesar de la escasa renovación de sensibilidades políticas, en que se trate de una cuestión de compromiso ético y no sólo (más allá de susceptibilidades erróneas) de una buena estrategia de cara a las próximas elecciones.

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