El origen mental de los números (1ª parte)

Una de las preguntas que más me ha inquietado desde hace años en el terreno de la psicología, y que de este modo comparto con vosotros y vosotras, es cómo nace la noción de número en el cerebro humano. Jugar con los niños más pequeños (entiéndase también niñas a partir de ahora) es una oportunidad única para comprobar sus reacciones frente a diversos estímulos, cuando todavía no han sido instruidos.

Puede disfrutarse siendo testigo de operaciones formales limpias del “componente educacional”. Cuanta menos edad tengan, más instintiva es su conducta. A raíz de tales observaciones, me surgió hace tiempo una seria duda: ¿Podemos saber desde qué punto se parte para entender los números? Y, más todavía, ¿de qué modo llegan los números a la mente de las personas?

Pues bien, analicé entonces el comportamiento de algunos niños muy pequeños y observándolos tuve la impresión de que cuentan con algún mecanismo que les permite calcular las proporciones de objetos que tienen delante sin conocer los números. Sería algo así como un “sentido de las cantidades” previo, que permite después asociarse a los sistemas de numeración simbólica que conocemos los adultos. Apasionante; me puse a estudiar el tema.La tesis de Jean Piaget (1896-1980), autor de gran calado e insigne estudioso de la psicología infantil, sostiene que el número es resultado de operaciones de clasificación y seriación que darían a lugar a una síntesis lógico-matemática. Las primeras operaciones establecerían clases que conservarían la estructura de inclusión (el 1 se incluye en el 2; el 2 en el 3, etc.). Y a esa transformación del objeto (idea de objeto) en unidad (idea de unidad), se sumaría el segundo tipo de operación: la seriación. De ese modo, podría el niño distinguir una unidad de la siguiente (1 luego 1, luego 1…). La síntesis lógico-matemática constituye el número uniendo el orden serial con el conjunto de números. Obtenemos 1 incluido en 1 +1, 1 + 1 incluido en 1 + 1 + 1, etc.).

  Jean Piaget

El brillante Piaget evaluó experimentalmente su teoría de obtención mental del número realizando pruebas con niños. Se colocó delante del niño una fila de fichas a un lado de una mesa, pidiéndole que colocase la misma cantidad de fichas de color diferente para formar otra fila (obteniendo esas piezas de una bolsa). Es hacia los seis o siete años cuando el niño reconoce una equivalencia en las cantidades y logra reproducir igual suma de unidades.

Ese fenómeno se conoce como conservación numérica y es un requisito básico para entender el concepto de número. Tenemos así tres operaciones previas al entendimiento del número: clasificación, seriación y conservación. La cuestión ahora es conocer si suceden a la vez.

4 comentarios en “El origen mental de los números (1ª parte)

  1. Hola Luis,
    no sé si es este el apartado correcto para hacerte la petición que sigue. Pero aquí la dejo, tenida por si te apetece ayudarme a indagar sobre la cuestión. A saber: me gustaría pedirte que, si te interesa el tema y tienes oportunidad/ganas de echarle un vistazo, nos escribieras algo acerca de la relación entre creatividad y cordura. Ultimamente me ha secuestrado el coco este tema, sé que comprendes a qué me refiero con eso.
    Saludos,
    Airu

  2. Estimada Airuna, comprendo a qué te refieres. Cualquier apartado es correcto para hacer peticiones tan sugerentes como la tuya. Además, el artículo que comentas correspondería a la sección de Psicología (por lo menos).

    La cuestión a la que aludes comenzó a preocuparme hace años, y hoy sigue haciéndolo. Creatividad y cordura o, tal y como lo enfoqué yo, relación entre creatividad y locura (otra cara de la misma moneda). Es un asunto intrigador. Despertó mi atención con las primeras -y precoces- indagaciones biográficas en torno a las luces y sombras de grandes filósofos, artistas y científicos. Hay casos sobradamente conocidos de personajes cuya creatividad parecía guardan ligazón con un más que cierto desequilibrio mental.

    El “genio loco” y su verdad. Hay mucho mito bien adosado y condimentado por el cine y otras ficciones. ¿Qué podemos decir sobre la capacidad de imaginar y la incapacidad de volver a la realidad?

    Me gusta la propuesta y el tema. Hace años lo estudié a fondo (todo lo que pude permitirme) y es apasionante. Con ello, te adelanto que habrá artículo. Más de uno, espero, que se acerque a los confines de nuestra racionalidad, si no los sobrepasa.

    Saludos.

  3. ”… –¡No, no!–protestó Nietzsche, sacudiendo la cabeza con impaciencia, como si Breuer hubiera fallado el tiro–. Yo sostengo que la hipersensibilidad, como la denomina usted, no es indeseable, sino necesaria para mi trabajo. Yo quiero estar alerta. No quiero quedar excluido de ninguna área de mi experiencia interior. Y si el precio de la percepción es la tensión, ¡qué así sea! Puedo permitirme el lujo de pagar ese precio.”

    ‘El día que Nietzsche lloró’ de Irving D. Yalom.

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