El mito de la libertad. Luna llena con Antonio Gala

… El calor del discurso aumentaba la sensación de embriagadora lucidez compartida, a la luz de una luna llena, a medianoche, con los aullidos de otros corderos con pieles de lobo resonando en la aburrida ciudad, un viernes cualquiera en Pamplona, con Antonio Gala.

Pudimos escucharle, mirarle, pensarle, disfrutarle y despedirle, tal vez, para siempre. El reconocido escritor, cultivador de todos los géneros literarios, se acercó hasta Navarra con una conferencia titulada “El mito de la libertad”, coincidente con la apertura de la IV edición del ciclo Diálogos de Medianoche, que Civican y Diario de Navarra organizan desde hace cuatro años, componiendo una de las escasas ofertas de interés literario en una provincia no muy dada a las “intelectualidades”.

El autor habló, la noche del viernes 26 de octubre, sobre un tema complejo: la libertad. Más de 300 personas llenaron dos salas de Civican, el Centro de Ocio y Cultura de la Fundación Caja Navarra. Cerca de las doce, los Diálogos arrancaron con un carismático Gala, que disertó, guión en mano, durante más de una hora sobre el acto de ser libres, y la dificultad que entraña avivar nuestro auténtico “yo”, dejando de lado el “yo social”, que muchas veces impide a las personas ser felices.

 

“La libertad es un concepto ambiguo y discutible. Es casi un inefable.”  Así abrió Gala su conferencia, con uno de los asuntos que más ha ocupado y pre-ocupado a pensadores y pensadoras de todos los tiempos. “El hombre es libre de, liberado de. Tal es el primer paso”, anunció el escritor con un tono, poético en sí, que se mantuvo sin aburrir a lo largo de la velada, desplegando imágenes ante el auditorio, y recobrando el vigor de las viejas soflamas de heroica y consternada revolución. ¿Es Gala un rebelde? ¿Es un revolucionario? ¿Un viejo sabio? Es un “animal sociable, que supera al obediente que lleva dentro, que se crea, se sigue, se arranca progresando lentamente hacia su muerte…”.

No es fácil ser humano, Antonio, lo sabemos. Pero escribir ayuda, ¿o no? Manchego de nacimiento -aunque cordobés de espíritu-, Gala es dramaturgo, novelista y poeta. Además escribió periodismo, relato, ensayo y guión televisivo. Superdotado, redactó una obrita teatral con siete años, y pronto supo que su sensibilidad e inteligencia nunca le permitirían volver a respirar el mismo aire que sus censores, detractores y otros seres de escasa libertad.

Reconocido con premios como el Nacional de Literatura, Pedro Calderón de la Barca de Teatro o el Planeta, se dirigió al público a pesar de no ser muy amigo de las tertulias y apariciones en televisión, como él mismo reconoció. Hijo predilecto de Andalucía y Doctor Honoris Causa, estudió precozmente -desde los 15 años- Derecho (en la Universidad de Sevilla y Filosofía y Letras, Ciencias Políticas y Económicas en la Universidad de Madrid.

 

Su biografía está repleta de encuentros y desencuentros, de mitos y fábulas, de mucho genio. El horizonte de ser libre, la posibilidad de elegir ser auténtico, sin pulir la personalidad, aparece enroscado en su vida y obra. Fue cartujo, profesor y estuvo a punto de morir. De lo primero le echaron por ser poco dado al silencio monacal. De lo segundo le queda el bagaje y la didáctica lengua. De lo tercero hizo un amigo: su bastón.

Reivindicó una rebelión contra los establecimientos sociales que coartan la individualidad y las enriquecedoras diferencias entre personas.

El primer gesto libre es un gesto de insubordinación racional. […] El primer acto humano fue quebrar un mandamiento […] El hombre fue libre de los embriagadores paraísos de Dios y de la embriagadora naturaleza que lo ataba.”

El autor de obras tan conocidas como Los verdes campos del Edén o El manuscrito Carmesí, hizo un repaso histórico por las restricciones de la libertad individual a lo largo de los siglos. Desde la Edad Media, hasta el mundo actual, pasando por el protestantismo luterano, para llegar al capitalismo reinante, Gala atacó de lleno la alienación y adormecimiento de hombres y mujeres, que sucumben ante la confusión de los engaños publicitarios como antaño lo hicieron ante tiranos o iglesias. 

 

Ante la atenta mirada del auditorio, el escritor distinguió tres grandes grupos en los que puede dividirse a hombres y mujeres: el de los que prefieren su libertad a cualquier otra cosa, el de los que se resignan a las exigencias de una sociedad transformada en enemiga y, por último, el grupo al que pertenecen quienes buscan la sumisión de los demás y su cruel pero cómodo olvido en la masa. En el último, afirmó con dura convicción, “se encuentran las religiones e ideologías”.

¿De qué nos sirve la libertad de opinión si los hombres y mujeres ya no tienen opiniones propias? ¿Para qué sirve la libertad de decisión si las decisiones rara vez son planeadas por quien decide? “Sólo la razón puede discernir entre la realidad y el engaño”.

Antonio Gala planteó un problema, que afecta al humano, que oscila entre el escepticismo y el cinismo, y tan sólo dio pistas para una resolución “quizá imposible”, confesó.

Las dos palabras a las que más importancia doy, son muy cortas: Yo y No. Yo, como afirmación de la individualidad y No para poder rechazar invasiones de los robots que se hacen la ilusión de ser libres”

Crítico, inteligente y lírico, lleno de sentido del humor y algo de mala leche, Gala combinó con gran maestría el discurso filosófico y la cadencia propia de la literatura que ennoblece y adorna las palabras. La charla, concluyó con un cerrado aplauso tras algunas preguntas del público, y el discreto retiro del autor que, algo cansado a sus 71 años, agradeció la acogida, el cariño recibido …

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Y la luna siguió llena,
y la noche siguió nuestra,
miríada del blanco aro.
Noche de gala y de Gala,
noche sin esmalte en las uñas
ni rojo en los labios.

11 comentarios en “El mito de la libertad. Luna llena con Antonio Gala

  1. Gracias.

    Un apunte: ser/sentirse libre es difícil y dá mucho pero que mucho que pensar, bien lo sabrás.

    Lo que ya me es realmente complicado es comprender la libertad desde el prisma de la educación para con nuestros hijos. Triple salto mortal para conjugar “maternidad” con las dos palabras que Gala subralla, a saber : “Yo” y “No”. Más aún si pretendemos formar a personitas sin traumas y libres de ataduras.

    Creo que lo más delicado de la libertad se halla, justamente, en sus límites. Haberlos haylos, no nos engañemos.

    Gracias de nuevo por abrirnos una ventanita en esa, sin duda, interesantisima charla del sr. Gala.

    Recuerdos
    Núria

  2. Libertad… ¿Habrá otra palabra más usada, peor usada, así desamparada, tan pisoteda, ansiada, defendida e inspiradora? Lo dudo.

    El tema será tratado en esta página con más profundidad y detenimiento. Siempre menos de los que merece. En efecto, conozco bien la sensación de extrañeza ante el propio interlocutor y censor que uno es consigo y contra sí.

    La libertad, como idea, como concepto, encierra una alteridad irreductible. En su misma definición esconde la trampa. Libertad como posibilidad y como obligación. ¿Libertad como esencia o como ausencia?

    Parece que tales determinaciones pares, que dibujan un término inacotable, reseñan en verdad distintas significaciones de la palabra. Especulaciones en la mayoría de los debates.

    “lo más delicado de la libertad se halla, justamente, en sus límites”, dices, Núria. Yo diría que la libertad es, como proyecto lingüístico de pura invocación, sus límites.

    Gracias a ti, Núria, por ser agradecida. Y gracias por contribuir a esta transferencia de ideas latentes (Übertragung) que procuro dar vida con forma digital.

  3. La amistad no es una entelequia. Pudiera no ser perfecta. ¿Quién lo es? Pero es encontrable, demostrable, factible… De escala media en el sentimiento, en la aspiración. No te mata en una cárcel, ni en un duelo…

  4. Luís preguntaba (refiriéndose a “libertad”): “¿Habrá otra palabra más usada, peor usada, así desamparada, tan pisoteda, ansiada, defendida e inspiradora? Lo dudo. ”

    Ok.

    Tú añadiste “Amor”. Me parece correcto. Permíteme que insista en que el termino “Amistad” tambien cumple con los requisitos que el autor del blog apuntaba: es una palabra muy usada, mal usada, así desamparada, pisoteadísima, ansiada, defendida e inspiradora ni que sea por su escasez. Siempre a mi modo de ver, claro.

    Saludos

    Núria

  5. Ser libre es posiblemente la meta del que se busca a sí mismo desde el Oráculo que Sócrates utilizara como punto de partida. Para la libertad, sangro, lucho y pervivo, escribía Miguel Hernández que murió injustamente encarcelado por sus ideas. Y Aute que reinvidica el espejismo de ser él mismo, en un viaje hacia la nada que conduce a la certeza de encontrar en otra mirada la belleza, cantó:
    Digo que soy libre,
    y aunque se que miento,
    me demuestro me demuestro una verdad con mi mentira.
    No me quedan fuerzas,
    sólo un sentimiento
    que aún resiste a ser escombro en las cenizas.
    Pero no podemos renunciar a liberarnos, como Sísifo, aunque suponga arrastrar una pesada piedra eternamente, para poder decir, que somos, al menos, los esclavos más libres.
    Antonio Gala que es muy sabio lo sabe…..

  6. libertad es el excedente mental de nuestras preguntas.
    En la armonía del hombre con el mismo, no hace falta esa impresión de que nos queda algo por disfrutar, disputar o establecer. El hombre consigo mismo, enjoyado por la presencia/ ausencia de los demás, es el prototipo vivisimo de esa esencia real vicotoria omitemporal . Por pecado de libertad, hay extrañeza , nostalgia, olvido. Ignorancia? La hay

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