Simone de Beauvoir. Cuando el existencialismo se viste de mujer

Aspirar a la lucha por la libertad y hacerla real, vívida, es uno de los principales postulados de la corriente existencialista. Bien es cierto que se trata de un propósito duro y serio, cuya ejecución se acompaña a menudo de amargura y sufrimiento por una existencia dubitativa, de origen y final inciertos.

El pasado 8 de enero se celebró el centenario del nacimiento Simone de Beauvoir, la admirada y criticada autora de la biblia feminista Le Deuxième Sexe. Un coloquio internacional, así como el estreno de varios documentales, nuevas biografías y distintas reediciones de su obra, recuerdan este año a una figura imprescindible del pensamiento contemporáneo. 

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Simone de Beauvoir (París, 1908-1986) es una de las pensadoras más influyentes del siglo XX. La admiración que yo le debo en el terreno intelectual, nace de su carácter transgresor e inconforme. Ensayista, novelista, militante política y pensadora francesa, es bien conocida como fundadora del feminismo moderno y por conformar una pareja de referencia en la vida cultural francesa: la que constituyó junto a su compañero sentimental, el famoso filósofo Jean Paul Sartre.

Nacida en una familia de bien, su condición burguesa obligó a los padres, el abogado Georges de Beauvoir y Françoise de Brasseur, a transmitirle los valores del rígido catolicismo imperante. Tanto Simone como su hermana Helène, vivieron sus primeros años inmersas en los convencionalismo morales y sociales que tan poco margen daban a la espontaneidad.

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La joven Simone se interesó pronto por la cultura y comenzó a leer, obedeciendo primero a sus padres, y dando calma a ciertas inquietudes que anunciaban una trayectoria insospechada después. La necesidad de independencia y autonomía crecía en su interior.

En 1927, Simone obtuvo su licenciatura en Filosofía en la Sorbona, donde conoció al hombre de su vida, un profesor inquieto llamado Jean Paul. La relación con Sartre será, salvando algunas crisis, de por vida. A través de sus Mémoires d’une jeune fille rangée podemos conocer a la pensadora más humana y privada, quien escribió de su compañero:

Sartre correspondía exactamente al compañero con el que yo había soñado desde los 15 años. Era el doble en quien encontraba, incandescentes, todas mis manías. Siempre podía compartirlo todo con él”

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Simone con Sartre. Una pareja que supo combinar la relación con la individualidad

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Sartre, el genio existencialista, era para Simone el hombre perfecto. Un ser que quiere dar sentido a su vida gracias a la literatura, tal y como le ocurría a ella. Gracias a Jean Paul, Simone se unió al círculo del profesor, entablando amistad con Paul Nizan y otros pensadores afines. Una mujer en los universos intelectuales de París era en verdad algo extraño. la joven Simone se vio pronto atraída por la esencia existencialista que desprendían aquellos coloquios.

Descubrió dicha corriente, y fue profesora de filosofía en Francia hasta el año 1943, cuando la Segunda Guerra Mundial le obligó a retirarse de la enseñanza. Al ocurrir esto, se dedicó enteramente a escribir. Nació en ese período La invitada (1943), su primera novela, que trata el tema de la responsabilidad individual frente a la visión existencialista de la libertad. Sin creer ya en Dios, uno se hace plenamente responsable de sus elecciones.

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Cuando concluyó el conflicto bélico, Simone entró a colaborar en la célebre revista Les Temps Modernes, de la que el filósofo fue fundador y director, y todo un icono de la intelectualidad europea. El existencialismo se convierte en una corriente capaz de superar las viejas ideas y romper con los sueños de la libertad, para descubrir la auténtica libertad: amarga pero sincera. Y que daba pie a la lucha como sentido buscado.

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En el ensayo que Simone firmó como Por una moral de la ambigüedad (1947), pueden leerse las siguientes iluminadoras palabras:

El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre solo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacía cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir”.

El existencialismo se había vestido de mujer y la polémica estaba servida. Hoy en día, a través de las obras de memorias La fuerza de la edad (1960) y La fuerza de las cosas (1963), encontramos testimonios de la propia Simone y sus contradicciones. Para muchos, la “pareja liberal” no lo era tanto. Para otros, la “dama de hierro sartrienne”, como le califican sus detractores, contribuyó a la defensa de revoluciones comunistas como las de Rusia, Cuba, China, Viet-nam, hoy países asolados por un autoritarismo salvaje.

Todos los mitos tienen enemigos. Y Simone es un mito, algo incómodo para Francia. Marcó la vida de miles de mujeres en todo el planeta, desde mediados del siglo XX, con la publicación, en 1949, del famoso libro El segundo sexo, en el que quiere demostrar cómo la construcción del rol de mujer en la sociedad contemporánea depende de factores de dominación del género masculino sobre el femenino. Ensayo de obligado repaso para el feminismo, defiende la lucha constante de la mujer por llegar a serlo en libertad. Su emblema: “no se nace mujer, sino que una se vuelve”.

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Primer volúmen de Le deuxième sexe, en la clásica edición de Gallimard

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Por encima de las distintas controversias, ahora recuperadas junto a los homenajes, quiero destacar la figura de una mujer que consiguió satisfacer sus aspiraciones. Que viajó de un lado a otro, obsesionada por una ética humanista, haciendo pensar a las mujeres, despertando dudas y deseos de emancipación personal. Una “femme revoltée” cuya obra, de importante valor literario, debe ser considerada y estudiada a fondo.

Ma vie familière et lointaine, elle me définit et je le suis extérieure. Qu’est-ce que c’est au juste que ce bizarre objet? Une vie est aussi une réalité finie. Elle a un centre d’intériorisation, un “je” qui à travers tous les moments se pose comme identique. Elle s’inscrit dans une certaine durée, elle a un début, un terme, elle déroule en des lieux déterminés, gardant toujours ses mêmes racines, se constituant un inmuable passé dont l’ouverture sur l’avenir est inmuable”.

La force de l’âge

 

[Para quien quiera profundizar en la personalidad de Simone, tan jugosa como su obra, recomiendo los títulos:

  • Simone de Beauvoir, écrire pour temoigner, de Jacques Deguy y Sylvie Le Bon de Beauvoir, hija adoptiva de la escritora.
  • Simone de Beauvoir ou l’entreprise de vivre, de Francis Jeanson.
  • Simone de Beauvoir: une femme engagée, de Marianne Stjepanovic-Pauly.
  • Tête-à-tête: Beauvoir et Sartre: un pacte d’amour, de Hazel Rowley.
  • Beauvoir: dans tous ses états, de Ingrid Galster.

Yo los he leído todos en francés, y sería lo ideal. De no ser posible, algunos tienen traducciones bastante buenas, que puedo facilitar por correo]

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12 comentarios en “Simone de Beauvoir. Cuando el existencialismo se viste de mujer

  1. Un mujer realmente admirable, que, sin embargo, a mi entender, perdió brillo como intelectual al lado de Sartre, quien con su vasta maestría inevitablemente la opacó a ella…

    Saludos, Aquileana ;)

  2. Completamente de acuerdo, Aquilena.

    Simone era una mujer culta e inquieta. Que tiene escritos brillantísimos. Y estuvo a punto de robarle a Jean Paul el primer lugar en la graduación de la carrera (siendo tres años menos). Pero… Sartre es mucho Sartre.

    Como filósofo, en mi opinión, la supera. No obstante, si bien la filosofía de Sartre es más intensa, detenida y lograda que la de Beauvoir (a mi juicio), es la de Simone la que más influencia social ha tenido, en cuanto a las actitudes de lucha y reivindicación se refiere.

    Cerca del oprimido, el intelectual y, sobre todo, la mujer, las ideas de Simone contribuyeron claramente a desmitificar la concepción del patriarcado como figura dominante por derecho. Cambiaron el rumbo de la sociedad femenina del entonces.

    Y eso se puede decir de pocos pensadores.

    Saludos para ti.

    • Considero que en realidad no se opaca el brillo de Simone. La propuesta filosófica de Sartre da énfasis al individuo, olvidándose de la cualidad social que es inherente al ser humano: es un argumento en el que aisla al ser en su irremediable libertad, sin tomar en consideración -porque no se lo plantea- las dificultades en las relaciones entre individuos libres. Simone en cambio retoma el la idea de libertad, pero trata de rescatar la parte social: al cambiar y transformar lo que ya es -la realidad- no implica a una sola persona, sino que nuestra realidad -nosotros mismos incluso- somos el resultado de las consecuencias de nuestras decisiones y las tranformaciones que tiene el medio.

  3. Sin duda alguna el existencialismo de Simone es opositor al psicoanalisis Freudiano, y en la cual, Simone retoma bastante el no caer en “el falo” como falta, y no es que se sienta a-vergon-zada, al contrario, retoma ésta falta y le de una re-vuelta, haciendo así un incapie en que, noes que la mujer tenga envidia de un hombre, si no que pueden complementar esa falta, y no vista como falo, y tal vez, tampoco como un escencialismo, si no una falta en el ego.
    Saludos, me interesaría saber mas de la filosofía femenina, así como ya leí a Edith Stein.

  4. simone es una mujer ecepcional que hace entender que la mujer muchas veces se deja llevar por los gustos de los varones , para ellas primero se puede decir que es madre y no mujer, aunque el femin ismo exista durante la juventud esta se pierde durante el enamoramiento, maternidad

  5. Definitivamente Beauvoir es excepcional, porque la inmortalidad de las personas no se limita a su presencia, sino a sus ideas, sus pensamientos, sus concepciones de vida, ideales que traspasan fronteras, espacio, tiempo, y desde luego mentes, mismas que retoman la profundidad, grandeza, belleza, pasión, etc., y que dan vida mujer maravillosa, excepcional.
    Reme Mar

  6. Estimado Luis:

    Felicitaciones por tan buen aporte sobre la profesora Beauvoir.

    Un inmenso favor, preparo una publicación sobre Simone y la foto de ella con la que comienzas el blog es bellísima. ¿Podrías suministrarme la fuente de donde la sacaste? Es sumamente importante para mi trabajo.

    Mil gracias

    Martín Macías

  7. Luis

    Me gusta cuando escribe en su creativo comentario y explica en fragmentos que me permiten hacer reflexiones.

    Dice “fundadora del feminismo moderno”, me gustaría saber que se entiende por feminismo. Si feminismo es defender los derechos de las mujeres, entonces ¿machismo es defender los derechos de los hombres?

    Dice “transmitirle los valores del rígido catolicismo imperante”, se podría concluir que algunas religiones fueron las causantes para determinar normas que limitaban la participación de las mujeres en los distintos ámbitos, sobre todo en los intelectuales.

    Dice “la necesidad de independencia y autonomía crecía en su interior”. Lo que me permite reflexionar que esta necesidad la tienen todas las mujeres, pero pocas entendemos que el camino para dejar de ser marginadas de espacios, que solo son considerados para hombres. Es justamente hacer lo que hizo ella. Ser intelectual.

    Dice “Sin creer ya en Dios, uno se hace plenamente responsable de sus actos”, este comentario me hace pensar que al liberarse del dogmatismo que le habían impuesto sus padres, logro vencer las normas impuestas por la “sociedad” de entonces.

    Dice“El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre solo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacía cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir”.

    En este párrafo admiro a esta celebre mujer, porque con mucha dignidad expresa lo que es el hombre. Usted lo hizo por ella al sacar a luz sus cualidades filosóficas y literarias.

    La autora del texto se referirá solo al hombre o también a la mujer, porque hay un mal entendido de universalizar al ser humano con la palabra “hombre”.

    En su comentario realza la figura del notable filosofo Jean Paul Sartre, lo que me permite arreglar una frase muy conocida y escribirla hoy, de esta forma, “al lado de un gran hombre hay una mujer celebre”

    La delicadeza con que escribe el tema me permite felicitarlo.

  8. Beauvoir, te inmortalizaré por siempre en mi vida. Pero no te limitaré a mi vida, en realidad, hasta el fin de los fines.
    Gracias Simone por ampliar mis horizontes. ¡Qué gran mujer!

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