¿Existe el tiempo? Crítica de su negación categórica

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El físico y conocido divulgador científico Julian Barbour (foto), ha escrito dos interesantes libros: The Discovery of Dynamics, que se adentra en los más grandes descubrimientos de Newton y un segundo, End of Time, en el que transmite una inquietante idea: el tiempo no existe, es una ilusión.  A través del ejemplo del tiempo fluyendo como un río, establece como alternativa a las corrientes actuales la perspectiva del tiempo como un presente continuo, sin pasado ni futuro.  Simplemente, constantes presentes.
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El controvertido físico se ha hecho famoso por sus declaraciones al respecto. Ha publicado artículos en prestigiosas revistas científicas y ha sembrado una polémica de connotaciones físicas, astrofísicas y filosóficas.  

Según Barbour, la abolición del concepto del tiempo, y del tiempo mismo, es la única salida posible para unificar la teoría general de la relatividad y la mecánica cuántica, que daría la solución a uno de los grandes retos científicos actuales.

“El tiempo no existe”. Hay que reconocer que la afirmación es tentadora y provocativa. La misma negación con arreglo a la existencia del tiempo tiene posibles interpretaciones y no es desde luego una cuestión novedosa.

Nos remontamos a problemas ya planteados por los griegos, cuyos casos más conocidos son las denominadas paradojas de Zenón de Elea, planteadas en función de la forma de comprender los límites matemáticos del conocimiento que se puede obtener del universo.

Mi punto de vista crítico parte de la idea de que el tiempo existe y es tangiblemente relativo a la existencia del espacio, es decir, el tiempo es el límite definido entre intervalos espaciales. Por ejemplo, imaginemos el método que se utilizaba para representar imágenes en movimiento antes del nacimiento de técnicas más avanzadas para hacerlo: mostrar una misma imagen ligeramente modificada a cierta velocidad. La velocidad de actualización de nuestros ojos al enviar datos a nuestro cerebro tiene una tasa de transferencia menor que la actualización de los mismos en el soporte (ya sea de papel, electrónico o de cualquier otro tipo), de manera que tenemos la ilusión de que se mueve, bi o tridimensionalmente.

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Si trasladamos esta situación a la ecuación de la onda de Schrodinger para el caso más simple (partícula en una caja/pozo de potencial medido), obtenemos una partícula unidimensional, un punto matemático (idealmente existen, y físicamente se podría comparar con cierto tipo de quarks límite) que se desplaza entre dos puntos de forma que entre los dos límites, p ej.: 0 y “a”, su potencial es igual a 0 y la probabilidad (el cuadrado de la función) es diferente de 0. Diríamos así que todo el intervalo, sin incluir los extremos, es 1, por lo que en un subintervalo será diferente de 0 y su función de onda también. Como conclusión: esa función de onda no es nula.

En ese intervalo (0 -“a”) se produce un movimiento constante de la partícula. Si no definiéramos el tiempo como variable,  ¿como sabríamos en que “instante” (aunque la nomenclatura sea relativa al tiempo entendámosla según la ausencia o negación de la existencia del mismo) se encuentra? Sería su posición relativa la que nos facilitaría esa información, por lo que el tiempo no es más que una forma de clarificar la comprensión del espacio.

Este aspecto, muy probablemente, viene definido por las implicaciones biológicas de la necesidad del tiempo para el desarrollo y comprensión del entorno desde los organismos primitivos, cuyo ciclo biológico los limita a cierto tipo de comprensión temporal simple basada en los procesos celulares, hasta organismos pluricelulares más evolucionados que tienen mayor comprensión del entorno, y capacidad de actuar sobre él.

Es decir, negar la existencia del tiempo de forma categórica es absurdo. Negarla parcialmente para realizar la unificación es factible ya que simplifica el proceso. En todo caso, según los teóricos del Big-Bang, la ausencia del tiempo se ha dado únicamente en un instante en la historia del universo, a saber, antes de producirse la Gran explosión, cuando la condensación de la materia y todo lo definible se encontraba en un mismo espacio. Un mismo espacio definido a su vez en función de una esfera de volumen cuya densidad explica que la expansión del universo desde aquel momento es el origen de las diferentes fuerzas fundamentales y el origen del entorno temporal.

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Con anterioridad a ese estado, desconocemos si se daban o no estas circunstancias. Como dijo Stephen Hawking, “preguntar que había antes del Big Bang, es lo mismo que preguntar que hay al norte del polo norte”. Negar la existencia del tiempo (comprendido como la sucesión de procesos) es en suma negar la existencia del espacio, definir un tiempo continuo y no modificable o lo que es lo mismo, cambiar la forma de comprender el tiempo en lugar de como nos sugiere nuestra biología.


3 comentarios en “¿Existe el tiempo? Crítica de su negación categórica

  1. Hola Luis! Cuanto tiempo! me alegra ver que sigues en la brecha…espero que todo te esté funcionando super bien!
    Con respecto a lo que comentas en este post, debo confesar que se me escapan muchas de tus argumentaciones. Me ha sorprendido, no obstante, comprobar una vez más que no sé si existirá o no el tiempo, pero que la sincronicidad sí existe. Te lo digo porque justamente ando yo revuelta en disquisiciones sobre este tema (siempre en mi versión amateur y de andar por casa, sin ningún fundamento científico. Sé que te desagrada, pero a falta de otros conocimientos pues le doy a una mezcla chunga de imaginación y lógica femenina, jajaj). Total, quería hacerte una pregunta. Bueno, dos. La primera ¿has visto el documental titulado “¿y tú qué sabes?” ? En caso afirmativo ¿Qué opinión te merece?
    En fin, un gustazo saludarte desde la distancia. Nos hablamos en una de esta al oído ¿ok?
    Besos,
    Núria

  2. EL tiempo tiene la misma sustancia que el espacio. Es decir, son lo mismo.
    Y lo único que percibimos son los cambios, a los que llamamos cambios de tiempo o de espacio, pero en sí, todo se encuentra en el momento en el que uno mismo está, no hay un camino que diga por aquí se va al pasado o al futuro. Lo único que hay es un a-hora, sin tiempo.

  3. Supongo que negar la existencia del tiempo no es en el fondo más que otra manera de concebirlo. Por esta regla de tres se podrían negar todos los instrumentos de medida, los números y hasta las mismas matemáticas. Aunque sólo sea como vara de medir, el tiempo existe. Otra cosa es que ese tiempo tenga o no el mismo significado desde el punto de vista que se adopte, como le pasa al Polo Norte del ejemplo de Hawking. La pregunta “¿qué es el tiempo?” como la peregunta “¿qué hora es?” tendrán diferentes respuestas dependiendo de dónde (espacio) se hagan.

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