Finnegans Wake: surrealismo, cosmos y transgresión estética en James Joyce

Irish Times anunciaba a comienzos de marzo una nueva edición, minuciosamente corregida de Finnegans Wake, de James Joyce. La versión, expurgada de errores, trae a la luz -después de tres décadas de trabajo- una obra críptica, imposible, escrita en numerosas claves; laberinto estético de vanguardia que, como todos, se adelantó. El título alude a una popular balada callejera de mediados del siglo XIX, donde se narra la muerte y resurrección paródica de Tim Finnegan, un irlandés aficionado a la bebida, y que juega con el sentido etimológico de la palabra whiskey, «uisce beatha» o ‘agua de la vida’.

Gustave Flaubert calculaba que para que el público general pudiera apreciar adecuadamente una innovación artística excesivamente revolucionara era preciso que transcurrieran 80 años. En tanto se cumplía el plazo, el autor estaba condenado a vivir un continuo rechazo. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido con Finnegans Wake, obra del escritor irlandés James Joyce, considerada la novela más ininteligible de todos los tiempos y de la que hoy se publica la primera versión revisada. Conforme a los cálculos del autor de Bouvard y Pecuchet, todavía faltarían 10 años para que el lector de a pie esté en condiciones de enfrentarse al formidable reto que plantea la novela final de Joyce, publicada originalmente bajo el sello londinense Faber & Faber. Cuando vio la luz, el 4 de mayo de 1939, el veredicto general fue que su autor había perdido la cabeza. Incluso los más fieles partidarios de Joyce tiraron la toalla. Encogiéndose de hombros, el escritor afirmó que calculaba que los críticos tardarían 300 años en descifrarla.

No está muy claro qué suerte de artefacto literario es Finnegans Wake. ¿Existe un género capaz de acoger tamaño delirio? Ni siquiera está muy claro en qué idioma está escrito. La base es un inglés desnaturalizado por la desaforada inventiva lingüística del autor, que en distintos momentos de la obra incorpora oraciones e incluso párrafos enteros en 70 idiomas. Algunos la han definido como una frase de 700 páginas, otros como una palabra de medio millón de caracteres. Sólo que todas estas opiniones se referían al texto de la primera edición, que nadie se había atrevido a tocar jamás. Hasta ahora. Hace unas semanas, se anunció solemnemente la publicación del texto revisado de Finnegans Wake, noticia que ha causado una verdadera conmoción en los círculos literarios anglosajones. La editorial que ha tomado la iniciativa responde al nombre de Houyhnhm (como la raza de caballos inteligentes que figuran en Los viajes de Gulliver).

Representación visual de “Finnegans Wake”, realizada por el pintor húngaro judío László Moholy-Nagy (1895-1946) [Pincha para ampliar

Lo cierto es que la edición original no era muy fiable. Durante los 17 años que duró el proceso de composición, entre copias y revisiones llegó a haber 20 versiones diferentes. El texto que entregó Joyce a los editores estaba bastante corrupto. Él mismo señaló la existencia de errores, pero estaba ciego, lo cual no lo convertía en el corrector idóneo. La ingente tarea de revisión la iniciaron hace 30 años dos expertos, Danis Rose y John O’Hanlon, que forman un tándem formidable, ya que entre los dos cubren los campos de la filología y la física teórica. Juntos han llevado a cabo una exhaustiva revisión de un corpus textual que comprende más de 20.000 páginas de notas manuscritas repartidas en 60 cuadernos. En total se han detectado 9.000 errores.

Tras una ceremonia casi ritual celebrada hace unas semanas en el castillo de Dublín, como deferencia a la ciudad natal del autor, la editorial Houyhnhm lanzará oficialmente la versión expurgada de Finnegans Wake hoy en su sede de Londres. Quienes tengan curiosidad por ver el resultado deben prepararse para pagar un precio bastante elevado: 300 euros por la edición básica y 900 por la especial, ambas encuadernadas en piel de becerro negro. A diferencia de lo que ocurre con el precio, la nueva versión de la obra es mucho más accesible que la original. Se ha llegado incluso a hablar de coherencia, lo cual ha causado cierta consternación entre algunos adeptos. La posibilidad de que el libro se pueda comprender podría arrebatarle el aura de misterio que lo rodea. No todo el mundo comparte esa preocupación. El secretario de la Sociedad Finnegans Wake de Nueva York, Murray Gross, conduce los encuentros mensuales de aficionados que se citan desde hace dos décadas para leer el libro. Y siempre ha sostenido el carácter democrático de la obra. Ve a esta edición una ventaja incontestable: “El nuevo texto tiene 120 páginas menos, lo que quiere decir que al ritmo que llevamos, tardaremos cinco años menos en leerla”.

En mi opinión, Finnegans Wake probablemente no admita una traducción válida en castellano. Tuve la suerte de insistir, hace años, en su lectura completa, no sin varios intentos de abandono. Lo ideal es que se lea Finnegans Wake en el idioma (¿o debería decir idiomas?) original, a pesar de la ímproba tarea que ello supone (aún para quienes hablan un inglés nativo, aún para dublineses). Alguien dijo que Finnegans Wake no es un libro para leer de corrido, sino para abrir en cualquier parte y sólo sumergirse en él, como uno se sumergiría en un barroco tapiz oriental. Ahora bien, a los valientes les hago una advertencia: aquellos que buscan la trama que se esconde tras la fuerte distorsión formal de la obra se pierden lo esencial del libro, es decir, su pluralidad y polisemia, su ambigüedad ensoñada, su lúdica riqueza, y una exploración simbólica de los límites de la literatura, tan lejos como nadie ha llegado…

Then Nuvoletta reflected for the last time in her little long life and she made up all her myriads of drifting minds in one. She cancelled all her engauzements. She climbed over the bannistars; she gave a childy cloudy cry: Nuée! Nuée! A lightdress fluttered. She was gone. And into the river that had been a stream (for a thousand of tears had gone eon her and come on her and she was stout and struck on dancing and her muddied name was Missisliffi) there fell a tear, a singult tear, the loveliest of all tears (I mean for those crylove fables fans who are ‘keen’ on the pretty-pretty commonface sort of thing you meet by hopeharrods) for it was a leaptear. But the river tripped on her by and by, lapping as though her heart was brook: Why, why, why! Weh, O weh I’se so silly to be flowing but I no canna stay!

Finnegans Wake, libro I, capítulo 6

3 comentarios en “Finnegans Wake: surrealismo, cosmos y transgresión estética en James Joyce

  1. El reto parece fascinante… pero teniendo en cuenta que no he sido capaz de terminar “Ulises”, creo que está por encima de mi capacidad intelectual. Adoro, sin embargo, al Joyce de “Dublineses” y “Retrato del artista adolescente”. Saludos de una visitante abrumada por el contenido de esta página.

  2. Pingback: Finnegans Wake: surrealismo, cosmos y transgresión estética en James Joyce, por Luis Cortés Briñol « El Laberinto de la Quimera

  3. Me supera leerte, con tan refinado lenguaje. Pero es como una droga. Sigo leyendo tu blog qiuerido amigo. Tienes una cantidad impresionante de temas. Me estoy culturizando.
    Abrazos desde el otro hemisferio.
    Cristy.

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