‘Ley del menor’, de nuevo en el punto de mira

La desgracia trae de nuevo a debate social un peliagudo tema: ¿Es la actual Ley del Menor el marco jurídico más adecuado para tratar los casos de gravísimos delitos en menores criminales? Después de que el juez de menores de Toledo ordenase el lunes el internamiento en un centro de la adolescente de 14 años detenida por la muerte de la niña Cristina Martín de la Sierra, el debate sobre la reforma de la Ley del Menor ha asaltado los corrillos políticos del país.

Ante el anuncio del PP de que presentará esta semana ante el Congreso una modificación de la normativa, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha sido la encargada de afirmar que el ejecutivo se encuentra abierto a abrir un debate “sosegado” en torno a la reforma de la Ley del Menor, aunque advirtió de que no debe hacerse al abrigo de un suceso como el que acaba de acontecer en la localidad toledana de Seseña.  En la misma línea que el Ejecutivo, Izquierda Unida y ERC han coincidido en apuntar que la posible reforma de la Ley del Menor no se debe abordar “en caliente” tras casos como el asesinato de Cristina Martín, puesto que el dolor “en ningún caso” puede ser buen consejero de la legislación. Así lo señalaron los portavoces de ambas formaciones en el Congreso, Gaspar Llamazares y Joan Ridao, después del anuncio del PP de que pedirán, a través de una proposición de ley, que los menores delincuentes puedan recibir “ciertos tratamientos psiquiátricos”, incluso en contra de su voluntad o la de sus padres, si son imprescindibles para rehabilitarse. Y es que ya va siendo hora de que los administradores del país afronten este incómodo particular, sopena de caer en una encerrona perpetua: a este ritmo, ¿cuándo se podrá legislar “en frío”, del modo más racional posible, si cada seis meses aparece un nuevo caso que reabre el debate público?

Con respecto al reciente asesinato de Cristina Martín, enterrada multitudinariamente este lunes después de que su cadáver fuese encontrado el pasado sábado en una antigua cantera de yeso de Seseña, el juez dictaminó el internamiento en un centro cerrado para la chica de 14 años que admitió haber propinado una paliza a la víctima antes de arrojarla a un pozo. Tras tomar declaración a la detenida, el fiscal reclamó la medida cautelar dada “la gravedad de los hechos, los indicios racionales y contundentes de la participación de la menor en los mismos; para evitar el riesgo de que eluda u obstruya la acción de la Justicia y para la custodia y defensa del menor expedientado, tal y como marca la Ley del Menor”. La medida cautelar de internamiento, según establece esta Ley, puede tener una duración máxima de seis meses prorrogables otros tres, y en el caso de que la detenida sea encontrada culpable estará internada un máximo de cinco años, con otros tres de libertad vigilada.

Haciendo un repaso de los últimos años en la hemeroteca de “sucesos”, encontramos serias razones para cuestiones la eficacia de la Administración de Justicia en el manejo de los casos de menores criminales. El historial delictivo de Rafael F.G, después de haber participado en el asesinato de Sandra Palo cuando tenía 14 años, no ha hecho más que incrementarse después de haber cumplido su condena en un centro de menores en 2007. En el último año ha participado en varios robos (una vivienda en Benalmádena, un ordenador en Málaga y dos coches en Madrid), unos delitos de “poca monta” por los que ha quedado siempre en libertad, creando una sensación de impunidad y un aluvión de voces que piden endurecer los castigos contemplados en la Ley del Menor.

La familia de Sandra Palo, violada y asesinada brutalmente en 2003, está recogiendo firmas para rebajar la edad penal de los menores y que se eleven las penas para delitos graves. Otra vez, la Ley está en el ojo del huracán, pero no es la primera, debido a la trascendencia de un delito grave cuando es cometido por un menor: todo el mundo tiene presente la participación de menores en el asesinato de Marta del Castillo y la implicación en 2009 de trece menores de edad en la violación de dos niñas de 13 y 12 años (una con deficiencia psíquica). Aunque confluyen en estos casos variables que han fallado, como la educación o el ámbito familiar, siempre sale a primer plano la dichosa Ley del Menor. Esta norma, reformada a fondo por el Gobierno de Aznar en el año 2000, establece la mayoría de edad penal en los 18 años: los menores de esta edad no pueden ir a la cárcel. De los 14 a 18 años se pueden aplicar medidas como reclusión en centros de internamiento, pero para los menores de 14 años la responsabilidad recala en la familia y la educación.

Ahora es cuando surgen las preguntas fundamentales: ¿Hay espacio para la impunidad con esta Ley? ¿Qué le falta? ¿Más medidas punitivas o más medidas educativas de reinserción? ¿Se debe legislar al abrigo de los casos más mediáticos?

22 comentarios en “‘Ley del menor’, de nuevo en el punto de mira

  1. Apreciado compañero y amigo Luis, sin duda nos encontramos ante una “patata caliente”, pero no caigamos en lo que suelen caer los políticos, sobre todo cuando hay intereses por medio (demagógia).Observo a raiz de las últimas declaraciones de la señora de Cospedal que no está al corriente de las estadísticas de criminalidad juvenil; no existe esa “escalada imparable de delincuencia juvenil”, el número de homicidios cometidos por menores ha bajado de 11 en el año 2000 a uno en el 2009. Tenemos una ley LORRPM 8/2006 que es de las más duras de la U.E, y la solución no consisten en endurecer las medidas, desde la 5/2000 que fue la prmera Ley Orgánica de Responsabilidad Penal del Menor hasta la última se han endurecido las medidas tanto cautelares como de internamiento. Pero tengamos en cuenta que prima siempre el supremo interés del menor, se trata de una ley formalmente penal, pero de aplicación educativa-sancionadora.hay que sentarse a hablar, ciertamente, pero echemos menos veneno y más antídoto, la solución al sin duda grave problema no pasa por el endurecimiento de la ley, sino por la educación de nuestros niños y adolescentes, por familias estructuradas que atiendan a sus hijos, que les formen en valores y en comportamientos socialmente éticos y responsables.
    No seamos tan hipócritas, y exijamos comportamientos a nuestros menores con la anomia y la falsa ética de ,los adultos ¿que sociedad les vamos a dejar? ¿como les estamos educando?
    ¿Somos conscientes de que detrás de todo menor infractor hay una historia de malos tratos, vejaciones, violaciones por parte de familiares, a veces los propios padres y que sembrando mala hierba dificilmente se puede recoger trigo?
    Hablemos, pero desde la razón. no desde el corazón.
    Eduquemos a nuestros menores, para que sean “animales políticos” en el sentido aristotélico.

  2. Está claro que es necesaria (como dices) “la educación de nuestros niños y adolescentes por familias estructuradas que atiendan a sus hijos, que les formen en valores y en comportamientos socialmente éticos y responsables”, pero esa no es la cuestión.
    La cuestión es que una vez que un menor ha cometido un delito grave ¿qué pena se le aplica y en qué circunstancias? Ya que cuando un menor ha cometido un delito no hay que pensar en todo lo que sus padres no hicieron por él o en lo mal que le han educado o incluso en los malos tratos que ha recibido; sino que hay que plantearse cómo castigar ese delito.
    Creo que el problema es que se pena según la persona que delinque y no según el delito que cometa. Un asesinato es un asesinato, lo cometa una persona de 40, 70 o de 13 años. Eso sí, seguro que hay quien se pregunte… ¿pero a qué edad se es consciente de lo que se hace? Y en base a esa pregunta se ha establecido la responsabilidad penal a partir de los 14 años. Entonces, a los 10, 11, 12 y 13 ¿no sabes si asesinas o no? Yo diría que sí. Pero este es otro tema…
    Asi que centrándome en lo que planteo: los menores de 14 a 18 años son responsables penalmente,pero ¿por qué la pena por asesinato para esos menores es distinta a la de los mayores de edad? ¿no estamos hablando del mismo delito con los mismos posibles agravantes?
    ¿En base a qué un menor de 14 a 18 años es menos castigado que un mayor de edad por el mismo delito? ¿Porque no es tan consciente? Mentira. ¿Porque se merece más que un adulto la reinserción y educación cuánto antes, es decir, merece más la pena reinsertar a un chico de 15 años y por tanto no castigarle tan duramente y darle otra oportunidad sólo por ser más joven,porque es el futuro?
    Si aplicamos los mismos argumentos en contra del endurecimiento de la ley del menor a los casos de delitos cometidos por mayores de edad… ¿se da el mismo efecto?
    Es decir, un hombre de 40 que asesina no se ve del mismo modo que un chico de 16 que asesina. ¿y si detrás de los 2 hay una historia de malos tratos, vejaciones, violaciones etc.? ¿se vería del mismo modo?
    ¿Acaso la varita mágica que consigue una sociedad utópica sin delitos es educar en valores y comportamientos éticos por familias estructuradas? ¿Ninguna persona educada de ese modo delinque?
    Por favor, dejémonos de tonterias y agarremos al toro por los cuernos dejando aparte las utopías.
    En fin, tengo demasiados interrogantes para tan pocas respuestas convincentes…
    Espero haberme expresado con algo de claridad a estas horas de la noche, pero no podía pasar sin hacer un comentario.

  3. Buenas días-noches Adriana, he leido detenidamente tu argumentación, que evidentemente corresponde a una persona con formación jurídica, se por tu hermano que eres licenciada en Derecho, y por ello sabes perfectamente que el Derecho Penal Juvenil ya es un Derecho especial, eso implica que jurídicamente ya no podemos tratar al menor infractor como al adulto.
    Comprendo perfectamente tu posición cuando dices que debemos centrarnos en el hecho punible ya cometido, pero si aceptase tu argumento estaría cerrando otras perspectivas con una visión a más largo plazo y desde mi formación como futuro trabajador social y persona con una experiencia vital entre cuyos avatares están cuatro años de permanencia en una carcel de menores cuando Franco aún vivía (yo no maté a nadie), no puedo centrarme solo en tu punto de vista.
    El menor imputable que ha cometido un homicidio o asesinato, no va a reibir ninguna condena, aquí hablamos de medidas, y es totalmente aceptable que debe asumir lo que ha hecho, ser consciente del daño producido a la victima y a la sociedad;eso no es discutible, otra cuestión bien distinta es como lo hacemos, y en mi comentario anterior puedo garantizarte que no me andaba con “tonterías”, a mis 52 años , y con lo ya vivido, no me queda tiempo para eso.
    Insisto en que tenemos una ley dura, mucho más que otras de la U.E, y eso no ha funcionado, entiendo la rabia y el profundo dolor de las familias que han sido victimas de un asesino aunque sea menor, pero creer que un adolescente de 14 ños va a cambiar esa conducta a base de recetas meramente penales es mucho creer.
    Yo no intento justificar la violencia por el hecho del sufrimiento del menor en su vida familiar, pero hay que tener en cuenta factores de índole social, psicológicos además de los meramente punitivos. … Espero conocerte algún día en persona, y charlar a fondo sobre este tema tan duro, polémico y tan manipulado por medios de comunicación que gustan de magnificar las noticias “vendibles” además de la poca eficacia de nuestros políticos.
    En cuanto a la educación, me planteas o preguntas si por ser más educado se delinque menos, o si una persona educada no puede matar.hay entramos en el terreno de la antropología, la psiquiatría..etc.Pero las estadísticas europeas sobre delincuencia juvenil están ahí, tuve ocasión de cursar las asignaturas de Derecho penal Juvenil y de Introducción a la Criminología, y pude ver que en paises del norte de Europa con una mayor formación cívica y social, se dan cifras mucho menores de delitos cometidos por niños o jóvenes.Sin embargo si hay un índice más alto de suicidios.
    En cuanto a la expresión taurina, yo no suelo frivolizar y menos con temas tan serios y dramáticos como estos, procuro aprehender la realidad circundante (tu hermano me conoce bien y puede darte referencias).
    Perdona la diatriba, pero es un tema que me apasiona, me preocupa y me implico de lleno. Castiguemos los delitos, si, pero no caigamos en la trampa de pensar que es igual que el autor sea un menor o un adulto, hay cuestiones de personalidad y conducta que también deben ser tenidas muy en cuenta.
    un afectuoso saludo

    José

  4. Escribió José:

    “pero creer que un adolescente de 14 años va a cambiar esa conducta a base de recetas meramente penales es mucho creer.”

    Ya, pero también es muuuuucho creer que una bestia parda, capaz de asesinar , violar y/o torturar sin el menor resquicio de arrepentimiento, podrá ser reinsertada y recuperada para la sociedad.

    La sociedad sin valores en la que vivimos, nihilista y relativista, favorece la aparición de desequilibrios emocionales y graves trastornos patológicos.
    La persona sensible, inmersa en la angustia pero todavía capaz de tener remordimientos y empatía hacia el prójimo, probablemente tenderá al suicidio (se agrederá a sí misma), pero el psicópata insensible, incapaz de hacer suyo el dolor de los demás, no dudará en agredir a otros sin ningún escrúpulo.
    Las leyes no deberían legislarse en base al tipo de delito cometido, sino en función del perfil del asesino en cuestión. Así, lo lógico sería que un psicópata asesino no saliera jamás de prisión, independientemente de su edad.

    Hay muchas razones, demasidas, para creer que la asesina de Cristina Martín es una peligrosa psicópata, o una psicótica zumbada cuanto menos.
    ¡Cuidadín con dejarla suelta a los dos días!

    Apañó

  5. Estimados comentaristas,

    Por un error, el comentario de “José, el judío errante”, el nº 3, responde a otro que no ha aparecido desde el primer momento.

    Ahora puede leerse el hilo completo y ordenado, con el comentario de “Adriana”, nº 2.

    Un saludo.

  6. Buenas tardes José.
    En ningún momento pretendía ofenderte o frivolizar con el tema. Cuando dije “dejémonos de tonterías” no me refería personalmente a tí sino a que ya es hora de tomarse este tema en serio porque hay mucha gente que no quiere reconocer que el problema existe.
    Y en cuanto a la expresión “agarremos al toro por los cuernos” era una forma de hablar para expresar lo mismo, que se afronte el problema sin politizarlo o usarlo como medio para ganarse unos cuantos votos. Te aseguro que no frivolizo con este tema, de hecho, me lo tomo muy en serio y en ocasiones me implico demasiado.
    Tengo una forma de expresarme muy impulsiva y directa que en ocasiones hace que no me explique bien o que se malinterpreten mis palabras.
    Una vez que he aclarado lo anterior voy al tema en cuestión.

    Está claro que el Derecho Penal Juvenil es ya una especialidad y que, como dices, jurídicamente no se trata al menor igual que al adulto infractor. Pero ahí voy yo. Una cosa es cómo esté establecido el sistema penal y otra es cuestionarse si es adecuado ese sistema. Para mí no. Cuando me posiciono a favor del endurecimiento de las penas o medidas de internamiento de los menores, me refiero a equipararlas a la duración establecida para los mismos delitos en adultos. Sólamente a la duración. Los menores las cumplirán en un centro de menores y los mayores de edad en un centro penitenciario. Pero creo que la duración debe ser la misma, del mismo modo que se deben tener en consideración los mismos agravantes o atenuantes en los 2 casos, así como se debe tener en cuenta si la persona que delinque padece una enfermedad mental o no. Eso en todo caso debe ser un factor a tener en cuenta para fijar las medidas, pero en toda persona infractora.
    El hecho de cometer un delito tipificado como grave en el Código penal desde luego que es una señal de alarma respecto al menor que lo comete. Ese menor no se está comportando como un “niño”, sino como un adulto. Si un menor de 14 a 18 años (responsable penalmente) comete un asesinato, debe castigarse con la misma duración que la establecida para mayores de edad. Unos en la cárcel y otros en un centro de menores. Pero, insisto, la misma duración. Para mí esa es la clave. Como mínimo equiparar la duración por el mismo delito y las mismas circunstancias.
    El problema es que se sigue considerando al menor que infringe la ley como “víctima” a la que debemos proteger.

    Por otra parte, estoy de acuerdo en que en aquellas sociedades con una mayor formación cívica y cultural, el porcentaje de delitos sea menor. Pero, repito, que para mí ese no es el tema. No se trata de educación. Se trata de cómo castigar los delitos cometidos por menores. ¿Con la misma duración que los cometidos por mayores de edad? ¿o no? Esa es la cuestión a debatir (desde mi punto de vista). Independientemente de si el porcentaje de delitos es alto o bajo. Con que haya un caso de un menor infractor en un país ahí ya nace la polémica de cómo castigarlo.

    Por supuesto parto de la premisa de que nuestro sistema penal es un sistema de castigo del delito cometido. Se pena para castigar lo cometido, no para cambiar la conducta o para rehabilitar a la persona. Desde luego ese es el talón de aquiles del sistema penal: su objetivo es castigar no reinsertar ni rehabilitar.

    Por último, decir que la LORPM 8/2006 no es de las más duras de Europa. Las leyes más duras tengo entendido que son las de ordenamientos jurídicos como Inglaterra, Escocia, Holanda, Irlanda, Francia o Suiza en los que la edad penal se fija a partir de los 8, 10 ó los 12 años.

    Desde luego este es un tema delicado y peliagudo que siempre suscita “encontronazos” cuando se debate, pero no deja de apasionarme.

    Un saludo.

  7. Hola de nuevo Adriana,
    Quiero comenzar mis reflexiones aclarando que en ningún momento me he tomado ninguna de tus palabras como algo personal, debemos ser objetivos o al menos esa es mi intención en este debate.
    Tampoco estoy de acuerdo con el término “encontronazo”, sencillamente somos personas adultas, maduras y con el suficiente nivel cultural como para debatir este apasionante y a la vez polémico asunto.
    Yo propongo un análisis por partes (categorial); será la única manera de entendernos todos.
    Podemos analizar la reforma de la Ley del Menor, desde un punto de vista exclusivamente jurídico, tema en el que tu me llevas cierta ventaja, pero insisto en que el mayor error que podemos cometer es llegar al reduccionismo.
    No estoy de acuerdo con la afirmación que hace “apañó” de que un asesinato es un asesinato lo cometa quien lo cometa.
    de ser esto así, ocurririan al menos tres cosas:
    1. No sería necesario hablar de atenuantes ni agravantes.
    2. No sería necesario un Código Penal Juvenil (bastaría con un único Código Penal).
    3. Tampoco serían necesaríos ni los Juzgados de Menores, ni lo Equipos Técnicos de los mismos.

    Por otra parte, propongo que utilizemos una conceptualización correcta e igual para todos, no confundamos homicidio con asesinato, seamos rigurosos.
    Yo si creo en la reinserción de los menores infractores (con excepciones, como en todo hecho vital), y añado además que muchos de los presos adultos que cumplen reiteradas condenas es porque no tuvieron la oportunidad de ser reinsertados.A veces se abusó del carácter punitivo del Estado y eso no es bueno.
    Estoy de acuerdo con lo que plantea Adriana, ella lo ve desde otro prisma diferente; ¿que hacer cuando el delito o la infracción ya se ha consumado?
    Es una muy buena pregunta, sin duda, desde la 5/2000 ya se han hecho cambios y los juristas y políticos no parecen ponerse de acuerdo. Según mi humilde opinión no es fácil el tema, huyamos de los extremos, podriamos fusilar como en épocas aún no olvidadas o utilizar el garrote vil, o podemos solamemente ver el carácter de inserción-educación-socilaización del menor; ambos extremos los descarto evidentemente.
    Pero yo insisto en que si hay que hacer una reforma de ley, cosa prevista en nuestro ordenamiento jurídico, se haga, pero que se haga bien, no a capricho de interes partidistas, como el que plantea el P.P como “cadena perpetúa revisable”.
    Recomiendo la intervención comunitaría como factor inclusivo y de reinserción, que ha dado buenos frutos, como en el caso navarro de la Fundación Ilundaín (Haritz Berri) y que los ciudadanos en general miremos un poco hacía nuestro interior.
    Los menores, sobre todo los niños menores de 14 años no son más que un fiel espejo de la realidad social en la que estamos inmersos; pongo como ejemplo EE.UU dónde es muy frecuente que menores maten de forma indiscrimanada a compañeros de la escuela, o de cualquier otro colectivo ¿acaso no lo ven casi a diarío en los medios de comunicación y en los videojuegos, como los adultos cogen un arma y matan a diez,doce o más?
    Esa es mi reflexión por hoy, continuaré con este apasionante debate.

    José

  8. José, te pierde tu “talante”, digamos buenista, y además no me has leído con atención.
    Expresé todo lo contrario a lo que tú me atribuyes.
    Escribí, precisamente, que se debería tener en cuenta “el perfil” del asesino en cuestión, luego en absoluto pretendí decir que “un asesinato es un asesinato lo cometa quien lo cometa”.

    El perfil psicológico y las circunstancias de determinados asesinos, José, se deberían considerar, y a ello iba, no sólo como atenuantes sino también como AGRAVANTES.
    ¿Cabe creer en la reinserción social de un psicópata?
    ¿Verdad que no?
    Quizás no sepas, es de suponer, que está demostrado que la psicopatía no entiende de edades. Un pequeño psicópata, aunque menor de edad, es igual de letal que un adulto, e igualmente irrecuperable para la sociedad.
    Doloroso, pero cierto.
    Quizás la patología de un sujeto enfermo pueda considerarse como atenuante en la comisión de su delito, pero debería, y he aquí mi postura sensata, considerarse como un peligroso agravante.
    ¿A ti te gusta “jugar a la ruleta rusa”?
    A mí no, y como padre de dos criaturas, que intento educar según valores cristianos y humanistas, no me gustaría que les tocase ser víctimas de un psicópata con antecedentes que volvió a las calles merced al “humanismo” erróneamente mal entendido por quienes predican “buenismo” y derechos para cualquier asesino.
    Por cierto, la cadena perpetua se impone en paises europeos mucho más democráticos que España. Ya sabes, en paises que sí tienen un verdadero Estado de Derecho y que todavía no han “asesinado a Montesquieu” (como proclamó cierto socialista)

    Suscribo la totalidad de lo escrito por Adriana, comme il faut!

  9. Te pido disculpas por el lapsus, ya que la frase “un asesinato es un asesinato lo cometa quien lo cometa” es de Adriana, lo que ha ocurrido es que comenzamos en Facebook y ha habido un pequeño lío.
    Pero te aseguro que tu texto lo había leído y con toda mi atención, concédeme al menos el beneficio de la duda. Y no prejuzgues tan rápidamente.
    A mi lo que me está perdiendo realmente, es que no tengo ya muy claro si el debate es sobre la reforma de la Ley del Menor o se trata de un debate exclusivamente sobre psicopatías en menores. Eso es lo que me pierde, no centrar el debate en la idea original de Luis CortésBriñol.
    No entiendo tampoco tu juicio sobre lo que los demás sabemos o no sabemos, creo que eso está fuera de lugar, yo no voy a entrar en esa dinámica poco constructiva por cierto, aunque puedo asegurarte que no me faltan cualidades para poder hacerlo.
    Bien, centrando de nuevo el tema, voy a aclararte de nuevo mi posición con respecto a los delitos cometidos por menores:
    1. Yo no he dicho en ningún momento que se les deba perdonar, solo he hablado de reinserción en todos los casos posibles.
    2. Soy consciente y sabedor de que existen psicópatas no recuperables.
    3. No soy partidario de la pena de muerte.
    4. No estoy de acuerdo en que el estado de salud mental deba ser un agravante, sino un atenuante. Y así se aplica en muchos países de los que tú denominas auténticos Estados de Derecho.

    Para terminar, yo no confundo humanismo con buenismo, pero si te puedo decir sin ruborizarme que todo ser humano es sujeto de derechos y deberes, aunque sea un asesino. Eso es lo que nos diferencia de los salvajes, que reconocemos sus derechos incluso a aquellos que no respetan los de los demás.
    Estoy de acuerdo en que se apliquen cuando sean necesarios ciertos tratamientos psiquiátricos, eso también es reinserción.
    En cuanto a los “valores cristianos” no voy a opinar, porque sería muy duro, y nada más lejos de mi intención herir a nadie.
    Insisto, hay que reformar la Ley si así lo pide la realidad social, pero hay que hacerlo con la cabeza fría y con rigor, no parcheando cada vez que ocurren casos tan lamentables como los últimos.

    Et comme il faut, moi aussi je suis d’accord mais pas toujours.

    Shalom

  10. No pasa nada, José. Me extrañó que me atribuyeses una frase que no era mía.
    No soy jurista, así que centro el debate en el campo de la sociología (si me lo permites)
    En realidad coincido bastante con lo que dices, pero creo que Adriana da en el clavo: a la víctima que es violada, torturada y/o asesinada, poco le importa la edad de su agresor. La víctima sufre y muere igualmente, es decir, deja de existir… ¿por qué, entonces, la edad ha de ser un eximente, al menos en el caso de que el agresor fuese un menor psicópata?
    Claro que estoy por la reinserción para la generalidad de delincuentes.
    Sin embargo, estoy seguro de que en la mayoría de niños asesinos, caso que nos ocupa, subyace una sintomatología propia de psicópatas, que no de trastornos emocionales u otros desequilibrios psicólógicos que, por supuesto, sí serían susceptibles de ser tratados y deberían ser considerados como atenuantes.

    Mejor que no opines sobre mi referencia a los “valores cristianos”, y así yo tampoco tendré que pronunciarme, desviándome del debate, sobre tu puyita lanzada al PP por proponer el debate de la cadena perpetua.
    ¿Un tema “partidista”, dices?
    ¿Por qué dices “partidista” si es un clamor popular que proviene de ciudadanos de diferentes signos e ideologías políticas?
    Sí, la realidad social está pidiendo a gritos una reforma de la ley, ¡ya!, y la cadena perpetua es una opción tan válida como cualquier otra. Escudarse en supuestos argumentos “partidistas” y justificar la falta de acción para reformar leyes en base a “hechos calientes”, no respondiendo a la demanda popular, sí me parece muy “partidista”.

    Saludos

  11. Me alegro sinceramente que coincidamos en algunos aspectos fundamentales como es lógico entre personas madiuras.
    Yo no le quito razón alguna a Adriana, solo que ella lo plantea desde otro ángulo, el más espinoso, el que causa el dolor y el que suscita miedos y dudas en la sociedad.
    Cuando digo “intereses partidistas” es porque los hay, siempre los hay, y más en esta España nuestra; ahora bien, eso no impide que haya alarma social basada en hechos muy duros, lo reconocozco, pero no soy el único en señalar las facetas de partdismo por una parte y por otra de los medios de comunicación.

    Retomaremos el debate en otro momento.

    Saludos y buen fin de semana

  12. att administrador( quiero que mi dirección de
    e -mail y comentarios sean anónimos , lo digo para que conste en acta : soy apolítica y atea , lo digo porque en este país te etiquetan muy pronto de todo)
    Me gustaría hacer una puntualización jurídica .
    Todo el debate arranca de mucho antes del 2000, la primera ley es de Felipe González , lo digo porque no veo en ningún post que se mencione la génesis.
    El problema crucial es que en españa la ley se redactó en aquellos tiempos con fines tipo ” prevenir gamberradas , i.e. hurtos , robos etc” y no se redactó contemplando violaciones ni asesinato por parte de psicópatas tipo Rafita, Iria , asesino de la catana etc.
    Existe un vacío legal en españa en cuanto a los menores de 14 años. El código penal hay que reformarlo puesto que hoy en día si asesinas a alguien y la violas y tienes 13 años , te sale gratis en España ( i.e. no tienes condena y por ende no te internan para posible rehabilitación ) cosa que no es así en el resto de países europeos.

    LEY ORGÁNICA 1/1996, DE 15 DE ENERO, DE PROTECCION JURIDICA DEL MENOR, DE MODIFICACION PARCIAL DEL CODIGO CIVIL Y DE LA LEY DE ENJUICIAMIENTO CIVIL.

    Jefatura del Estado

    Rango: Ley Orgánica

    Publicado en: BOE número 15 de 17/1/1996, páginas 1225 a 1238 (14 págs.)

    Referencia: BOE-A-1996-1069

    * Contenido de la disposición:
    o PDF de la disposición

    * Ampliación documental:
    o Análisis jurídico

    • Hola Morgana, retomo el tema después de algunos días fuera de circulación.
      Cuando citas la ley de la época de Felipe González, estás citando una Ley Civil, la 5/2000 es penal, no civil.
      No veo que una Ley Civil pueda ser la génesis de una de tipo penal.
      ¿me puedes aclarar a que te refieres con el ejemplo de Ley que has citado?

      Saludos

  13. “El problema crucial es que en españa la ley se redactó en aquellos tiempos con fines tipo ” prevenir gamberradas , i.e. hurtos , robos etc” y no se redactó contemplando violaciones ni asesinato por parte de psicópatas tipo Rafita, Iria , asesino de la catana etc.”

    ¡Exacto!
    Ahí le has dado, Morgana.

    Saludos

  14. Morgana,

    Como administrador y autor del presente blog, quiero dejar claro que la dirección de correo electrónico de los comentaristas no será revelada en nigún caso a terceros. Puedes estar tranquila.

    Pido que se añada el e-mail (como requisito para comentar), a fin de que pueda yo comunicarme en su caso con quien escribe el comentario.

    Sobre el anonimato, será todo el que quieras darle tú: eliges el nombre con el que deseas que aparezca firmado el comentario.

    Un saludo.

  15. Saludos a todos,
    Tengo muchos pensamientos que deseo plasmar respecto al tema aquí tratado así que comenzaré esperando no alargarme en demasía.
    Después de leer todas las aportaciones a este foro no puedo hacer otra cosa que expresar mi opinión como Criminóloga y ciudadana profundamente interesada en la temática aquí propuesta.
    Al estudiar cualquier tipo delictivo no debemos obviar ninguno de sus elementos: delincuente, delito, víctima, control social y reacción social ante el mismo. Tampoco debemos dejar de lado el iter víctimae y el iter criminis, es decir, lo que ha llevado tanto a la víctima como al victimario (agresor) a llegar hasta una situación delictiva. No podemos ni debemos, si nuestro objetivo es tener un razonamiento crítico, quedarnos con el hecho delictivo o con el estudio de la víctima y sus características (siempre hay que intentar observar “la otra cara de la luna” si nuestro deseo es ver la Luz).
    Así, creo que desde la exposición del tema, el asunto a tratar no está neutramente planteado, dando lugar a un debate sesgado, ya que se basa en una alarma social que cierto es que existe, pero deberíamos debatir de dónde viene y a quién interesa que exista en esta magnitud.
    Bien, en primer lugar quisiera poner de manifiesto que, como ya se ha comentado el porcentaje de delitos graves en menores lejos de aumentar están disminuyendo. Igualmente los índices de reincidencia están bajando de manera moderada con las mejoras en los tratamientos en centros de cumplimiento. Esto debería hacernos reflexionar, nuevamente, de a quién le interesa que todos los casos que desgraciadamente existen, salgan a la luz y de forma tan mediática. Será motivo de otro debate.
    En cuanto a la edad penal, rebaja de la “edad corte” en menores de 14 a 12 años, etcétera… soy una firme partidaria de no utilizar cortes de edad en la imposición de penas/medidas de cumplimiento, ya que los seres humanos tenemos un desarrollo moral diferente y a ritmos variados. Me podréis decir que esto es filosofía, que no es aplicable… pues bien, al hablar de menores y adultos y de imposición de medidas/penas, lo que estamos hablando es de la Imputabilidad, de la capacidad volitiva, cognitiva e intelectual que tiene esa persona en el momento de cometer un acto delictivo. ¿Quién habla de impunidad? Nadie habla de impunidad, sino de Derecho, ¿existe el mismo “dolo” en adultos y en menores?.
    Reflexionemos. Las medidas hoy en día son puramente retributivas. ¿Hablamos de que un sistema judicial basado en la venganza, en el ámbito de justicia juvenil, es más “justo” que el basado en tratamientos reeducativos y de reinserción social?.
    Adriana comentaba que el punto clave de la cuestión es que las medidas a menores y las penas para adultos sean de la misma duración. ¿Estamos entonces hablando de una “justicia justa” en cantidad o en calidad?. No termina de quedarme claro esta propuesta.
    Como digo, personalmente creo que no deben existir cortes según la edad que tenga la persona que ha cometido un acto delictivo, sino que debe ser un equipo multidisciplinar el que valore si esta persona necesita un tratamiento u otro, una medida u otra, o quizás un ingreso en un centro cerrado de cumplimiento de medidas…No digo que no sea necesario en según qué casos y por tiempo muy prolongado. La creación de estos equipos y la individualización de las medidas, créanme, no es para nada caro, pero claro, no vende tanto. ¿A qué no?. Es mejor salir a la calle y protestar y recoger firmas e ir al congreso y salir en el programa de AR (con todo mi respeto a las víctimas y familias de las víctimas, por supuesto, que no son más que marionetas en mano de señores con poder). Si estáis interesados en esta temática os recomiendo que leáis “La cultura del control” de David Garland.
    En cuanto a las referencias citadas a la psicopatía por Apañó, dos pequeños apuntes. Si hablamos de menor no es correcto hablar de psicopatía. No existe como tal en el DSM-IV ni podremos plantear utilizar el PCL-R de Robert Hare (sí otras herramientas de predicción y valoración de riesgo de reincidencia). Hablaremos de TAP (Trastorno Antisocial de la Personalidad), o de “síndrome del emperador” (según corrientes alternativas). El TAP tiene en España una prevalencia de 3-5% en la sociedad. No es cierto que sean irrecuperables. Hoy en día se están realizando tratamientos con un alto porcentaje de éxito en menores con TAP, que se desenvuelven con normalidad una vez llegados a la etapa adulta. Así, puede que no se “curen”, pero si pueden socializar y vivir una vida normalizada.
    Concluir diciendo que no podemos otorgar soluciones sencillas a problemas complejos, o caeremos en el desastre más absoluto.
    Un afectuoso saludo,

  16. Nahikari,

    No todas las leyes son necesariamente justas, por legales y consensuadas que estén en una determinada sociedad.
    La ablación del clítoris, por poner un ejemplo extremo pero harto significativo, puede ser perfectamente “legal” en determinadas culturas, pero para cualquier occidental que se precie de seguir imperativos kantianos (no diremos judíocristianos) es totalmente inaceptable.
    Dicho esto, puede que sea “no correcto” hablar de psicopatías en un menor, pero haberlas haylas, y existen estudios recientes que demuestran que el psicópata lo es a edad más temprana de lo que se creía.
    ¿La psicopatía no está reconocida por el DSM-IV en menores? ¿y?
    Desde hace unos años se ha puesto de “moda” hablar de TLP (trastorno límite de la personalidad) para recoger un conjunto de sintomatologías dispares y comórbidas con la psicosis, la esquizofrenia, el TAP que mencionas, etc, etc… pero que no acababan de “encajar” en ninguno de los cuadros clínicos preexistentes.
    Quizás sea hora de cuestionar y/o reformular los criterios del DSM-IV respecto al tema que nos ocupa; el momento de “encajar” en el código penal una nueva realidad social: la proliferación de niños psicópatas, carentes de empatía y sin atisbo de moral alguna que, por supuesto, no se explica por cuadros clínicos emocionales y /o conductuales como “el síndrome del emperador” que mencionas o cualquier otro trastorno del desarrollo.

    Te leo muy “legalista”, pero precisamente el debate ha surgido en tanto una gran parte de la ciudadanía comienza a cuestionarse si, realmente, las leyes actuales son justas.
    No eches balones fuera, cual vulgar político, argumentando que el debate está siendo “provocado” por determinados intereses.
    ¿Qué problema o cuestión social de actualidad no cuenta con los oportunos agitadores, o “inteligenzia” de turno, para determinar qué es susceptible de ser debatido y qué debe permanecer silenciado u olvidado?

    Saludos

  17. Buenas noches a todos,

    En primer lugar comentar que en ningún momento he afirmado que todas las leyes sean justas, aunque ya que comentas esta cuestión, creo que sería un buen punto de partida que todos aspiráramos a que lo fueran.

    Me hablas de ablación de clítoris, etcétera. No podemos realizar una comparativa legal con otros países, al igual que tampoco podemos compararnos con España hace 40 años, cuando el adulterio estaba penado o anteriormente cuando estró en vigor la Ley de Vagos y Maleantes (4 de agosto de 1933). Obviamente las sociedades cambian y con ellas sus normas y formas de control social.

    En cuanto a los menores y la psicopatía. Lo que he intentado explicar es que no existen menores diagnosticados como psicópatas, ya que para poder aplicar el PCL-R Hare, herramienta que se utiliza para su diagnóstico, se requiere que el paciente tenga más de 18 años. Esto no significa que los psicópatas adultos no hayan sido niños y que estos, probablemente fueran diagnosticados con un Trastorno Antisocial de la Personalidad (TAP). Los ítems son similares, pero adaptados a las diferentes etapas del desarrollo. No obstante, la “nueva realidad social” llena de niños psicópatas sin valores ni empatía, estará basada en algún tipo de estudio, informe científico o dato. Me gustaría que los citaras. No es porque desconfíe de lo que argumentas, sino que desconozco esta realidad que describes.

    Podríamos seguir debatiendo sobre el TLP (trastorno de la personalidad cuyo patrón general se basa en la inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y la afectividad y una notable impulsividad y que en ningún momento se acerca a un diagnóstico psicótico ya que no hay pérdida de contacto con la realidad) y su diagnóstico diferencial con diferentes neurosis y psicósis, pero creo que nos iríamos bastante del tema que aquí estamos tratando.

    En relación a lo que dices de echar balones fuera, yo lo llamo estudio de política criminal comparada. Vuelvo a aconsejar a Garland, como gran estudioso de esta materia y si no a Santiago Redondo con su reciente obra “In tolerancia cero”.

    Un afectuoso saludo,

  18. PSICÓPATAS INFANTO-JUVENILES
    Francesc Xavier Moreno i Oliver
    Doctor en psicologia, miembro de la sección de psicología jurídica del COPC i Profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona.

    Hay más estudios y monográficos sobre el tema, pero aparecen en revistas especializadas.

    Las etiquetas son puro formalismo, y tú lo sabes.
    No pasa nada si a un psicópata en potencia, menor de 18 años, se le diagnostica un TAP siempre que no haya cometido delito grave alguno.
    El problema surge cuando tenemos a un menor de 18 años, que cumple todos los criterios para ser considerado psicópata y ya se ha mostrado como un asesino frío y calculador.
    No es justo que este pequeño psicópata, decía, se “valga” de herramientas de diagnóstico “no actualizadas” a la nueva realidad (variable edad) que permitan, por tanto, que se beneficie de eximentes en la aplicación del código penal.

    El ejemplo de TLP lo utilicé para hacerte ver que constantemente se necesitan nuevos encuadres diagnósticos para diferenciar patologías que comparten síntomas comórbidos entre sí pero que, efectivamente, no son en absoluto lo mismo.
    Se puede “sospechar” la presencia de una psicopatía en un adolescente, pero hasta que no se dé el oportuno brote psicótico (alucinaciones, delirios y otros síntomas bizarros) no está permitido diagnosticarle como psicópata, por ello insisto en que Morgana dio en el clavo:

    “El problema crucial es que en españa la ley se redactó en aquellos tiempos con fines tipo ” prevenir gamberradas , i.e. hurtos , robos etc” y no se redactó contemplando violaciones ni asesinato por parte de psicópatas tipo Rafita, Iria , asesino de la catana etc.”

    Saludos

  19. Uy!

    Creo que el tema se está yendo del tratado sobre la Ley del Menor.

    Sólo dos puntualizaciones básicas para terminar, ya que me parecen muy graves y pueden dar lugar a confusión.

    Diferencia entre psicóticos y psicópatas :
    Los psicóticos son enfermos mentales, esquizofrénicos, paranoicos…. Etcétera, los que pierden el contacto con la realidad, escuchan voces que les guían en sus acciones y ven cosas que no existen. Estas personas si cometen un delito irán a un centro psiquiátrico. No son imputables.

    Los psicópatas NO son enfermos mentales. No han perdido el contacto con la realidad ni tienen ningún tipo de delirio ni escuchan voces, ni nada por el estilo. Son plenamente imputables y en caso de cometer un delito irán a un centro penitenciario. Son imputables.

    Decir que a un psicópata debe darle un brote psicótico para diagnosticarlo, es una auténtica barbaridad. Con todo mi respeto.

    Los estudios de R. Hare, N. Langrstrom, D. Cooke, Barbaree y Marshall, R.K. Hanson entre otros son los más punteros en el momento actual sobre los rasgos psicopáticos y menores.

    Sin más, un saludo,

  20. Cierto, estuve utilizando erróneamente el término psicópata x psicótico.
    Me di cuenta al final, pero ya quedó escrita toda la “confusa reflexión” que pretendía señalar, tan sólo, que la psicopatía deja de ser claramente un TAP cuandos dicha patología se manifiesta a través de un crimen. De la misma manera que tenemos clara constancia de una psicosis (por supuesto que existen síntomas previos) cuando se manifiesta el brote de la misma.
    No estuve afortunado en la comparación que ensayé y me lié. Lo siento.

    Saludos

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