Adolescentes superdotados y el trabajo de María Peñas Fernández

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Si la superdotación intelectual es una realidad ampliamente desconocida para el común de la sociedad, su fuero interno no se libra de lagunas importantes, tanto en su estudio como en su divulgación. La mayor parte de las pocas veces que se escribe o se habla sobre el tema, es para hacer referencias a cocientes y excepcionales marcas, deslumbrantes récord del cálculo y la nemonística o capacidades cuasi sobrehumanas.
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Pura publicidad. Y si se tiene suerte, las informaciones se encaminan en la dirección de la psicopedagogía infantil: qué características presentan los niños superdotados y cómo hay que tratarlos. ¿Existe vida superdotada más allá de monstruosos genios y niños y niñas brillantes? Es obvio que sí, la superdotación no desaparece con la edad. Y, más al contrario, con la edad es cuando se aprende a llevar -mejor o peor- una situación de excepcionalidad cognitiva.
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La atención por parte de los medios de comunicación no debe dirigirse solo hacia casos anecdóticos, sino que ha de contribuir a derribar mitos, falsos precedentes y otras especulaciones que circulan de boca en boca, sin pasar del cotilleo sesgado por lo general.

La adolescencia es un período clave en el desarrollo personal. Complicada y decisiva, resulta fundamental para el conocimiento propio y la formación de valores, conductas y planes de futuro. Durante esa fase, la persona adolescente tiene que absorber y elaborar mucha más información para decidir de qué modo orienta su comportamiento y vive sus emociones. Esa información generará en la persona un concepto del mundo que le rodea y un autoconcepto. Ambas concepciones tendrán consecuencias directas en su salud emocional y su equilibrio.

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Reconocer la fuerza del impulso adolescente en los superdotados nos lleva a pensar en ciertas necesidades específicas por ser adolescente y otras por ser superdotado, que sin duda se aposentarán en un mismo lugar, haciendo fondo según la multiplicidad de sus variantes situacionales y comprometiendo la felicidad de los sujetos. Para conocer esas necesidades específicas, es preciso conocer a los superdotados en su adolescencia.

Eso es, justo, lo que ha hecho María Peñas Fernández (en la foto) con su tesis Características socio-emocionales de los adolescentes superdotados. Ajuste psicológico y negación de la superdotación en el concepto de sí mismo. El Centro de Investigación y Documentación Educativa (CIDE), del Ministerio de Educación y Ciencia, otorgó en febrero de 2007 el segundo premio de su convocatoria nacional de Investigación e Innovación Educativa a la tesis doctoral de María, tal y como da a conocer la Universidad Pontificia de Comillas.

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El trabajo de esta licenciada en Psicopedagogía – codirigido por las profesoras de Comillas Belén Urosa y Rosa Salas- es, per se, atractivo, a causa del tema que aborda (una de las lagunas que comentaba al principio): las emociones de las personas superdotadas; que son, en definitiva, las que facilitarán o dificultarán su bienestar.

Para llevar a cabo su estudio, María escogió una muestra de 74 adolescentes superdotados, que pertenecían a varias asociaciones de niños y jóvenes superdotados en España. Y destaca que “los adolescentes superdotados de la muestra están ajustados psicológicamente y presentan un nivel alto de autoestima y satisfacción vital”, si bien “la sobredotación puede convertirse tanto en un factor de protección como de vulnerabilidad ante la presencia de dificultades socio-emocionales (…) Puede ser una fortaleza o recurso para la persona superdotada”.

La potencialidad de la persona es, según la autora, poder manejar mejor el estrés y los conflictos. Pero la otra cara de la moneda está representada por el rechazo del grupo de iguales. María Peñas Fernández ha comprobado lo que ya sabíamos: “el riesgo o vulnerabilidad no está en la superdotación propiamente dicha, sino en la aceptación que de ella hace la sociedad en general y el grupo de iguales en particular”.

Los trabajos de Goertzel y Schneider sostienen desde hace años que la superdotación puede suponer una excusa para rechazar a un compañero de clase. Tal rechazo aumenta conforme encontramos casos de elevada superdotación y son menores si la superdotación en moderada. Curioso. Y, ¿qué hay del autoconcepto? Según la tesis premiada, aparecen en los adolescentes estudiados “niveles medios o altos de negación de la superdotación en el concepto de sí mismo”, una negación que, durante la etapa adolescente, puede ser “un mecanismo de defensa para salvaguardar la aceptación social dentro del grupo de referencia”.

Estamos hablando por tanto de un doble rechazo: el rechazo de los demás y el rechazo a uno mismo, pudiendo entenderse el segundo como una consecuencia del primero. De ese modo, María Peñas concluye su trabajo anunciando que el adolescente superdotado advierte el “sentimiento de poseer un don”, así como “vergüenza e incomodidad al hablar de superdotación ante los demás” “tiende a ocultar su superdotación ante los demás utilizando una serie de mecanismos de camuflaje”.

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45 comentarios en “Adolescentes superdotados y el trabajo de María Peñas Fernández

  1. Tal y como entiendo la explicación de esta psicopedagoga, la superdotación intelectual implica disponer de una mayor inteligencia emocional, al menos potencialmente ya que, como decís, en la interacción social ese tipo de inteligencia puede verse mermada debido al rechazo del grupo a la persona superdotada.

    Sin embargo, tomando como referencia la teoría de la Inteligencia Múltiple de Howard Gardner y teniendo en cuenta que, según creo, alguien superdotado destaca en una o alguna de ellas (pero no en todas las clases de inteligencia), me resulta extraño que en general los individuos superdotados sean en potencia más inteligentes emocionalmente, a menos que despuntar enormemente en alguno de los tipos de inteligencia aumente la probabilidad de sobresalir en las demás. No lo tengo claro.

    Estas cuestiones me llevan a otras reflexiones. Cuando se habla de inteligencia me da la sensación de que solamente se hace pensando en unos pocos tipos de inteligencia, los típicamentemente considerados “intelectuales”, a saber, la ineligencia lingüística, la lógico-matemática, la espacial, la naturalista e incluso la musical. Entonces, las otras inteligencias quedan relegadas a un segundo plano y en realidad, no son menos importantes que las mencionadas. Las, a mi juicio, minusvaloradas son las que tienen que ver más con las emociones o con aspectos físicos y relacionales: la inteligencia emocional, la corporal-cinestésica, la interpersonal y la intrapersonal.

    ¿Qué pensáis de todo esto?

  2. Hola Luís, hola Judío,

    Yo opino que en toda dinámica de grupos se tiende a la homogeneización de sus componentes, sea de la característica que sea. Por lo tanto, tienden a rechazarse los extremos de la campana de Gaus. Dá igual que hablemos de inteligencias, de nivel económico o (incluso, para más inri) de aspecto físico. El que sobresale las pasa canutas en el grupo. Sea cual sea su particularidad. Eso es realmente lo que opino. Y dicha opinión me genera sentimientos contradictorios en función de cómo me pille, la verdad.

    Saludos

    Núria

  3. Judío, tus comentarios convergen sobre un mismo punto, y abren la posibilidad de escribir un artículo específico. Los sentimientos de las personas superdotadas son la causa final de su éxito o su fracaso con las relaciones personales, el trabajo, etc. El cociente se presupone (son superdotados), pero no el éxito en la vida.

    Los tipos de inteligencia que describe Gardner (incluyendo la “inteligencia naturalista”, con cuya clasificación independiente, por cierto, yo no estoy conforme) se refieren a tipos de inteligencia que, en conjunto, conforman la capacidad mental de una persona. Ahora bien, el concepto de superdotación intelectual hace alusión a un nivel general de inteligencia superior.

    Tu argumento sería perfecto si sus premisas lo fueran. Dices:

    “tomando como referencia la teoría de la Inteligencia Múltiple de Howard Gardner [premisa 1] y teniendo en cuenta que, según creo, alguien superdotado destaca en una o alguna de ellas [premisa 2] (pero no en todas las clases de inteligencia), me resulta extraño que en general los individuos superdotados sean en potencia más inteligentes emocionalmente [deducción]”.

    El error, estimado Judío, se encuentra en la premisa 2. Alguien superdotado muestra mayor inteligencia general, mayor habilidad (potencial) para aprender en todas las áreas o tipos de inteligencia. Tú te refieres a los talentos. Las personas talentosas destacan en una o más de un área.

    Otra cosa es que un superdotado sea, además, talentoso en algo concreto.

    Respecto a los tipos de inteligencia y su consideración, tengo que decir que, stricto senso, todos esos tipos (8 según Gardner) son capacidades intelectuales. Que tal vez podríamos dividir en dos grandes grupos: formales y sociales.

    En todo caso, sí pienso que se otorga una importancia desmedida al cociente intelectual y a las inteligencias “formales” frente a las “sociales”. Cuando, insisto, no tienen tanto peso como se cree de cara al éxito vital de los individuos. De ello tratará el artículo que tengo pendiente escribir.

  4. Hola Núria.

    Efectivamente, parece que las diferencias individuales circunscriben al grupo en una intencionalidad de supervivencia, que puede conllevar actitudes de rechazo hacia quienes encarnen el comportamiento intruso.

    Ese culto a la homogeneidad tal vez tenga como fin la uniformidad de bienes personales y de conciencia. Quizá detrás se esconda un afán por conservar el equilibrio en el punto medio (mediocre), como vía de mantenimiento y protección de los valores grupales. Otras muchas presiones complejas se combinan para agitar la paz del individuo que escapa a la norma, el extremo de la Campana. Al fin y a cabo, el individuo que escapa a la norma, puede alterar el funcionamiento interno del grupo, y privar así del beneplácito de dominio que ostenta el punto medio gaussiano.

    Parece que el “diferente” esté dado a ser eliminado por el “igual”. Puede que el “igual” se sienta más firme, afirmado y confirmado siendo como la mayoría, atrayendo hacia sí seguridad y alejando la muy vigorosa presencia de particularidades inquietantes, rarezas novedosas y otras diversidades poco bienvenidas.

  5. Muy buenos días, tardes o noches, caballeros y caballeras. Interesante tema, interesante debate, sin duda.
    Luis, no entiendo muy bien cuando dices que todos los tipos de inteligencia de los que habla Gardner son de carácter intelectual; y lo que no entiendo realmente es que dividas estos tipos de inteligencia en dos: formales y sociales. ¿A qué te refieres cuando hablas de inteligencias de tipo social? Me refiero, lógicamente, a que en principio no cabe meter las habilidades sociales en el saco de la inteligencia intelectual. ¿O acaso te refieres a otra cosa cuando hablas de inteligencias de tipo social?
    Parece claro que las habilidades sociales guardan mucha más relación con algo que podríamos llamar genéricamente inteligencia emocional (¿y cómo definimos ésta?), y de hecho Daniel Goleman en su famosa obra concede una gran importancia a estas habilidades sociales.
    Por otra parte, Goleman dice que la relación entre superdotación intelectual e inteligencia emocional es… NULA. Hasta qué punto esto es cierto o no, lo ignoro, pero sí que parece ser cierto que la relación, si existe, no parece que sea muy grande. ¿Y dónde queda la gran capacidad de aprender de los superdotados intelectuales? Tú, Luis, dices que los superdotados muestran mayor habilidad potencial para aprender en todas las áreas o tipos de inteligencia, cosa que en principio parece tener lógica. La superdotación parece tener que guardar relación necesariamente con una mayor capacidad de aprendizaje, y siendo así, ¿por qué no avanzar más rápido también en el duro camino del aprendizaje de la inteligencia emocional? ¿Por qué no aprender más rápidamente a controlar las emociones, por ejemplo? Pero, teniendo en cuenta que la inteligencia emocional parece guardar relación con el equilibrio personal (serían personas más equilibradas, más maduras), y, en última instancia, incluso, con la satisfacción personal y por tanto con la felicidad (¿tal vez sea mucho decir?), por la misma regla de tres, ¿por qué no iban a aprender más fácilmente los superdotados a ser felices? Y me temo que esto ya se me antoja excesivo. Es cierto que la avidez de conocimiento de muchos superdotados intelectuales es una gran fuente potencial de ilusión, y por tanto de felicidad, pero esa avidez les viene en buena medida dada, no es el producto de un proceso de aprendizaje.
    Yo en principio sí que relacionaría eso llamado inteligencia emocional (que no resulta nada fácil de definir) con la serenidad, el equilibrio, y, en última instancia, con cierto grado de sabiduría. Sin embargo, no observo relación necesaria entre estos elementos y la superdotación intelectual.
    Por otra parte, para abrir el debate aún más, y si cabe (y me temo que sí que cabe), complicarlo aún más, me gustaría arrojar a la palestra alguna que otra pregunta:
    1- Teniendo en cuenta la relación entre superdotación intelectual y sensibilidad, y por otra parte, entre sensibilidad e introversión / timidez (según algunos datos, el 70% de las personas especialmente sensibles tienden a un grado considerable de timidez), la pregunta parece más que evidente. ¿Qué relación guarda la superdotación intelectual y la introversión / timidez? Y si realmente existiese algún tipo de relación, y partiendo de la premisa (no sé si cierta) de que un grado considerable de timidez parece hacer referencia a una escasa habilidad para las relaciones sociales y por tanto a un cierto déficit en el ámbito de la inteligencia emocional (¿nuevamente es mucho decir?), ¿no serían las personas superdotadas intelectualmente menos dotadas emocionalmente? Lógicamente, con esto estamos rizando un poco el rizo, y no cabe duda de que se trata de un tema muy complejo, pero sí que parece que hay ciertos indicios que apuntan a que las personas superdotadas tienen mayores dificultades para relacionarse con sus semejantes. Sin embargo, la explicación puede que sea muy diferente a la apuntada. ¿Qué importancia tiene el rechazo social? ¿y la dificultad para encontrar a alguien con el que identificarse, con el que compartir inquietudes?
    2- Dado que también parece haber relación entre la superdotación intelectual y la bondad, en principio cabría pensar que una persona con un cociente superior a 200 sería muy difícil que no fuese una buena persona. ¿O la relación no es lo suficientemente estrecha como para poder pensar ésto? ¿Fue un caso excepcional el de Truman Capote, que teniendo un cociente bestial, era poco menos que un monstruo?
    Bueno, y por hoy, es más que suficiente, le doy las gracias a aquellos que hayan tenido la paciencia de leer todo este mensaje tan pedancio (la paciencia me parece muy cercana a la sabiduría, y por tanto, a la inteligencia emocional, por tanto, te felicito).

  6. Perdón, quería decir que la paciencia me parece una cualidad muy cercana a la serenidad, aunque al fin y al cabo, y aún siendo consciente de que son conceptos muy complejos y difíciles de definir, sí que creo que no deja de haber cierta (o tal vez más que cierta) relación entre paciencia y serenidad por un lado, y sabiduría por otro.

  7. Hola a todo el mundo:

    Menudo tema más interesante. Debo reconocer que desconozco el tema de la superdotación intelectual, pero visto en el punto en que se encuentra el debate, opino que:

    La inteligencia emocional es la que nos permite conocerse a uno mismo y a los demás. No existe una inteligencia superior ni inferior, sino que, va a depender de la personalidad de cada persona y del momento en que te encuentres.

    Las experiencias vitales van a marcar nuestra inteligencia emocional, y va a depender de nosotros mismos trabajarla, va a aumentar dependiendo del empeño en que pongamos.
    La inteligencia intelectual se tiene o no se tiene, pero la emocional se adquiere con los años y va a depender de cada persona. Por ello, no me atrevería a decir que tal persona es más inteligente emocionalmente que aquella otra ( suponiendo, claro, que hablamos de una persona que dispone de capacidad suficiente para poder trabajarla ).
    Un individuo puede ser muy inteligente para dirigir un grupo, pero no tiene por que ser hábil para reconocer sentimientos y expresarlos.

    Referente a la cuestión sobre la infravaloración de la inteligencia “social” debo discrepar. En la sociedad actual, tenemos un sistema educativo en el cual se valora mucho, si, la inteligencia intelectual; pero, en el mundo laboral, se le da muchísima importancia a la adaptación en el grupo de trabajo y a la capacidad para relacionarse con las personas. Y esto va a depender de la inteligencia emocional del individuo. También, el éxito social de una persona está unido al grupo de iguales con el que te relaciones y a cuantas personas conozcas.
    Por ello, creo que las características que se le atribuyan a la inteligencia emocional dependen del momento histórico y de la sociedad en la que te encuentres; esto me lleva a pensar que dicha inteligencia esté dirigida. Puede que en aquella tribu africana, sea de muy mal gusto ser una persona extrovertida.

    En fin, no creo en la superioridad de la inteligencia emocional, sino en que cada uno debe trabajarse su propia habilidad para hacer frente a los vaivenes de la vida.

  8. Desde el más profundo respeto a vuestras opiniones os ruego me permitais
    un comentario:
    Pensar que la Inteligencia Emocional es una de las posibles formas de La Inteligencia presuponeque existen multilplicidad de inteligencias…Nada menos cierto.
    Desde los albores de la vida en el universo La Inteligencia ha sido,es y proseguirá siendo una,única aunque sometida a Evolución.Y el hecho de que se pueda acceder a ella por la vía de las emociones en absoluto quiere decir que exista una forma de la inteligencia emocional.Y consecuentemente lo que no existe no puede ser definido.

  9. Caray Josetxo, admiro tu seguridad. Aunque no comparto tu tesis. Únicamente no puede describirse aquéllo que no puede imaginarse. Eso no significa que esté relacionado con la existencia o no de tal cosa.

    Parece que sí admites el concepto de Evolución. Luego, permíteme una pregunta: si admitimos estar en un proceso evolutivo ¿en base a qué te permites hablar de lo que “siempre ha sido, es y será”? Vamos a cuestionarnos, si te parece, el término “siempre”. Eso, como mínimo.

    Un saludo,

    Núria

  10. Otra cosita:

    Creo que en la base de cualquier tipo de inteligencia está la empatía. En el caso de la inteligencia emocional, incluso la social, eso es bastante obvio. Poder observar, sentir lo que está sucediendo al rededor y entre los semejantes no hace siempre cosquillas. Igual, la introversión de la que hablas es debido en parte a un mecanismo de defensa, no sólo al rechazo, sinó a tantas y tantas cosas que duelen del entorno: léase injustícia, desamor, crueldad, traición o maldad. Entre peques ya se dán, pero sólo algunos de ellos lo perciben con claridad. Hipersensibilidad o capacidad de análisis. Qué mas dará como le llamemos.

    Y en cuanto a la inteligencia más intelectual…bueno, tambien creo que tiene una base empática. Sé que suena raro, permitídme que lance mi teoría personal (que no científica).

    Cualquier afán de saber, de comprender algo, lleva implícita una “empatía” que si bien no puede tildarse de emocional, no deja de ser una “atracción/ intuición, percepción” de la “Verdad”. O sea detras del empeño por COMPRENDER, APRENDER, no deja de haber un proceso de Empatización con la VERDAD, entendida como fin último. Es algo como instintivo. En cuanto logras SABER un poco más, contestarte aquellas cuestiones que te inquietaban, te sientes saciado (ni que sea temporalmente). ¿No se ha dado aquí un curioso proceso de empatización con la VERDAD? ¿Acaso resolver un problema de lógica no conlleva esa pasión por comprobar el Orden? ¿Acaso alguien dudaría entre inteligencia y capacidad de lógica? Si la empatía es una emoción, que puede darse hasta en el proceso de racionalización más puro, sería curioso dudar que exista una inteligencia emocional.

    Ya para terminar, me gustaría dar un apunte. Acabo de defender que en la base de la inteligencia emocional está la empatía. Y que, en cierto modo, en la base de la inteligencia intelectual, tambien. Vale. Creo que la empatía, además, está tambien en el orígen de cualquier manifestación artística. Fíjate tú si dá de sí la sensibilidad.

    No sé si despues de todo este discurso puede darse por contestada esa pregunta de si la hipersensibilidad va ligada con la superdotación. Yo creo que en muchos casos debe ser así.

    Un saludo

    Núria

  11. Hola Luís, soy psicólogo y no he podido evitar cometer el grueso error de evaluar a mi hija de seis años mediante el WISC-R.
    Es una niña que siempre ha sido calificada de muy inteligente por todos cuanto la han conocido. En el colegio la describen como la aglutinadora del grupo, una suerte de líder siempre motivada y predispuesta al aprendizaje.
    Es terca y obstinada, muy oposicionista y rebelde, creándonos a su madre y a mí grandes problemas por tal de conseguir que nos obedezca. También sobredimensiona y se fija mucho en cuestiones que no consideramos propias de su edad, tales como el tipo de ropa que debe ponerse, si va o no conjuntada, y mil detalles triviales que ella considera importantes.

    En fin, el resultado final del cociente de inteligengia fue de 134, obteniéndose las puntuaciones más bajas en aritmética y cubos (Pt 12) y consiguiendo las máximas puntuaciones en información y vocabulario (ambas con PT de 19, techo de la prueba).

    El hecho de ser su padre, además de psicólogo, me plantea grandes dudas sobre cómo actuar, ya que por un lado estoy ilusionado, pero también preocupado.

    Me gustaría conocer tu opinión, como superdotado que reconoces ser, y si crees que a partir de la información que te proporciono puedo considerar que mi hija sea una superdotada o quizás, tan sólo, una “talentosa” en determinadas áreas del lenguaje.

    Saludos y gracias anticipadas.

  12. Hola Gonzalo.

    En primer lugar quiero darte la enhorabuena por criar a una hija y esforzarte en su educación. Supongo que el hecho de que la hayas evaluado mediante test se vio en parte provocado por su conducta (algunos rasgos de su personalidad dan pistas para su evaluación), y a la vista de los resultados se habrá desplegado delante vuestra un abanico de dudas.

    Pasar el WISC-R (Wechsler Intelligence Scale For Children-Revised, para los profanos) es una forma de evaluar psicométricamente las capacidades intelectuales de tu hija, lo que bien puede ayudar a vuestro conocimiento y orientación: no creo que hayas cometido un error. Has de tener en cuenta que las pruebas pueden repetirse más adelante (siete años es una edad de referencia, procurándose muchos diagnósticos de superdotación).

    La superdotación intelectual se hace notar, a menudo, con prontitud. Pero ojo, hay niños (entiéndase también niñas) que muestran mayor rapidez de aprendizaje durante unos pocos años, para “equilibrarse” su capacidad con el tiempo (precocidad), así como hay otros que no muestran “síntomas” hasta más adelante.

    Sobre la distinción entre superdotación y talento te puedo decir, a grandes rasgos, que no tiene tanto sentido como puede parecer. En la práctica, es muy importante conocer si la niña tiene capacidades intelectuales superiores, pero su clasificación concreta, su “taxonomía” pierde relevancia en el día a día.

    No obstante, haré un compendio breve y algo tosco (pues se trata de conceptos con muchos matices y complejidad) que espero te sirva como aproximación a tu nueva realidad.

    La superdotación se define como una capacidad de actuación muy superior en cualquier tipo de tareas de aprendizaje, lo que conlleva un desarrollo general significativo de los procesos intelectuales. Mientras que el talento es una habilidad natural para la adquisición de conocimientos y puesta en marcha de destrezas en un área concreta (o varias incluso). La niña talentosa tendrá una facilidad excepcional para ejecutar acciones en cierto campo (música, lenguaje, etc.).

    La niña superdotada tendrá una gran capacidad general para aprender y habilidades intelectuales destacadas en muchas más áreas que la talentosa. La talentosa destacará en un área (o unas pocas) pudiendo resultar incluso menos hábil que la media en otras, mientras que la superdotada destacará en todas (tendrá facilidad para aprender en cualquier área). Ahora bien, la talentosa puede superar en brillantez a la superdotada en el área que resulta su especialidad.

    Se considera que una persona es superdotada cuando obtiene en un test homologado (y bajo supervisión de un profesional de la psicología) una puntuación de cociente igual o superior a 130, y presenta, además, motivación (compromiso en la tarea) y creatividad.

    Obtener un diagnóstico claro para tu hija no es asunto fácil si se busca el rigor. No tengo muchos datos y me faltaría información sobre las edades a las que aprendió a hablar, andar, leer, etc. De todos modos, un 134 en WISC-R (y dando por supuesto que la prueba se ha aplicado correctamente), junto con los aspectos que me comentas, como la predisposición al aprendizaje, su carácter impositivo y rebelde y la fijación por cuestiones poco habituales parecen indicar superdotación.

    El diagnóstico definitivo tendrá que esperar hasta ver cómo se desenvuelve en el colegio, así como al resultado de pruebas posteriores. El hecho de obtener mayor puntuación en destrezas lingüísticas puede revelar un talento si con el tiempo se evidencia su excepcionalidad de cara a la media y la “normalidad” de respuesta en otras áreas. Más adelante, las circunstancias marcarán la trayectoria y las posibles medidas especiales (aceleración, enriquecimiento, etc.).

    Para complicarlo un poco más, he de añadir que diferenciar talento de superdotación se hace complicado en algunos casos, más todavía si se tiene en cuenta que gran parte de los individuos con talentos son también superdotados.

    De momento, tiempo al tiempo y paciencia. Lo que sí está claro, conforme a lo que sé, es que ella tiene una capacidad intelectual por encima a la media.

    Y lo que está más claro todavía es que necesitará mucho apoyo por tu parte y la de su madre. A la edad de tu hija, lo fundamental es que reciba la adecuada atención, tanto en casa como en el colegio.

    Estad muy atentos a sus intereses y tratad de razonar las decisiones con las que no esté de acuerdo. La disciplina es clave, y ella ha de comprender que hay normas para vivir, pero que tienen un sentido. Los niños (y más los superdotados) responden mejor si se les habla mucho y se discute las cosas que si se les limita al “no” por respuesta.

    Es muy importante que potenciéis sus gustos por el estudio, las letras, el dibujo o aquello que le interese. Los juegos y las conversaciones de “más nivel” serán bienvenidas. No pretendáis en ningún momento que se adapte a los gustos, juegos, etc., de la gente de su edad. Cronológicamente tiene seis años, pero su mente crece más deprisa que su cuerpo y no se corresponde con la de sus compañeros.

    Cuidado con la disincronía (su mente es más adulta pero requiere afecto y emociones propias de una niña). Procurad ambientes tranquilos donde pueda leer. No censuréis que vaya con niños de más edad y pensad en algún tipo de actividad extraescolar (siempre con su consentimiento), para evitar que se aburra.

    Procurad, en definitiva su desarrollo intelectual y emocional. No descuidéis uno por otro.

    Por último, de vital relevancia: tenéis que enseñarle que no ocurre nada por ser distinta a los demás niños, que hay que respetar a los otros y que no hay problema en ser más sensible o tener gustos diferentes. Si llega a pensar que ser distinta es peor, puede producirse una “retirada emocional”, de nefastas consecuencias.

    Los superdotados somos especialistas enmascarando nuestra naturaleza con el fin de adaptarnos. A la larga resulta negativo.

    En fin, Gonzalo, confío en haberte sido útil.

    Si necesitas más ayuda, recomendaciones de centros, libros o lo que sea, no dudes en consultar.

    Un saludo y ánimo.

  13. Gracias por tus comentarios, Luis, que me han sido de gran utilidad.
    Decidí comentar los resultados con un colega y me llevé la sorpresa de que, en realidad, la estimación del cociente intelectual se encontraba en torno al 144, ya que por lo visto fui muy duro y exigente en la corrección de determinadas pruebas. Intentando evitar un sesgo de evaluación a su “favor” lo cometí en su contra.
    Se confirman los siguientes resultados:

    C.I Verbal 141
    C.I manipulativo: 135

    C.I Total 144

    Sólo dos puntuaciones típicas se encuentran en el límite superior de valores medios (TP 12) mientras que el resto sobrepasa la media.

    En el colegio es de las mejores de su clase, por no decir la mejor, y la que mejor lee y escribe, a pesar de haberlo logrado prácticamente por sí sola.
    Cuando le preguntamos de dónde ha extraído una información o determinado razonamiento, o quién se lo ha dicho, suele contestar que “sale de su cabeza”.
    Ya hace algún tiempo que decidimos apuntarla a un centro psicopedagógico para potenciar sus aptitudes para la lectura y la escritura, y dice que el estar con niños mayores (hasta 8 y 9 años) es lo que más le gusta.

    Siempre sospeché de la superdotación intelectual, o al menos muy superior a la media, de mi hermano, el cual desde que mi hija era muy pequeña me señalaba el alto potencial intelectivo que ésta tenía.
    Tan inteligentes como mi hermano, sobresaliente en cualquier área del conocimiento: Matemáticas, historia, filosofía… he conocido a pocas personas.
    Mi mujer también posee un C.I de 132, que le evalué cuando éramos estudiantes, pero yo sólo llego a un digno 115. :-)

    Supongo que existen estudios que confirman la importancia de la herencia genética en la superdotación, aunque ¿son posibles casos de superdotación sin antecedentes familiares cercanos?

    Me gustaría que me recomendaras algún libro que consideres que aborda el tema de la superdotación de forma acertada, que responda a las dudas habituales que los padres se puedan formular, y que proponga medidas en la línea de las que tu me has recomendado.

    Gracias de nuevo.

    Saludos, Luis.

  14. Me alegro mucho si he podido contribuir a tus investigaciones sobre el tema.

    Incorporas nuevos datos de evaluación que, desde mi punto de vista, suman mucho crédito a la posibilidad de superdotación. Un valor en percentil de 144 implica 0.4 puntos de desarrollo mental sobre la media, con una desviación típica de 15 (en el caso de WISC-R).

    Esos resultados, salvo ser refutados cuando la niña tenga unos 11 o 12 años (y apuntasen a una precocidad intelectual), indican superdotación intelectual.

    Hay otro tipo de pistas que conducen en el mismo sentido. Por ejemplo, cuando dices “a pesar de haberlo logrado prácticamente por sí sola”, evidencias su carácter autodidacta, de gran presencia en superdotados. También aludes a su disfrute con gente de mayor de edad (yo con su edad prefería hablar con ancianos antes que con niños) y a las contestaciones de natural incertidumbre sobre una capacidad que “simplemente” le lleva a decir cosas como “sale de mi cabeza” o “está ahí” (observa, Gonzalo, qué curiosa desvinculación con la consciencia del progreso de razonamiento). Todo ello, con la necesaria cautela, te confirma la sospecha.

    Sí existen estudios que confirman la importancia de la herencia genética en la superdotación. De hecho, la capacidad intelectual se explica, en parte, gracias a los genes. Ahora bien, no tienen por qué darse antecedentes directos de superdotación como requisito de presencia. Por tanto, sí son posibles los casos de superdotación sin antecedentes familiares cercanos. De hecho, suele ser éste uno de los factores que contribuyen a la falta de diagnósticos.

    Hablando claro, grandes mentes han sido criadas (y a menudo incomprendidas) por familias de humildes dotaciones intelectivas. Conozco personalmente casos de personas brillantes, grandes superdotadas, cuyos progenitores obtenían resultados mediocres en pruebas de inteligencia. Los temas de genética de la inteligencia son harto complejos, y espero dedicarles más de un artículo en el futuro.

    Respecto a la última cuestión, quiero argumentar por qué eres un padre sortudo.
    Tu hija pertenece a ese escaso 2% de la población infantil con un cociente intelectual igual o superior a 130. La mayor parte de esos niños y niñas no serán diagnosticados hasta la adolescencia; y muchos, ni siquiera entonces. Por ello, tienes la fortuna de poderte anticipar a su desarrollo, su crecimiento y, también, claro está, a sus posibles dificultades.

    Para lo que deberás emplear gran cantidad de tiempo y energía. En el terreno de la superdotación, los manuales se pueden dividir en tres grandes grupos. Están los libros que tratan el asunto de modo general, y responden a preguntas de tipo ¿qué es la superdotación? Como segundo grupo figuran una serie de trabajos académicos que analizan el tema con mayor profundidad y, por lo común, menor aplicabilidad práctica. Son más académicos. Por último, están los que más te interesan: aquellas publicaciones que abordan las perspectivas conductuales, para comprender y actuar desde el comportamiento en la infancia.

    En esa línea, y teniendo en cuenta la gran escasez de textos editados al respecto en legua española, te recomiendo, como selección:

    Niños Superdotados : Guía Para Padres Y Profesores, de Amparo Acereda Extremiana (Ediciones Pirámide).

    Niños superdotados. La inteligencia reconciliada, de Arielle Adda y Hélène Catroux (Editorial Paidós).

    El niño superdotado, de Coks Feenstra (Editorial Omega).

    Identificación, evaluación y atención a la diversidad del superdotado, de Mª Dolores Prieto Sánchez, Coordinadora. (Ediciones Aljibe)

    El primero es, a mi juicio, el mejor (bastante completo, riguroso y escrito con sencillez por una gran experta) y, en descendiente interés, te reseño otros por si quieres echarles un vistazo. Si tienes dificultades para conseguirlos en librerías, puedes comparlos fácilmente por Internet.

    Para cualquier otra cosa, ya sabes.

    Ánimo y disfruta de los momentos únicos que compone el aprendizaje humano.

    Saludos Gonzalo.

  15. Hola Gonzalo,

    Si te apetece ponerte en contacto con otros padres que estan en situaciones parecidas a la tuya, igual podría serte útil un foro para padres de superdotados que existe en yahoo. Igual ya lo conoces…

    Creo que haces muy bien en interesarte por cual es la manera de educar mejor a tu hija, y adaptarte a sus necesidades. Seguro que aciertas: con cariño todo pasa mejor.

    Suerte y muchos ánimos.

    Airu

  16. Hola, Airu, no conozco el foro al que te refieres.

    En realidad todavía no he asumido que mi hija sea superdotada, aunque los resultados de los tests de inteligencia (WISC-R) así parezcan confirmarlo con una alto grado de probabilidad.

    Te agradecería que me facilitaras la dirección del foro de yahoo.

    Muchas gracias.

    Saludos.

  17. Claro, Gonzalo. Cómo no. Mira, apunta:

    http://www.elmundodelsuperdotado.com/Listacorreo.htm

    Espero que te sea útil. Y, si me lo permites, déjame darte un consejo con el mejor de mis deseos: tranquilidad. Sea o no superdotada, atendiendo a tu instinto de padre sabrás darle a tu hija lo que ella necesita. Ya lo verás.

    La información nunca sobra, menos en casos como el que comentas, pero no te pierdas la espontaneidad de la crianza: es de lo mejorcito que puedes brindarle a tu hija.
    Al fin y al cabo, que te hayas dado cuenta de sus peculiares rasgos significa que estas haciendo muy bien tu labor paterna. Así que confía en que sabrás manejar correctamente el asunto, tests a parte.

    Ponerte en contacto con otros papás te puede ser útil, pero date cuenta que hay un paso muy estrecho entre ayudar a desarrollar los talentos y crear una presión invisible en la niña por satisfacerte. Ojo: seguro que esa no es tu intención, pero ella puede percibirlo así. El inconsciente, algunas veces, nos juega malas pasadas.

    Es difícil, lo sé. Mucha suerte.

    Airu

  18. Hola Luis.

    Quiero compartir contigo mi caso y reflexión, en vista de que estás muy al tanto del tema inteligencia.

    Resulta que a corta edad (7 años de edad), y esto lo sé ahora por deducción mía tras recordar síntomas, desarrollé un trastorno o tipo de psicosis muy poco común, llamada PRE-esquizofrenia prepuberal. Debido a esto tuve una infancia algo triste y de confusión, ya que recién a los 20 años se me diagnosticó esta psicosis, después de terapias psicológicas de regresión (historial de vida) y conversaciones con psiquiatra.

    El padecer este trastorno, en mi caso, implica tener una muy mala atención y concentración, producto de una anormal secreción de dopamina. Así las cosas, en mi niñez y adolescencia nunca pude estudiar implicado a conciencia en las tareas. Estas dos cosas, creo que tuvo secuelas a nivel de eficiencia cognitiva, tanto en lo innato como en las destrezas adquiridas.

    A los 20 años de edad, tras el diagnóstico, realice un riguroso examen neuropsicológico. En éste, los resultados mostraron una deficiencia en memoria de trabajo (working memory) y memoria episódica verbal, en comparación o contraste con las demás funciones cognitivas. Con esto, y después de haber leído documentos en que se hace notar la relación entre atención y memoria, me deja en claro que el trastorno de estos tipos de memoria, se debe justamente a la mala memoria y concentración que llevé durante la etapa de desarrollo natural del cerebro.

    Antes de la medicación, (remedio necesario para mi caso psicótico), fue cuando realicé este examen neuropsicológico, en el cual también rendí un test de inteligencia (Matrices Progresivas de Raven), y puntué 113 de CI. Lo interesante de esto, que he leído sobre la estrecha relación entre mejor memoria de trabajo con mejores puntajes de CI. Es decir, mientras mejor sea la memoria de trabajo de algún sujeto, más elevado sería el CI del mismo.

    Ahora, tras 3 años y medio de medicación y de normalización socio-emocional, he vuelto a rendir con un psicólogo profesional un test de inteligencia, muy similar al de Raven (no recuerdo el nombre del test), y puntué un CI más elevado que hace 3 años atrás. Saqué un CI de 119. Esta noticia no me sorprendió, primero porque me habían dicho que el “gran” medicamento mejoría las funciones cognitivas de memoria y velocidad cognitiva; y segundo porque he notado observándome, mi mejoría cognitiva.

    Sin embargo, mi impotencia actual, radica en una especulación mía: ¿Tendría yo un CI superior a 125 o más si nunca hubiera desarrollado este trastorno en vista de lo que te expongo en este escrito? ¿Hubiera sido yo más inteligente en potencia si fuera una persona sin este problema? ¿O el análisis mío no es el correcto?

  19. – Creo que la inteligencia es una capacidad global, pero que se desarrolla por áreas en función de la estimulación que reciba el sujeto, por lo que hay que distinguir entre alta capacidad y alto desempeño en una o varias tareas. En otras palabras, podremos tener un hardware con una capacidad “x”. Otro tema es la calidad del software que le instalemos.
    – Creo que los superdotados que estudió la experta contaban con grandes ventajas: a) estaban diagnosticados b) recibían en sus asociaciones el asesoramiento apropiado y c) con dicho asesoramiento y a los contactos que por éste se obtienen, se les facilitaban las relaciones sociales tanto con gente de su edad como con gente de su capacidad (bien sabéis que edad y capacidad no siempre son conceptos que vayan de la mano).
    – Sin embargo, mi impresión personal es que los superdotados que NO son diagnosticados, asesorados NI tratados, acaban con graves desajustes emocionales… no tanto por la relación que exista o no entre “inteligencia funcional” e “inteligencia emocional” (como si la inteligencia emocional fuera disfuncional, más bien sucede al contrario, es funcionalísima…) sino porque si un superdotado desde niño es aislado del grupo de pares, contará con una grave desventaja para adquirir las conductas que le serán apropiadas para integrarse sin sacrificarse a sí mismo en el intento.

    Pero son sólo opiniones. Aquí veo que hay mucha gente entendida.

    Saludos ;)

  20. Hola Pablo.

    Lo que nos cuentas es francamente delicado. Primero por tener un diagnóstico tan tardío y haber sufrido malestar intenso durante la infancia.

    La esquizofrenia prepuberal es una psicopatología bastante rara. Tuve la oportunidad de leer un par de manuales al respecto y de ponerme al día con las apreciaciones de Stutte Eggers. Su baja prevalencia, según estudié, hacen de esa enfermedad una realidad confusa. Suele ser mal diagnosticada y confundida con catatonías infantiles precoces y otros trastornos.

    Comentas que afectó a tu capacidad de concentración (“El padecer este trastorno, en mi caso, implica tener una muy mala atención y concentración, producto de una anormal secreción de dopamina.). La prueba de Matrices Progresivas de Raven es un instrumento para medir la capacidad intelectual a la hora de comparar formas y razonar por analogías, con independencia de los conocimientos adquiridos. Para profundizar en el modo en que afectó a tu rendimiento intelectual la enfermedad, hubiese sido bueno complementar la prueba con otros test de inteligencia. Más aún cuando tu resultado fue alto (inteligencia superior a la media), así como ratificar otros posibles síntomas como gramática distorsionada, disgregación o ecolalia.

    “Antes de la medicación, (remedio necesario para mi caso psicótico), fue cuando realicé este examen neuropsicológico, en el cual también rendí un test de inteligencia”
    Es muy importante lo que matizas: antes de la medicación. Se sabe a ciencia cierta que muchos medicamentos y, sobre todo, enfermedades mentales reducen la eficacia intelectual. Por ello es muy recomendable pasar las pruebas (si es posible) cuando hayan pasado tristezas, depresiones, etc., y sin estar tomando medicación. La puntuación de una misma persona puede variar mucho de un año a otro, si estaba atravesando una situación de estrés emocional, enfermedad, medicación, etc.

    Por lo que dices, has comprobado (con profesionales) que tu cociente resulta de mayor puntuación conforme la enfermedad se va controlando y tu estado mejora. Y señalas como la medicación que tomas mejora “las funciones cognitivas de memoria y velocidad cognitiva”. Quiero aclarar que medicamentos antipsicóticos o antidepresivos no deben tomarse sin enfermedad. No tendrían efecto. Es decir, que lo que tú tomas ha restablecido (parcial o totalmente) tu capacidad cognitiva. Hay 6 puntos de diferencia entre un test y otro, que no es mucho teniendo en cuenta las condiciones. Podría haber sido mucho mayor.

    Ahora bien, tu pregunta no tiene respuesta segura. Quien te la dé, estará inventando. Está claro que la enfermedad ha producido un deterioro de la capacidad. Pero tal vez no sea tan grande como crees, y puedas expresar tu potencial actual de forma satisfactoria.
    Hablas de “secuelas a nivel de eficiencia cognitiva, tanto en lo innato como en las destrezas adquiridas.” Y ahí está la clave. Haber vivido una infancia truncada en lo intelectual tiene como repercusión un menor desarrollo del mismo aspecto. Como sabes, son años claves. Pero me dices que sin embargo estudiabas (si bien con dificultad). Tu actual medicación mejora las funciones cognitivas y aunque tal vez éstas nunca sean las óptimas (las que tendrías de no haber desarrollado la enfermedad) con entrenamiento alcanzarás una capacidad elevada, pues partías de buena base.

    Juntando todos los factores, la velocidad de trabajo, la memoria, el menor ejercicio en la infancia y los resultados obtenidos, puedo decirte que es muy probable que la puntuación fuese mayor de no haber enfermado. Sobre todo porque los test evalúan precisamente las áreas en que tu enfermedad te limita. No obstante, la inteligencia general puede ser buena o superior sin afectar en gran medida tu pasado.

    Si sobrepasaría los 125 puntos, no puedo decírtelo. Son otros 6. La memoria de trabajo es uno de los factores evaluados en los test. Mejor memoria de trabajo, con igual resultado de otras áreas, si ofrece mejores puntajes de C.I. Pero es sólo una parte.

    En cualquier caso, una par de cosas. 119 puntos te sitúa muy bien parado. Puedes repetir la prueba por curiosidad más adelante, a ver qué pasa. Tu inteligencia apenas variará, pero quizá los síntomas vayan desapareciendo, con lo que aumente el C.I.

    Otra cosa, lo que define a una persona inteligente no es sólo su C.I. Es más bien lo que hace con él. “¿Hubiera sido yo más inteligente en potencia si fuera una persona sin este problema?”´No en potencia, puesto que en potencia ya lo eras. Sí, en cambio, en la práctica.

    Por último, te sugiero que relativices la situación y suprimas la impotencia. No te llevará a ningún buen lugar. Reflexiona sobre esto:

    – Pasar de 113 a 119 no es mucho en tu caso. No aumentó tu inteligencia, sino que despertó. Obtienes un buen resultado, con lo que otros seis puntos más o menos no son tan importantes.

    – Si piensas en la superdotación, debes tener en cuenta la creatividad, la capacidad de trabajo, etc. Hay más factores en juego.

    – El 2º test fue diferente, pero no lo mencionas ¿Te has asegurado de las equivalencias?

    – Alégrate por tu resultado y evolución. Has detectado la enfermedad, la estás combatiendo y obtienes éxitos. Son muy gratas noticias. Sientes la mejoría y serás capaz de muchas más cosas.

    – Piensa en recuperar el tiempo perdido. La inteligencia es muy flexible. Aunque “en bruto” apenas varíe a partir de los 25 años (y de modo sustancial de los 15, más o menos), las capacidades entrenadas responden muy bien al ejercicio. Si entrenas (juegos, memoria, cálculo), notarás una inmenso progreso. Casi cualquiera, con el tiempo y la voluntad suficiente, puede llegar muy lejos. Más de lo que imaginaría.

    – La velocidad de trabajo o el cociente son ayudas, pero no es lo sustancial. Lo sustancial es el trabajo, la voluntad y el entrenamiento. No caigas en la obsesión por el número.

    Si te deprimes, piensa algo, aplicable al resto de veces que sientas ese “habría sido yo más…, si…”. ¿Cambiará algo tu vida sabiéndolo? ¿Es importante para ti saberlo? ¿No es más importante centrarte en lo que tienes y aspirar a mejorar? Son solo reflexiones. Me pareces una persona sensata y consciente. De ti depende perder un solo minuto más especulando o ponerte a vivir. Siempre es bonito tener misterios sin resolver…

    Con esto, recibe un saludo y ánimo.

  21. Hola Luis.

    Gracias por tus palabras! Efectivamente busco soluciones de entrenamiento para revertir el problema, aunque tampoco aquella impotencia se traduce en depresión. No es para tanto.

    Con respecto al aumento del CI, es cierto, es poco. La inteligencia sólo despertó. Pero lo hizo de una manera increíble. Recuerdo cuando antiguamente no era capaz de hacer un discurso oral por más de 4 minutos, porque perdía la ilación del discurso o porque olvidaba lo que había dicho recientemente. ¡Menos mal que las calificaciones en el colegio se evaluaban mediante pruebas escritas! Así tenía tiempo para revisar algún escrito una y otra vez para asegurarme de una correcta secuencia. Pero también, entiendo ahora el porqué era siempre era el último en terminar las evaluaciones, a pesar de tener calificaciones decentes.

    Hoy en día he aprobado holgadamente un curso extracurricular de oratoria por la universidad. Esto, una vez más refleja mejorías. Ahora estoy dentro de los primeros o en la mitad para terminar las evaluaciones (mejoría de velocidad cognitiva y memoria inmediata).

    Por otra lado, te quería preguntar si existen programas de enriquecimiento cognitivo para personas con CI superior a la media. Tengo entendido que está el programa de creatividad (PDC) de E. de Bono. Pero no sé cual me puedes recomendar para mi situación.

    Un saludo.

  22. Qué buenas noticias si has recuperado buena parte de tu capacidad. Tiene que ser frustante no poder encadenar pensamientos o palabras a voluntad.

    La oratoria es un campo precioso. He dedicado bastantes horas a ello. Y un buen ejercicio para adquirir rapidez pensando, serenidad y memoria.

    Sobre el enriquecimiento cognitivo, te diré que sí existen, en España, algunos programas bien diseñados. Son planes educativos de enriquecimiento cognitivo y otros programas para las habilidades del pensamiento.

    El inconveniente es que están dirigidos principalmente a escolares (como parte de proyectos de desarrollo educativo) y a escolares con altas capacidades. Para formar parte de los programas, has de ser alumno en edad escolar y tener diagnosticada una alta capacidad, superdotación, talento, discapacidad, etc. Un buen ejemplo de ello es la labor que se viene realizando en los talleres del Centro Andaluz de Diferenciación e Intervención en Superdotados.

    Estos programas suelen ser concretos, poco abundantes y muy especializados.

    Otra opción es recurrir a un psicólogo especializado en aprendizaje y solicitarle un plan de ejercicio.

    De todos modos, dado que en tu caso ya no hay un “problema” sino que quieres mejorar, quizá hayas de resolverlo por tu cuenta. Un manual te puede ayudar.

    Hay un grupo de investigación en la Universidad de Sevilla, que lleva a cabo un importante trabajo sobre Enriquecimiento cognitivo y Necesidades Educativas Especiales, así como programas para la mejora en las habilidades de pensamiento y rehabilitación cognitiva. Está a cargo del doctor Joaquín Mora Roche. Con este enlace, accedes a la página. Solicita el correo allí y a ver si te pueden recomendar ellos algún trabajo novedoso.

    Algunos libros que tratan el tema son:

    La mejora cognitiva: intervención psicopedagógica.
    A. Maceira Gago. IGAPEPSA, 1998.

    TEST Y COGNICIÓN. INVESTIGACIÓN COGNITIVO Y MEJORA DE LAS PRUEBAS PSICOLÓGICAS.
    Merlin C.Wittrock y Eva L. Baker. Paidós.

    Sobre ejercicios generales, han servido a personas que conozco:

    CÓMO EJERCITAR LA MEMORIA. Frank Milter; Klaus Kolb (Editorial Hispano Europea)

    Ejercicios para mejorar la memoria. Anna Puig. Edita, CCS

    Respecto al programa de creatividad de Edward de Bono, se centra en las áreas: pensamiento creativo y pensamiento reactivo. En tu caso, puedes echar un vistazo al manual en español del autor llamado EL PENSAMIENTO LATERAL: MANUAL DE CREATIVIDAD. Lo edita Paidós y se basa en la teoría de percepción mental adecuada.

    Tengo que decirte que sus herramientas están enfocadas a proporcionar la toma de decisiones y la resolución de problemas. El objetivo es dirigir el pensamiento para conseguir la información pertinente y actuar de forma apropiada. Se aplican en colegios, etc., y persiguen el fin de mejorar la calidad en el trabajo creativo y racional de los alumnos. Por extensión, en adultos, son técnicas para “pensar mejor”.

    Si deseas mejorar la creatividad, pueden servirte algunas pautas. Otra cosa son las habilidades cognitivas generales.

    En fin, ya sabes que cualquier pauta no será decisiva. El cambio se produce, una vez estable, poco a poco.

    Lo que más te hará mejorar es la voluntad y el trabajo. Aprovecha para leer, escribir, hacer cálculos, jugar al ajedrez…

    En definitiva, intenta divertirte. Tu cerebro hará el resto.

    Saludos.

  23. Hola Luis

    Buenos dias

    Acabo de leer el articulo, interesante, cuando como en mi caso tienes un hijo diagnosticado como superdotado hace un par de años.

    Me gustaria conocer tu parecer en torno a la conveniencia o no de repetirle a mi hjo los test.

    En la actualidad tiene 7 años y medio, y manifiesra en su caracter casi todas las caracteristicas que definen a este tipo de niños.

    Esta asistiendo los sabados a un programa de enriqueciimiento curricular y respecto a la escuela aun estoy pendiente de que “asuman” que deben ayudar al desarrollo del niño:-)

    En su dia nos recomendaron volver a evaluarle pasados unos 2 años, pero no quiero empeñarme en hacer algo que no sea conveniente para el niño. Es conveniente repetir este tipo de test de tiempo en tiempo?¿

    Muchas gracias por todo y feliz año 2008
    un saludo

    MS

  24. Cierto, se nos rechaza, y además en un 90% tarde o temprano te hacen algún comentario muy hiriente,… afortunadamente luego ves como fracasan y aunque no te kieres rebajar a su nivel, sientes, por un momento, que tu vida SÍ será útil, que tu sí existes.

  25. Hola, Luis y demás amigos del foro:

    Sólo quería escribir unas palabras (sin entrar en disquisiciones y circunloquios sobre el asunto que nos ocupa, del que podría hablar largo y tendido) en memoria de la psicopedagoga María Peñas Fernández. Fue compañera mía de trabajo en una asociación de superdotados que una pandilla de desalmados intentó destruir (digo “intentó”, porque afortunadamente existe y no consiguieron hacerle más que cosquillas). Alabo el trabajo de esta profesional y lo sigo todo lo cerca que puedo. Ella fue víctima de un mobbing bestial, al igual que lo fuimos otros profesionales de la asociación, pero me alegro de que aquello no le afectara y siga con éxito sus investigaciones.

    Luis, me encantaría acceder a su tesis, saber si está publicada en algún sitio (entiendo que tú la has leído), e incluso contactar con ella si fuese posible, pues no hemos vuelto a hablar desde entonces. También quiero escribirte personalmente un día a tu correo, para tener alguna de esas conversaciones inteligentes que los superdotados echamos de menos en el día a día.

    Sé que no era el tema del foro, pero como hacíais referencia a María, me pareció importante señalarlo y recuperar también su nombre por si alguien que la conozca o haya leído algo de ella quiera comentar alguna cosa. Si he metido la pata, pido disculpas de antemano.

    Un saludo. Miguel.

  26. Es muy típico de las pretendidas ciencias de la psicología intentar dar respuesta lógica a las cosas que son, y están en el mundo porque siemplemente tienen que esta y ser. A veces no entiendo por qué un paciente, superdotado o no, tiene que pagar una consulta para que digan que ayudan, cuando esa gente lo único que hace es como un papagayo a repetir el trabajo que le dan dado en la formación académica y sus estadísticas, y el resto el paciente se lo da todo hecho. La existencia de disciplinas como esa demuestra el grado de superficialidad y banalidad en que está cayendo la ciencia y conocimiento occidental, sumida en una grave crisis que le puede costar la desaparición.

    En cuanto a la superdotación, unas palabras, teniendo presente que todos los humanos y demás seres vivos, por defectuosos o amorfos que nos podamos parecer, participamos de las mismas características en mayor o menor grado:

    Lo que la sociedad hace y lo que el mundo es de modo inconsciente, sencillamente un superdotado se dedica a contemplar y lo verbaliza su visión hasta el infinito, pudiendo darlo la vuelta a todo a su antojo, no porque tenga ideas absolutamente geniales o se esté riendo de la gente, sino porque entre su contemplación del mundo y el lenguaje limitado por conceptos nunca terminan de coincidir. Ese estar en eterno vilo es lo que nos hace ser a menudo muy incómodos en el entorno, pues hacemos girar eternamente el lenguaje mientras la gente se desespera, porque lo que la gente más común espera de un superdotado es que le de un concepto asentado, cómodo y firme (Una brutalidad en la que cae la mayor parte de los profesores o jefes del entorno laboral, y que puede causar la frustración vital de un chavalillo o un trabajador).

    A veces somos objeto de represiones, represalias, acosos y vejaciones. Pero pasado el tiempo, cuando el elnguaje del superdotado termina por cuajar en el entorno, esos mismos vejadores y acosadores se apropian sin ruborizarse de lo vebalizado mucho antes por el superdotado, y lo convierten en genialidad suya, (en caso de empresas o falsos artistas se apropian de una patentes y hacen descarados plagios de los que se lucra la gente de la peor calaña a veces con cantidades multimillonarias que, muy a menudo, por no decir casi siempre, no les pertenece en legitimidad).

    Cuando la visión de un superdotado se impone en un ámbito, sea la patente de quien sea, es porque la visión del superdotado tiene la potencialidad de dar al mundo la vuelta, como su fuera un calcetín. Cuando ello termina evideciándose, las firmas “inteligentes” encuentran en los superdotados la rentabilidad que muchas firmas ven perfecta y buscan desesperadamente, un superdotado se encuentre a gusto en la empresa a cambio de que les den el trabajito hecho.

    Buena prueba de ello es la obsesión de las reformas educativas de que somos víctimas en la enseñanza universitaria con el famoso plan de Bolonia, que con todo el descaro van orientadas a intentar que la frescura de los estudiantes (entre los que se encuentran muchos de los superdotados que la macroeconomía intetna captar y manipular para espúreos y oscuros intereses) nos dediquemos a hacerles gratis las patentes a las empresas (que son las que van a empezar a financiar la universidad pública, desde luego no con ánimo de altruísmo). Saben que la mina de oro de la economía mundial que vivimos en el presente está en la superdotación, a menudo infiltrada en las universidades, y no saben qué fórmula usar para captar y manipular el talento con apariencia de legitimidad e inocuidad. Muy ingenuos, como suele ser la gente de esa calaña, porque lo que realmente van a conseguir con un superdotado es que salga corriendo de las instituciones para aprender en absuluta privacidad y proveerse de buenos mecanismos para aislarse intelectualmente aún más, para preservarse de esas pretensiones de expolio intelectual.

    Ejemplo descarado de superdotado con más reprecusión en la humanidad (y muy rentable para alguna que otra institución que se vienen dedicando desde milenios a vivir literlamente del cuento), fue Cristo, que lejos de ser hijo de dios, no fue más que un desgraciado que fue perseguido hasta la muerte sólo por percibir y contemplar a sus semejantes desde la elevada visión humana que Cristo tenía de sí mismo. Incomprendido perseguido y asesinado sin haber cometido delito alguno, pero fue la visión de la Humanidad universal que marcó la evolución cultural de Occidente en los milenios posteriores.

  27. Hola María S.,

    A menudo los padres sufren un desconcierto grande por no saber cómo actuar ante la superdotación de sus hijos. Y es normal, mcuhas novedades en poco tiempo…

    Me comentas que tu hijo ya está diagnosticado, si bien lo hicieron hace dos años. Con cinco y medio, al parecer. Si te aconsejaron repetir las pruebas puede ser porque es mejor asegurarse de que es superdotado y no precoz.

    La precocidad puede aparecer muy pronto, de modo que el niño responde con mayor eficacia a los estímulos cognitivos que otros de su edad. Sin embargo, con el tiempo esta diferencia desaparece. Por ello repetir las pruebas, para saber si existe una superdotación real y conviene seguir estimulándole como lo estás haciendo.

    Personalmente sí me parece interesante repetir los test, pues es a esa edad, hacia los siete u ocho años, cuando suelen diagnosticarse los casos tempranos. De todos modos, puedes esperar algo más de tiempo, no hace falta que te sientas presionada.

    Lo de repetir de vez en cuando los test no tiene sentido una vez se le haya diagnosticado a partir de esas edades y mientras no aparezcan problemas en su desarrollo escolar. Sólo sirve para ver si ha aumentado su cociente, pero en la práctica lo único importante, más allá de la mera curiosidad, es saber que requiere un trato especial y que se lo estáis dando.

    Sobre todo, que se sienta bien.

    Un saludo y ánimo con su educación.

  28. Coincido contigo, Kiol, en que tarde o temprano, por muy bien que te hayas adaptado al contexto, recibes daño de la mano de la incomprensión.

    Hay que aprender a vivir con ello.

    De todos modos, a mí no me consuela ver cómo otros fracasan sino comprobar que yo tengo éxito en lo que pretendí y siendo como soy, sin escaramuzas ni cobardías.

    Un saludo.

  29. Hola Fco. Miguel,

    Bienvenido a este pequeño rincón de la Red. María Peñas Fernández es una buena profesional que, siendo joven, lleva tiempo estudiando el tema y ha hecho verdaderos esfuerzos por dar a conocer la situación de los superdotados.

    Me da auténtica lástima que hubiéseis sufrido tales presiones y acosos en el trabajo en grupo.

    El tema que nos ocupa, a saber, la parte emocional de los superdotados es sin lugar a dudas la menos tratada en manuales y libros, pero crucial para el desarrollo de las personas con esa condición.

    Sobre contactar con ella, te comento en un correo privado.

    Muchas gracias por el interés.

    Un saludo y estamos en contacto,

    Luis.

  30. Hola Luis.

    Es mucho el tiempo que no entraba a tu sitio web. Debo agradecerte por los consejos que me diste en torno a la estimulación cognitiva. Y es justamente sobre esto, que quiero seguir indagando.

    Sinceramente creo que la farmacología en un futuro cercano podrá hacer más en estimulación cognitiva, que el esfuerzo diario del entrenamiento mental (ambiente). Sin duda, el entrenamiento mental es un gran factor a la hora de la mejora del rendimiento. Últimamente he mejorado mi rendimiento en cálculo matemático, gracias a la diaria tarea de hacer cálculos mentales. Esto se percibe por la velocidad para llegar al resultado correcto con distintos tipos de ejercicios. No obstante, mi teoría es que el entrenamiento puede “estirar el elástico”, pero dentro de un margen permitido por la genética de cada uno. Por otro lado, y tal vez con el genoma humano, ese “elástico”, puede modificarse como quien cambia un elástico por otro. Si observo esto, desde la perspectiva de Cattel sobre su dicotomía inteligencia fluida e inteligencia cristalizada, creo que es más eficaz en relación al tiempo y a la profundidad del cambio, una intervención desde la química que desde el entrenamiento. Digo esto, porque el entrenamiento mantendrá despierto el intelecto, por lo que la inteligencia cristalizada se encontrará bastante bien, pero tal vez la inteligencia fluida (factor G), se vea modificada para bien en una mínima parte.

    En cambio, si partimos interviniendo a través de la química, tal vez la inteligencia fluida de verá modificada. Infiero con esto, que es más importante la I. fluida que la I. cristalizada, porque creo que la fluida se asocia al potencial genético, y la cristalizada, a lo que se hace en base a ese potencial.

    Sin embargo, pareciera que es el mismo cerebro que suprime ciertas capacidades, tal vez por los típicos patrones de conductas o las interferencias emocionales y otros factores por descubrir.

    Teniendo presente esto, tal vez la clave del mejoramiento intelectual radica en la combinación de entrenamiento mental, sumando fármacos como Modafinil, y un tercer punto que puede ser interesante: ejercitarse de forma atípica o fuera de lo común. Por ejemplo, caminar por la casa con los ojos vendados, leer con las letras invertidas, visualización, y un largo etcétera de cosas atípicas o que nunca se hacen.

    Mi pregunta es: ¿vale la pena este tercer punto, o es una pérdida de tiempo en relación a los resultados que pueden dar éstos?

    Saludos, Pablo

  31. Hola Luis, y buenas noches a todos.
    Tengo una hija de 18 años que fue diagnosticada hace tiempo con un CI total de 143. Las dificultades que todos conoceis y otros avatares de la vida han hecho que no esté lo centrada que debiera, o que yo creo que debiera. Además de que pueda conseguir un crecimiento cultural, me preocupa su crecimiento emocional y su felicidad. Tengo mucho interés en conseguir el texto integro del trabajo de María Peñas Fernández, ya que, puesto que mi hija (como casi todos) continúa prefiriendo pensar que el diagnostico fue erroneo y se niega a mantener contacto o correspondencia con otros jóvenes como ella, necesito pautas para saber como tratarla, conseguir que no se aparte más del camino que la puede conducir a una buena vida, sin crear en ella más momentos de soledad y ansiedad de los que creo que ya padece. Vamos, ecesitaría ser psicologa especializada, y solo soy su madre.
    Agradecería cualquir consejo o información de textos que enfoquen este problema y que me puedan ayudar.
    Gracias.

  32. Hola Luis, como ya te había escrito antes, sobre la investigacón que pretendo sobre aptitudes sobresalientes, la muestra de 74 superdotados de la tesis,
    ¿como fueron evaluados?
    ¿ya estaban definidos como superdotados? y evidentemente al leer los comentarios se refiere ¿exclusivamente al CI?
    entonces el resto, ¿son talentos, que nada tienen que ver con la superdotación?
    como podras leer, tengo muchas contradicciones y dudas…

  33. Hola:

    Tengo una hija de 10 años con un CI promedio de 130, tras hacerle un montón de pruebas sobre los 7 años. Aunque sospechabamos que tendría este tipo de inteligencia o inteligencias, según quien lo mire, pues su padre sí que es un super-dotado reconocido 160 C.I. nos mantivimos atentos hasta que hizo alguna diablura importante en el colegio, a su respuesta de aburrimiento, la profesora nos pidió que le hicieramos las pruebas. Afortunadamente resultó ser una niña con superdotación pero altamente equilibrada, sociable y con una capacidad de abstracción que sobrepasa, en valores psico-métricos los 160. A raíz de este problemilla escolar se intentó, en la escuela pública a la que iba y estaba muy bien adaptada, hacerle un ajuste curricular. A pesar de la buena voluntad del centro, y la mala del psicopedagogo, todo derivó a una mayor somatización típica en muchos de estos casos hasta que a finales del curso siguiente casi no podía ir al colegio dos días seguidos por sus hipotermias y dolores de cabeza.
    Siguiendo los consejos del psiquiatra infantil y la psicóloga que la llevaban buscamos otro tipo de pedagogía. Estuvo un año en un proyecto de escuela Waldorff y se acabaron los dolores de cabeza y demás transtornos, por problemas de consolidación de la escuela, ahora asiste a un colegio Decroly. Ella está contenta con la escuela, los profesores, los compañeros pero vive conflictivamente la relación con sus compañeras de curso. Empezo a tener ataques de tristeza que con la psicologa habitual y homeopatía parece que se estabilizan.
    Durante este periodo me diagnosticaron fibromialgia y tuve que hacer unas pruebas de inteligencia y de deterioro cognitivo. La sorpresa fue que no sólo no presentaba deterioro alguno sino que, además, mis valores -teniendo en cuenta todas las diferencias- son equiparables a los de mi hija. O sea que a pasados los 40 he sabido que tengo este tipo de inteligencia con valores por encima de esos 130. Esto me ha resultado muy positivo porque, por una parte, me permite comprendrer mi infancia y entender porqué siempre me sentí y siento “rara”. Pero por otro, me ayuda a reconocer algunos problemas que puede tener mi hija como es el que se niegue a mostrar algunas de sus cualidades más allá de ciertos ámbitos como, por ejemplo, sus habilidades artísticas para la fotografía, la música, el dibujo, etc… Le entusiasma desarrollar proyectos que luego casi no quiere mostrar a nadie. Es verdad que ella sabe qué tiene que hacer para no levantar envidias y evitar acosos, pero también tiene otros ámbitos en los que si se mostrara podríamos reforzarle su auto-estima.
    Esta preadolescencia que tenemos encima, me preocupa especialmente de cara al curso que viene cuando esté en sexto, perderá el apoyo de alguna niña igual a ella con la que ahora mismo comparte intereses en el patio.
    Siempre hemos intentado que mi hija llevara una vida lo más parecida a los niños de su edad, dándole posibilidades en otros campos fuera de la escuela. Esto le ha ayudado a entender las diferencias y a ser tolerante, así uno de sus mejores amigos tiene graves problemas de aprendizaje, tdah y bajo CI. Nunca hasta este momento me había planteado la posibilidad de que tuviera que relacionarse con niños y niñas de su edad como ella hasta que la he visto hablar con una compañera un poco mayor igual a ella (con el problema de que esa compañera no sabe que es superdotada) y he leído algunos artículos sobre la necesidad de esa relación para llevar mejor la preadolescencia y la adolescencia.
    Me gustaría saber vuesta opinión.
    Gracias y perdonad por el rollo. Sólo soy una madre que quiere ahorrarle ciertas sufrimientos a su hija.

    Cilea

  34. HOLA

    YO COMO ESTUDIANTE DE LA UNIVERSIDAD CATOLICA DE PUERTO RICO NECESITO SABER Y SI ME PODRIA AYUDAR A ENCONTRAR LA PREVALENCIA DE ESTOS NIÑOS SUPERDOTADOS Y SI TAMBIEN CONSIGUE LA DE LOS NIÑOS TALENTOSOS YA QUE NO ES LO MISMO

    GRACIAS POR TODO Y TE LO AGRADECERE CON EL ALMA
    QUE DIOS LA BENDIGA

    ESPERO RESPUESTA EN O ANTES DEL 30 DE OCTUBRE DE 2008

  35. Pablo,

    antes de contestarte, aprovecho primero para pedir disculpas por la tardanza en contestar. Tengo muy poco tiempo últimamente para dedicarlo al ocio (pequeñito apartado de mi vida en el que se incluye el mantenimiento de esta página) y no llego a la regularidad que me gustaría.

    Estoy trabajando en temas de alto interés (al menos para mí), por lo que algún lado del barco queda sin hacer, como se dice. Sarna con gusto no pica, no penséis que vivo esclavizado por mis pasiones. No debo estar lejos, eso sí.

    Os agradezco el enorme interés que demostráis por el tema, tanto a través de estos comentarios y preguntas como de los muchos correos privados que recibo cada mes y que contesto uno a uno, con mayor o menor demora.

    Yendo al grano. Procuraré ser breve. Dices en un momento dado: “mi teoría es que el entrenamiento puede “estirar el elástico”, pero dentro de un margen permitido por la genética de cada uno.”

    Coincido contigo. Esa es la postura que mantiene hoy por hoy buena parte de la comunidad científica. Siempre habrá un límite para el entrenamiento. Ahora bien, ese límite puede no ser siempre el mismo.

    Hoy día existen evidencias de que en pocos años se lograrán avances tales en el mundo de la farmacología que habrá que regular el consumo de ciertas sustancias si quiere ser equitativo en la evaluación de pruebas intelectuales.

    No estoy tan de acuerdo en cambio cuando dices “creo que es más eficaz en relación al tiempo y a la profundidad del cambio, una intervención desde la química que desde el entrenamiento”. Me explico.

    Nombras una sustancia, el Modafinil. En EE. UU., donde fue sintetizado, se llama Provigil. Como sabrás, el fármaco se utiliza para suavizar los síntomas de ciertos trastornos del sueño y el ciclo sueño-vigilia (narcolepsias, etc.). Es cierto que se ha comprobado una mejora de la atención en moscas y ratas, así como un incremento de la memoria. Es muy posible que tenga los mismos efectos en personas. Sin embargo, hoy por hoy no podemos afirmar que tales fármacos sean un gran descubrimiento. De hecho, no parecen tener más ventajas que las típicas anfetaminas que tantos estudiantes han tomado en épocas de exámenes, con la salvedad de que tienen menor potencial adictivo.

    Lo que pienso, Pablo, es que existen drogas que pueden incrementar la atención, el resultado cognitivo, la memoria, la capacidad de concentración, etc. En pocos años, los neurocientíficos están convencidos, serán más efectivas y tendrán menos efectos secundarios. Ahora bien, ¿producen un aumento real de la inteligencia basal (fluida)? Hoy por hoy: no.

    Modafinil y otras sustancias aumentan la dopamina extracelular, pero no así su liberación, según recientes estudios in vitro. Sirven para mejorar la capacidad cerebral en patologías como el Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas, pero utilizarlas como estimuladores cerebrales no me parece todavía muy sensato.

    E insisto con lo de antes, mejorar significativamente diversas funciones cognitivas con fármacos, tales como la memoria o la velocidad de pensamiento en el corto plazo, no sería equivalente a un incremento de la inteligencia de base. Hay demasiadas preguntas sobre la mesa. Imagina que alguien “cerebralmente dopado” da una puntuación de C.I. mayor que si no hubiese tomado nada. ¿Por cuánto tiempo se mantiene este efecto?

    Mi opinión es que el único método eficaz (el más eficaz a largo plazo) es el entrenamiento. Las condiciones para entrenar sí serán muchas y exigentes, pero dudo de la ventaja a largo plazo del estimulante químico. Siempre teniendo en cuenta los estudios realizados hasta la fecha.

    Sobre la última cuestión, estoy completamente conforme. La novedad es para el cerebro lo más estimulante. “Ejercitarse de forma atípica o fuera de lo común” sí provoca en el cerebro un esfuerzo extra que lo hace más capaz para nuevas operaciones. Vale la pena. Una de las formas más útiles para “desperezar” los circuitos neuronales es aprender idiomas.

    Y hasta aquí mi respuesta. Gracias por compartir con todos/as tus inquietudes y por plantear un tema, abierto a debate y continua reformulación, tan curioso.

    Un saludo.

  36. Gudrum y Dalia,

    El texto al que hacéis referencia no es de libre acceso. Lo publicó la Universidad de Comillas como tesis doctoral, pero hasta donde yo sé no editó el trabajo aparte.

    La tesis se puede consultar siendo alumno de la Universidad. Existen algunos manuales que abordan con algo de detalle es hecho de la no aceptación del superdotado, sobre todo cuando es joven o niño. Lo único es que están en inglés. Si os interesa os paso las referencias.

    Dalia, la muestra era de adolescentes ya diagnosticados como tales en distintos centros. Las pruebas se refieren al C.I. y a entrevistas personales, familiares, a profesores, etc.

    Los detalles concretos de muestreo y variables figuran en la tesis.

    Un saludo.

  37. Hola Luis,

    Tengo una hija de 12 años que en Julio de este año fué diagnosticada con TOC (transtorno obsesivo-compulsivo). Desde septiembre está siendo tratada por una psicologa y un psiquiatra ya que necesita medicación (alprazolam).

    Ahora la psicologa nos ha planteado hacerle los test de C.I., nosotros no entendemos por qué ya que es una niña que va bastante bien en el cole pero no sobresale en ninguna materia en especial , sólo estariamos de acuerdo si el conocer ese coeficiente pudiera ser de ayuda en su enfermedad.

    Podrias darme tu opinión.

    Muchas gracias y un cálido saludo a tod@s

    Montse

  38. Que gente tan inteligente es lindo encontrar personas asi, =)
    bueno queria pregunta algo pero no se si preguntar… bueno pregunto: ¿para darte cuenta de que una persona es superdotrada hace falta hacer todos esos test que mencionan? porque yo he hecho algunos y me daba alto pero no alcansaba, supongamos que fuera muy inteligente ya me habria dado cuenta ¿no? y si hago esos tets y me equivoco por distraccion y yo pienso que no soy nada inteligente. ¿y si todo me dice asi que hago?.
    Ustedes que piensan respecto a lo siguiente:
    A mi me encanta escribir, y cuando tenia 13 años me puse a hacer un libro.. es bastante largo (ahora tengo 15 años) y quiero terminar de arreglarlo; y siempre me han dicho desde pequeña, que tengo habilidad para dibujar (no es que sean mis dibujos obras de arte, pero en la escuela algunas compañeras me odian), tambien me acuerdo que cuando tenia 8 años hacia historietas que las he guardado creo que son 100…y en primero mi “señorita” me hacia pasar al frente para explicar algo de los planetas y del sol, y uno de esos dias me llevo a una exposicion de chicos de septimo que estaban estudiando ese mismo tema.
    No se que mas decir, ¡ah! me pasaba horas mirando a los insectos y todo lo que estuviera en la tierra… miraba todos los documentales que pasaban por la television, y le agarraba los libros y las enciclopedias a mi papá… Hoy, no tengo que estudiar para los temas de las materias que me gustan porque es como que si lo aprendiera rapido, aunque a veses desapruevo, pero es raro porque me equvoco por distraida, pero admito que otras es por no tener ganas de repasar y por confiada. Y lo peor ni siquiera se lo que voy a seguir estudiando, me gustaria ser muchas cosas pero no me alcanza el tiempo ni la plata a mis padres.
    ¿que piensan?, ¿es normal todo eso para la edad que tenia y para la edad que tengo ahora? Hay mas cosas, muchas, pero ¿como provarlas?, si me ganara una beca seria feliz,asi haria todo lo que siempre quise hacer…
    Otra cosa la escuela no me gusta porque yo tengo mi propio ritmo de estudio mas rapido o lento al de los demas, y no soporto a esas personas que son como la sosiedad quiere que sean, yo siempre he ido en contra de todo eso, (no se si este comentario se relaciona con los anteriores, pero tengo que decircelo a alguien), y otro dato, si, soy hipersensible, me lo dicen todo el tiempo y tambien soy distraida, la mas distraida del universo. Siempre fue asi, desde que tengo memoria, pero lo de distraida es peor ahora, antes no muco.
    Y si yo fuera muy inteligente, pensaria que todo este tiempo lo he desperdiciado, pero no se!!!!! que alguien me diga algo porfavor!!! ya veo que nada que ver pero que me saquen la duda.
    Espero no tener ningun error de ortografia, y que se entienda bien todo, excepto por lo acentos, no tengo ganas de ponerlos.
    Espero que pueda tener la opinion de alguien mas, y que no me digan que estoy loca, o que soy tonta por preguntar esto, me voy chau.

  39. En relación a lo que decía “un día de abril” hace dos años (nada menos)…

    Creo que confundía la “inteligencia emocional” con la “superdotación emocional” ; una no tiene porque ser consecuencia de la otra, ni tienen por qué ir parejas.

    El superdotado, suele poseer superdotación emocional. Es decir, tiene una sensibilidad extraordinaria que le hace disfrutar y apreciar el arte en todas sus expresiones; la belleza, las manifestaciones de la razón… y a su vez, sufrir el dolor en todas sus expresiones y además, de forma empática.
    Pero este don no le garantiza tener una buena inteligencia emocional tal y como utilizamos el término.

    Nuestro querido comentarista también hacía referencia a una posible relación existente entre superdotación y bondad.

    La persona superdotada suele gozar de un alto sentido de justicia y un alto grado de empatía, lo cual la convierte con facilidad en una persona bondadosa, pero no le ocurre lo mismo a la persona dotada de un coeficiente intelectual elevado que vaya acompañado de algún tipo de talento.
    A menudo, este tipo de personas, tiene un alto concepto de sí mismo y un ego desmedido que le alimenta la vanidad. Y, desde ese terreno, es muy difícil ser bondadoso o empático.
    Este tipo de personas, a menudo, “triunfan” en la sociedad. Y, contrariamente a los superdotados, son reconocidos y valorados generosamente, tanto en el ámbito social en general como en el profesional.

  40. Hola Luis,

    gracias y enhorabuena por tu mente y tu alma.
    Me gustaría intercambiar información contigo, sobre la superdotación, ¿tienes algún correo que pudieras darme si así lo consideras?
    Me gustaría también saber donde leer la tesis de María, si estuviera públicamente disponible.

    de nuevo gracias y saludos a todos.

  41. Hola Julia:

    Puedes encontrar la tesis de María en el servicio de documentación de la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid (Ctra. a Alcobendas/S.S.Reyes, tras pasar la Universidad Autónoma -campus de Cantoblanco-), donde trabaja como profesora. Sólo has de rellenar una solicitud y te permiten consultarla sin problema. Yo tuve la suerte de leerla y merece la pena. Aunque fue hace bastante tiempo: lo mismo ya está publicada y puedes adquirirla en librerías.

    Yo tuve la enorme suerte de trabajar con María hace bastantes años en una asociación de superdotados denominada ASGENTA. Era nuestra psicopedagoga, una profesional como la copa de un pino. Desafortunadamente, un grupo de desalmados nos robó la asociación, pero hace unos días me he encargado personalmente de refundarla con nuevo número de registro, nueva gente, nuevos profesionales, nuevas ideas, etc… Una ASGENTA para el siglo XXI, que ya la quisieran para sí los que nos la robaron.

    Si tuvieras la fortuna de contactar personalmente con ella, pues trabaja allí, dale recuerdos míos e invítala de mi parte, si quieres, como aprovecho para invitarte a ti, a participar en mi nuevo proyecto.

    Un saludo.

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